Plataforma solar hecha de bambú
China estrena la primera planta solar flotante de bambú del mundo
Los investigadores realizarán un seguimiento para evaluar su comportamiento, especialmente en aspectos como la durabilidad, la adaptación a las condiciones ambientales y la resistencia a la fatiga
El pasado mes de agosto, China alcanzó un nuevo hito en su transición energética, y es que superó por primera vez el 40 % de generación eléctrica renovable. Este hecho da cuenta de la velocidad con la que está cambiando el mayor sistema eléctrico del mundo, y es que el gigante asiático lleva ya años apostando por las renovables con la construcción de gigantescos parques solares y eólicos o enormes embalses para promover la energía hidráulica.
Lejos de empezar a pisar el freno, China continúa con esa ambición de no depender energéticamente de ningún agente externo. El último proyecto que ha llamado la atención de la comunidad internacional ha sido una nueva plataforma solar situada en medio del mar y realizada con bambú en lugar de acero.
La planta, llamada Jilin-2, cuenta con 100 kilovatios (kW) y se ha desplegado frente a las costas de Yantai, en la provincia oriental de Shandong. El principal logro de esta obra reside en la utilización del bambú como material para fabricar la estructura de planta en lugar de utilizar otros como el acero, ofreciendo así un enfoque más respetuoso con el medio ambiente y que interfiera lo menos posible en el ecosistema marino.
La nueva plataforma, anunciada a finales de junio por el fabricante Yantai CIMC Raffles Ocean Technology Group, tiene como objetivo trasladar esta tecnología experimental a proyectos de mayor escala, con la vista puesta en una futura instalación capaz de generar varios megavatios.
La electricidad producida por Jilin-2 se destinará a un proyecto demostrativo que integrará la generación solar marina con la producción de hidrógeno, amoníaco y metanol, productos considerados relevantes para avanzar hacia procesos industriales con menores emisiones.
Prueba a extender a otros proyectos
Las instalaciones solares marinas deben soportar condiciones especialmente exigentes, como la exposición permanente al agua, la humedad, la niebla salina y la radiación ultravioleta. Para hacer frente a estos factores, los investigadores han desarrollado materiales compuestos de madera y bambú reforzados con fibra.
La estructura incorpora tubos de bambú enrollado como soporte principal y unos denominados «tubos de bambú marino», diseñados para proporcionar flotabilidad y capacidad de carga. Según Qi Chusheng, profesor de la Universidad Forestal de Pekín, estos materiales fueron modificados para mejorar su resistencia a la humedad, la corrosión, la salinidad y la radiación ultravioleta.
Los investigadores realizarán un seguimiento de la plataforma para evaluar su comportamiento a largo plazo, especialmente en aspectos como la durabilidad, la adaptación a las condiciones ambientales y la resistencia a la fatiga. Los resultados servirán para determinar si estos compuestos pueden utilizarse en futuras centrales solares marinas, instalaciones energéticas y otros proyectos en el océano.
Sus desarrolladores sostienen que el empleo de bambú podría reducir el impacto ambiental asociado a las estructuras convencionales y disminuir la dependencia de materiales cuya fabricación requiere un elevado consumo energético. «En comparación con las estructuras convencionales de acero o polietileno de alta densidad, el diseño a base de bambú reduce significativamente el impacto ambiental marino», afirmó CIMC Raffles.
La iniciativa se enmarca en la expansión de la energía solar marina en China, que está construyendo grandes parques fotovoltaicos frente a sus costas para avanzar hacia sus objetivos climáticos: alcanzar el pico de emisiones antes de 2030 y la neutralidad de carbono en 2060. En diciembre entró en funcionamiento frente a Dongying, en la provincia de Shandong, una instalación solar marina de un gigavatio, considerada la mayor del mundo.