Fundado en 1910
Un rescatista observa escombros en una zona afectada por los terremotos

Un rescatista observa escombros en una zona afectada por los terremotosEFE

Una superviviente del terremoto: «El régimen ha impedido a toda costa que lleguen los medios para la ayuda»

Según su testimonio, el Gobierno está impidiendo a toda costa el acceso de los medios de comunicación nacionales e internacionales a las zonas de desastre con el fin de «torpedear la información»

El potente doble terremoto que sacudió Venezuela el pasado miércoles ha dejado una estela de destrucción que mantiene en vilo al país. Entre las zonas más afectadas se encuentra el estado de La Guaira, una región costera y vacacional, considerada el 'Benidorm venezolano' que se convirtió en uno de los epicentros de la tragedia en pleno día festivo por San Juan.

En medio de la confusión y el dolor, los testimonios de los supervivientes comienzan a salir a la luz de manera fragmentada debido a las restricciones informativas y los problemas con la electricidad y el internet. Una vecina de la zona, quien ha preferido mantener su anonimato por temor a represalias, conversa con El Debate para describir las horas de terror que vivió junto a su familia durante el seísmo y la compleja situación social que se gesta en las calles.

La testigo relata que se encontraba en su hogar cocinando cuando una inusual alerta sísmica del sistema Google en su teléfono Android comenzó a sonar. Al principio, su marido pensó que se trataba de una broma vinculada a la transmisión de un partido de fútbol que estaba por comenzar. Sin embargo, en cuestión de segundos, la tierra comenzó a moverse con una violencia inusitada. Según explica, el evento principal se dividió en dos movimientos telúricos sumamente agresivos seguidos de una réplica devastadora que los obligó a huir hacia una plaza cercana.

«Logramos salir como pudimos de la casa, las paredes no nos dejaban, nos hacían rebotar», rememora con angustia la afectada, detallando cómo en medio del caos tuvo que aferrarse a unas rejas para poder subir a la vivienda de su padre y su hermana, mientras su pareja intentaba poner a salvo a sus tres perros. Afortunadamente, su núcleo familiar cercano se encuentra físicamente bien y los daños en su vivienda son reparables. No obstante, la realidad fuera de las paredes de su hogar es desoladora.

Censura oficial y escasez en los hospitales

La devastación en la infraestructura de la costa es masiva. La superviviente asegura que la cantidad de edificios colapsados en La Guaira es incontable, describiendo estructuras de entre 10 y 14 pisos que quedaron reducidas a escombros. A pesar de la magnitud de la catástrofe, la mujer denuncia abiertamente el férreo control que el gobierno mantiene sobre los flujos de información y la ayuda humanitaria.

Según su testimonio, el Ejecutivo está impidiendo a toda costa el acceso de los medios de comunicación nacionales e internacionales a las zonas de desastre con el fin de «torpedear la información» y evitar que la verdad de lo ocurrido trascienda públicamente. La afectada señala que los periodistas extranjeros que intentan reportar la emergencia están siendo retenidos en la Base Naval de La Carlota para ser acreditados, y que solo se les permite movilizarse e informar si lo hacen bajo la estricta tutela y el transporte de los militares.

«Lo más triste es que se ha podido salvar más vidas, pero el gobierno ha impedido a toda costa que lleguen cualquiera de los medios nacionales e internacionales para la ayuda», sentencia la mujer, quien además hizo un llamado a canalizar cualquier apoyo económico o humanitario exclusivamente a través de organizaciones no gubernamentales independientes como Cáritas o Fe y Alegría, ante la desconfianza en la gestión oficial.

Mientras tanto, la situación en los centros de salud es crítica. La testigo reporta que los hospitales de la región, que ya se encontraban deteriorados antes del evento, están desbordados ante la falta de insumos médicos, medicinas y material quirúrgico. Asimismo, los estantes de los comercios locales ya muestran signos de desabastecimiento severo, escaseando productos básicos como pañales y fórmulas pediátricas.

Las réplicas, que se perciben cada dos o tres horas, no dan tregua a la población. De hecho, este mismo lunes se ha producido un temblor de magnitud 4,2 que ha obligado a numerosas personas a salir nuevamente de sus viviendas. Los ciudadanos, bloqueados por piquetes policiales que impiden el paso hacia las zonas afectadas de La Guaira, empiezan a manifestar su descontento, configurando lo que la entrevistada define como una inminente «bomba» social.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas