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Pronóstico de la anomalía de la temperatura de la superficie del marNOAA

Una nueva predicción eleva la posibilidad de un fenómeno de El Niño «muy fuerte» al 95 %

Las previsiones apuntan además a que el Pacífico podría entrar en la categoría de 'súper El Niño' antes incluso de que termine agosto

En los últimos años, algunos términos meteorológicos que hasta hace poco resultaban poco conocidos han pasado a formar parte del lenguaje habitual al hablar de la evolución del clima. Entre ellos destacan El Niño y La Niña, dos fenómenos capaces de alterar los patrones meteorológicos a escala global y cuya influencia se extiende mucho más allá del océano Pacífico. El primero se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial se calientan de forma anómala, mientras que La Niña representa el fenómeno contrario, caracterizado por un enfriamiento de esas mismas aguas por debajo de los valores habituales. Ambos episodios pueden modificar las temperaturas, las precipitaciones y la circulación atmosférica en diferentes regiones del planeta.

El fenómeno de El Niño, que ya ha comenzado, avanza con una intensidad y una rapidez poco habituales, según explican los expertos. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), a través de su Centro de Predicción Climática (CPC), ha publicado una nueva actualización de su Informe de Diagnóstico ENSO, el documento mensual que recoge las previsiones oficiales sobre la evolución de El Niño y La Niña.

La principal novedad es el fuerte aumento de la probabilidad de que el actual episodio alcance una intensidad muy fuerte, con anomalías superiores a los 2 °C en la temperatura superficial del mar del Pacífico ecuatorial. Según la nueva actualización, existe ahora un 95 % de posibilidades de que la anomalía supere los 2 °C entre octubre y diciembre, frente al 81 % estimado por la NOAA en julio.

Pero el dato que más llama la atención se encuentra en la evolución observada durante las últimas semanas. Según un análisis realizado por Meteored a partir de los registros de la NOAA, la anomalía de temperatura en la región Niño 3.4 alcanzó los 1,8 °C durante la semana centrada en el 5 de agosto, el valor más alto registrado tan temprano en el calendario desde que existen registros semanales comparables. El récord anterior correspondía al conocido como 'Súper El Niño' de 1997-1998, cuando se alcanzaron los 1,8 °C el 20 de agosto. En otros episodios de gran intensidad, este umbral no se superó hasta septiembre u octubre.

Las previsiones apuntan además a que el Pacífico podría entrar en la categoría de El Niño muy fuerte antes incluso de que termine agosto, si las anomalías semanales superan los 2 °C. La evolución refuerza así la posibilidad de que el episodio de 2026-2027 se convierta en uno de los más intensos de la historia reciente.

Un calentamiento concentrado en el Pacífico ecuatorial

Los últimos datos muestran la extraordinaria magnitud del calentamiento y su especial concentración en el Pacífico central y oriental. Durante la pasada semana, la anomalía alcanzó +1,8 °C en la región Niño 3.4, +2,4 °C en Niño 3 y +3,3 °C en Niño 1+2. En cambio, la región Niño 4 registró una anomalía mucho menor, de +0,3 °C.

Precisamente para el período en el que El Niño suele alcanzar su máxima intensidad, entre octubre y diciembre, la NOAA ha realizado el mayor ajuste de sus previsiones. La probabilidad de que el episodio sea muy fuerte ha aumentado 14 puntos porcentuales en apenas un mes, hasta situarse alrededor del 95 %.

Al mismo tiempo, las posibilidades de que el fenómeno termine siendo únicamente moderado o fuerte se han reducido hasta aproximadamente un 5 %. El escenario que actualmente considera más probable la agencia estadounidense es, por tanto, el de un El Niño excepcionalmente intenso.

No obstante, los expertos advierten de que alcanzar una anomalía semanal de 1,8 °C no significa automáticamente que el episodio vaya a convertirse en el más potente jamás observado. La clasificación de la intensidad de El Niño no se establece a partir de un único registro semanal, sino mediante promedios de tres meses de las temperaturas de la región Niño 3.4.

Por ello, aunque el récord registrado ahora resulta especialmente llamativo, todavía es necesario observar cómo evoluciona el calentamiento durante los próximos meses. La rapidez con la que han aumentado las temperaturas del Pacífico desde mediados de abril, sin embargo, ha llevado a los principales modelos climáticos a reforzar progresivamente sus previsiones de intensidad.

La gran incógnita es ahora hasta dónde llegará el calentamiento. Los modelos llevan semanas apuntando a la posibilidad de que la anomalía alcance más de 3 °C durante el pico del episodio. Si finalmente se confirma una magnitud de ese calibre y se mantiene durante el periodo necesario para establecer la intensidad oficial del fenómeno, el El Niño de 2026-2027 podría superar a los grandes episodios registrados hasta ahora y convertirse en el más intenso de la serie histórica.

Por el momento, tanto la evolución observada como la nueva actualización de la NOAA dibujan un escenario cada vez más extraordinario. El Pacífico ecuatorial no solo se está calentando con rapidez: lo está haciendo mucho antes de lo habitual y con unos valores que ya han permitido batir récords históricos para estas fechas, según el análisis de Meteored.