Dos personas con sombrilla y ropa veraniega durante una jornada de intenso calor
Agosto rompe el récord de calor y empata con el mes más cálido jamás registrado a nivel mundial
El dato más destacado se ha producido en Europa Occidental, que vivió el verano más cálido de su historia, por encima del anterior récord de 2003
Agosto de 2026 ha pasado a la historia climática como uno de los meses más extremos desde que existen registros. Según los datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), el mes pasado fue el más cálido jamás registrado a escala mundial, empatado con julio de 2023, y situó de nuevo la temperatura media del planeta por encima del umbral de 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales.
La temperatura media global del aire en superficie alcanzó los 16,96 °C, 0,85 °C por encima de la media del periodo 1991-2020. En comparación con la referencia preindustrial (1850-1900), el aumento fue de 1,65 °C. Se trata, además, del primer mes desde noviembre de 2025 en el que se supera de nuevo la barrera de los 1,5 °C.
El calor extremo también se trasladó a los océanos. La temperatura media de la superficie del mar en las zonas extrapolares –entre los 60 grados de latitud norte y sur– alcanzó los 21,07 °C, el valor más elevado registrado para un mes de agosto y, empatado con marzo de 2024, el más alto observado en cualquier mes.
El récord fue acompañado por un máximo diario de 21,11 °C en la temperatura superficial de los océanos extrapolares. Mientras tanto, amplias zonas del Pacífico tropical registraron temperaturas excepcionalmente elevadas debido al fortalecimiento de las condiciones asociadas a El Niño, un fenómeno que podría convertirse en uno de los episodios más intensos conocidos.
Europa cierra un verano histórico de calor y sequía
El continente europeo tampoco escapó a los extremos. La temperatura media en Europa durante agosto fue de 20,26 °C, 1,10 °C por encima de la media del periodo 1991-2020, lo que convirtió al mes en el cuarto agosto más cálido desde que existen registros.
El dato más destacado se produjo, sin embargo, en Europa Occidental, que vivió el verano más cálido de su historia, por encima del anterior récord registrado en 2003. Entre junio y agosto se sucedieron olas de calor especialmente tempranas, persistentes e intensas que prolongaron un episodio de temperaturas extremas iniciado en mayo.
El calor estuvo acompañado de una importante falta de precipitaciones en buena parte del continente. Europa Occidental y amplias zonas de Europa Central y Oriental sufrieron condiciones más secas de lo habitual, con episodios de sequía grave en países como Francia, Reino Unido, Hungría, Rumanía y Serbia.
La falta de agua tuvo además un reflejo directo en los ríos. El Rin, el Danubio, el Bug Meridional y el Dniéper registraron caudales excepcionalmente bajos, mientras que otros grandes ríos europeos, como el Sena, el Ródano y el Po, también alcanzaron niveles muy reducidos durante el verano.
Las condiciones secas favorecieron asimismo una intensa temporada de incendios forestales en varias regiones del continente. En contraste, algunas zonas del oeste de la Península Ibérica, los Alpes y el noreste de Europa recibieron precipitaciones superiores a lo habitual, con lluvias capaces de provocar inundaciones locales.
El episodio climático se completó con unos niveles de hielo marino especialmente bajos. El Ártico registró en agosto la duodécima extensión de hielo más reducida para ese mes, mientras que la Antártida alcanzó la cuarta menor superficie desde que existen registros.
Para Samantha Burgess, responsable estratégica de clima del CEPMPM, los datos muestran cómo el cambio climático está intensificando simultáneamente los fenómenos extremos en la atmósfera y los océanos, con consecuencias cada vez mayores para las comunidades, los ecosistemas y las economías.