La UE ha gastado casi 20 años en regular los cargadores de los dispositivos móviles
Los cargadores en la UE: ¿menos basura o más restricciones? Qué hay detrás de 17 años de normas
Después de casi dos décadas intentando poner orden en los cargadores de dispositivos electrónicos, la UE ha aprobado una actualización de las normas de diseño ecológico que permitirá reducir en un 3 % su consumo energético de aquí a 2035
Todo comenzó en 2009, cuando la Comisión Europea impulsó los primeros acuerdos voluntarios entre los principales fabricantes de móviles para adoptar el micro USB como conector universal. La intención era reducir los residuos electrónicos y facilitar la vida de los consumidores para evitar que acumulasen cables y cargadores incompatibles en cada cambio de dispositivo.
Aunque la iniciativa logró algunos avances, su carácter no obligatorio dejó espacio a excepciones y, especialmente, a resistencias industriales de grandes fabricantes que preferían mantener sistemas propios. Aquí entró en juego Apple, fiel a su conector Lightning, que no quiso dejar de instalar en los iPhone hasta que no tuvo más remedio desde el iPhone 14 en adelante. Es cierto que la compañía norteamericana ya había coqueteado con el puerto USB-C, pero fue con su iPad Pro un año antes.
El Parlamento Europeo impuso el cargador universal USB-C como estándar obligatorio para todos los dispositivos
A lo largo de la siguiente década, la UE insistió en la necesidad de un cargador común, pero sin llegar a imponer un estándar legal. Sin embargo, el problema que creía tener la UE no se solucionó porque apenas hubo compromisos voluntarios. Esto llevó en 2022 a un punto de inflexión cuando el Parlamento Europeo elevó el problema que había inventado a causa mundial e impuso el cargador universal USB-C como estándar obligatorio para todos los dispositivos móviles y pequeños electrónicos vendidos en el mercado común. La normativa fue publicada ese mismo año y entró en vigor en diciembre de 2024, con plazos especiales para la adaptación de portátiles.
Desde 2025, los fabricantes están obligados a comercializar dispositivos con puerto USB-C y deben ofrecer la opción de compra con o sin cargador además de rotular en el embalaje detalles sobre inclusión, potencia y protocolos de carga. El objetivo para la UE es reducir los residuos y también el gasto de los consumidores de manera que ya no necesiten nuevos cargadores en cada compra.
El 3 % de octubre de 2025
Pero la batalla continúa. En octubre de 2025, Bruselas ha dado un paso aún más ambicioso con la introducción de exigencias ecológicas para adaptadores y cargadores de móviles, ordenadores o routers. La nueva normativa obliga a que sean más eficientes, con menor consumo tanto en uso como en reposo. Gracias a ello, la UE prevé reducir en un 3% el consumo energético de los cargadores para 2035, lo que equivale al gasto de 140.000 coches eléctricos en un año, y ahorrar 100 millones de euros anuales a los consumidores.
La reforma también promueve la sostenibilidad ya que los cargadores deberán volverse plenamente compatibles gracias a cables desmontables y al menos un puerto USB-C que facilite la reutilización y reduzca la necesidad de reemplazos. Se estima una reducción del 9 % en emisiones de gases de efecto invernadero y del 13 % en contaminantes por fabricación y uso.
Los fabricantes tienen tres años para adaptarse, de modo que esta normativa será exigible a finales de 2028. Además, la UE exige a los Estados miembros campañas de información para concienciar sobre el ahorro y la eficiencia energética.
Baterías reemplazables
Además de estas normas respecto a los cargadores, la Unión Europea avanza con estrictas reglas de sostenibilidad para las baterías que incluyen la obligación de que sean reemplazables por los usuarios a partir de 2027. Desde Cupertino, sus ingenieros ya se han quejado amargamente de esta imposición que supone un reto importante, ya que el diseño actual de muchos de sus dispositivos prioriza la integración y dificulta la extracción y reemplazo de baterías por parte del usuario.
La Unión Europea avanza con estrictas normas de sostenibilidad para las baterías que incluyen la obligación de que sean reemplazables
Apple deberá adaptar sus futuros modelos para cumplir con la norma que exige baterías más duraderas (al menos 800 ciclos de carga manteniendo el 80 % de la capacidad) y reemplazables, además de garantizar un acceso más fácil a piezas de repuesto y software para reparaciones durante al menos cinco años tras la venta.
Pese a 17 años de regulaciones, la batalla por el cargador continúa. De las primeras recomendaciones y el fallido micro USB a la imposición del USB-C y la exigencia de eficiencia ecológica, la UE ha convertido una vieja aspiración en legislación ejemplar que puede costar multas millonarias a las empresas que no las cumplan.
Elon Musk o en Informe Draghi ya avisaban de que la hiperregulación de Europa hacía imposible que avanzara. Prohibir es la primera respuesta a cualquier iniciativa; la segunda es regular y limitar.