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Burbuja IA

¿Vive la inteligencia artificial un ciclo de inversión o se está inflando una burbuja podría provocar daños sistémicos?

«Ninguna empresa sería inmune»: la posible burbuja de IA y el aviso que enciende todas las alarmas

Las declaraciones de Sundar Pichai (Google) han desatado una oleada de preocupación en Silicon Valley, la banca y los reguladores; mientras algunos directivos ven señales de sobrevaloración, otros defienden que no hay especulación

Las declaraciones de Sundar Pichai, consejero delegado de Alphabet, han abierto un debate que lleva meses creciendo dentro y fuera de Silicon Valley. ¿Vive la inteligencia artificial un ciclo de inversión o se está inflando una burbuja que podría provocar daños sistémicos?

Pichai aseguró en una entrevista para la BBC que «si hubiese una burbuja, ninguna empresa sería inmune». En este escenario, es necesario revisar declaraciones de directivos, economistas y analistas para ver cómo llevan meses intercambiando argumentos de sobrevaloración con la tesis de que el auge de la IA responde a una demanda estructural y es perfectamente rentable.

Clima de euforia

En la cuna de la innovación tecnológica están inquietos. Tras un año marcado por subidas bursátiles de vértigo, beneficios históricos y un gasto sin precedentes en chips, centros de datos y modelos fundacionales, voces importantes del sector han empezado advertir de que algo puede pasar.

Jerry Kaplan, informático y uno de los pioneros de la IA, ha descrito un posible estallido como «catastrófico» por la magnitud del capital comprometido. La preocupación se alimenta de ciertas señales como proyectos desmesurados, sin vías claras de financiación, inversión en tendencia, pero sin análisis y una participación minorista que recuerda a otros momentos negros de la historia económica mundial.

Jerry Kaplan ha descrito un posible estallido como «catastrófico» por la magnitud del capital comprometido

Un informe de la consultora sobre tecnologías de la información, Gartner calcula que el gasto mundial en IA podría acercarse a los 1,5 billones de dólares a finales de 2025. Una cifra nunca antes vista en cualquier otro negocio en auge.

Los bancos, preocupados

Dentro de la gran banca y entre los reguladores han extendido la idea de que la posible burbuja de la IA existe, pero no encaja en los patrones tradicionales. Stefan Hoops, CEO de DWS, ha reconocido que «No hay un manual, no hay una historia real para algo así» en referencia a cómo gestionar una crisis derivada de una tecnología tan transversal, con un impacto que se extiende desde las cotizaciones en bolsa hasta el crédito privado.

Si la burbuja de la IA estalla, parte del dinero invertido «probablemente se perderíaJamie DimonCEO de JPMorgan

En foros internacionales, responsables financieros han avisado de que se podría estar entrando en terreno peligroso. Jamie Dimon, primer ejecutivo de JPMorgan, ha apuntado que numerosos activos relacionados con la IA se aproximan a «territorio burbuja» y que, si estalla, parte del dinero invertido «probablemente se perdería». Algunos expertos avisan del riesgo de que un ajuste brusco contagie no solo a las grandes tecnológicas, sino también a las cadenas de crédito que han nutrido la expansión del sector. El temor es que una corrección súbita acabe generando tensiones en la economía real.

Economistas en guardia

La inquietud no desaparece entre economistas y analistas de bolsa. Andrew Garthwaite, gran estratega de UBS, ha enumerado varios indicadores que suelen preceder a los estallidos como la extensión del buy the dip, es decir, comprar en las caídas, una estrategia de inversión que consiste en adquirir un activo a un precio más bajo después de que este haya experimentado una bajada temporal; la idea de que la potencia mundial de la IA justifique cualquier valoración; un entusiasmo minorista y un liderazgo de mercado tan concentrado que margina al resto del índice, con unos beneficios prácticamente estancados.

Diferentes estudios anuncian diferencias respecto al estallido de las puntocom

Si las predicciones sobre la IA no se materializan al ritmo esperado, la decepción podría traducirse en recortes de inversión y empleo. Yale Insights ha descrito cómo la circularidad de financiación entre fabricantes de chips, grandes nubes de computación y laboratorios de IA podría dar lugar a un ajuste si el equilibrio entre expectativas y liquidez cae de uno u otro lado. No obstante, estos estudios también anuncian diferencias respecto al estallido de las puntocom en los 90 y aseguran que en 2025 los líderes de estas empresas generan ingresos reales y flujo de caja, algo que tiene que ser entendido como un amortiguador que hace más improbable un colapso inmediato.

Dentro de las Big Tech

En las grandes tecnológicas, la postura es diferente. Pichai, igual que otros ejecutivos del sector, reconoce que en ciertos ámbitos existe «exceso de inversión» y que la volatilidad actual podría desembocar en algún tipo de crisis. Sin embargo, también sostiene que la IA es ya un componente transversal del tejido productivo y que esa integración limitaría el impacto de una corrección.

La IA es ya un componente transversal del tejido productivo

En Europa, con sus regulaciones a cuestas, los debates muestran diferencias respecto a ciclos anteriores, ya que aunque la demanda es real y creciente, siguen los cuellos de botella en capacidad computacional, suministro energético y mano de obra especializada. Estos límites darían lugar a un mercado tensionado por la escasez más que por pura especulación.

Negacionistas de la burbuja

En el lado opuesto se sitúan quienes descartan el concepto de burbuja. Entre ellos, Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, que se ha convertido en la voz más contundente cada vez que se sube a un escenario a mostrar sus chips. Afirma que la IA es ya útil, rentable y transformadora para empresas y consumidores, lo que justifica cualquier tipo de inversión. Huang sostiene que la demanda supera ampliamente a la oferta, y que la evolución de nuevas generaciones de chips impulsará un ciclo prolongado de ingresos.

Huang (Nvidia) sostiene que la demanda supera ampliamente a la oferta, y que la evolución de nuevas generaciones de chips

Escuchando opiniones de uno y otro lado, lo que algunos interpretan como opulencia es, en realidad, un proceso de construcción de la próxima infraestructura tecnológica mundial. Todo responde a un calendario lógico en el que los retornos llegarán cuando las aplicaciones empresariales —razonamiento autónomo, automatización profunda, agentes inteligentes— maduren y se escalen.

Un horizonte vigilado

Las dudas sobre una burbuja de IA se hace cada vez más intensa conforme crece la interdependencia entre fabricantes de hardware, grandes nubes, laboratorios y startups.

Es un sector tan interconectado que un error de cálculo afectaría a todos por igual

A pesar de los avisos, una corriente sostiene que, más que una burbuja especulativa al estilo de las puntocom, la IA vive un ciclo de tensión entre la demanda real y los límites físicos y financieros de la infraestructura necesaria para sostenerla. De ahí que, incluso entre los escépticos, gane peso la idea de que un eventual reajuste sería caótico, pero no necesariamente devastador, algo nunca visto. Entre tanto, las palabras de Pichai han removido los cimientos de un sector tan interconectado que un error de cálculo afectaría a todos por igual.

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