Imágenes de la zona afectada por el incendio de Los Gallardos, Almería
Los ingenieros forestales alertan: «Los incendios que amenazan pueblos no se combaten solo apagándolos»
Señalan que prevenir fuegos no consiste en «limpiar el monte», sino en gestionar la vegetación para reducir la cantidad y continuidad del combustible
La extensión calcinada por los incendios este 2026 en España se acerca ya a las 120.000 hectáreas, aumentando la preocupación y evidenciando que los recursos en prevención y extinción destinados a los fuegos no han sido suficientes un año más. Según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS, por sus siglas en inglés), una plataforma integrada en el programa europeo Copernicus, en lo que va de año ya se han registrado 343 incendios en España, frente a 129 en las mismas fechas de 2025.
Muchos de estos fuegos han afectado a zonas pobladas, llegando a tener que desalojar pueblos y urbanizaciones antes el temor de que estos terminen calcinados. El último ejemplo lo tenemos en la Comunidad de Madrid, donde se han evacuado a cerca de 20.000 personas de varios municipios. Pero, ¿cuentan estos municipios con planes adecuados si se ven afectados por un incendio forestal?
Desde el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural (COITF) reclaman que las localidades situadas en zonas de riesgo dispongan de planes realmente implantados, accesos seguros, sistemas de alerta, infraestructuras de defensa y una población formada.
Poniendo como ejemplo la tragedia ocurrida este mismo verano en Los Gallardos (Almería), donde fallecieron 13 personas, el Colegio pone de manifiesto que los incendios forestales que alcanzan zonas habitadas no pueden considerarse únicamente un problema de extinción. «Cuando las llamas amenazan viviendas, urbanizaciones, núcleos rurales, alojamientos turísticos, explotaciones o infraestructuras, el incendio se convierte en una emergencia forestal, urbana y social de protección civil», destacan.
Ana Belén Noriega Bravo, decana-presidenta del COITF, considera que hay que crear una verdadera cultura de prevención y autoprotección en las poblaciones situadas en entornos forestales. «La ciudadanía debe conocer el riesgo y saber cómo actuar ante una emergencia: cuándo evacuar, por qué itinerarios hacerlo o cuándo debe permanecer confinada en un lugar seguro, siempre de acuerdo con las instrucciones de los servicios de emergencia», subraya. Para ello, recuerda, hacen falta «información, formación, planes conocidos y simulacros realizados con antelación».
Interfaz urbano-forestal
La protección de las zonas donde las viviendas limitan con el monte, conocidas como interfaz urbano-forestal, se ha convertido en una de las principales prioridades frente al riesgo de incendios. En estos espacios, las llamas no solo pueden avanzar desde el bosque hasta las edificaciones, sino también propagarse a través de jardines, solares abandonados, setos o parcelas sin mantener situadas dentro de los propios núcleos urbanos. Por ello, los expertos insisten en que no basta con actuar sobre el monte, sino que también es imprescindible reducir la vulnerabilidad de las viviendas y las infraestructuras.
La Directriz Básica de Planificación de Protección Civil ante el riesgo de incendios forestales, aprobada en abril de 2026, obliga a los municipios con mayor riesgo a disponer de planes de actuación eficaces, actualizados y conocidos por la población. Estos documentos deben contemplar la identificación de las zonas más vulnerables, las rutas de evacuación, los puntos de encuentro, los sistemas de alerta y protocolos específicos para proteger a las personas con movilidad reducida, además de incluir campañas informativas y simulacros periódicos.
Los especialistas recuerdan que evacuar no significa huir de cualquier manera. La población debe seguir siempre las instrucciones del 112 y de las autoridades, utilizar únicamente los itinerarios señalados y evitar bloquear carreteras o improvisar rutas que puedan aumentar el peligro.
El Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales subraya también que prevenir incendios no consiste en «limpiar el monte», sino en gestionar la vegetación para reducir la cantidad y continuidad del combustible. Entre las medidas más eficaces figuran la selvicultura preventiva, el aprovechamiento sostenible de los montes, el pastoreo extensivo o las quemas prescritas realizadas por profesionales.
Además, en el entorno de las viviendas resulta esencial mantener los jardines, retirar materiales combustibles cercanos a las fachadas, limpiar tejados y canalones y garantizar accesos adecuados para los servicios de emergencia. El organismo reclama una implicación conjunta de administraciones, propietarios y ciudadanos para reducir la vulnerabilidad y evitar que un incendio forestal termine convirtiéndose en una tragedia humana.