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El ministro de Transformación Digital, Óscar López

El ministro de Transformación Digital, Óscar LópezEFE

Óscar López, del 5G milagroso al linchamiento de Grok: el fontanero de Sánchez se reinventa como guardián de la IA

El incondicional de Sánchez presume de «inundar España de conectividad» pese a acumular eslóganes, polémicas y un currículo sin experiencia tecnológica que inquieta ante el mayor reto digital del país

Esta semana Óscar López y el ala más dura del Gobierno ha sorprendido con una decisión insólita: colaborar en la investigación de la UE contra Grok. Mientras España se queda sola en Europa por su postura ante los ataques a Irán de Estados Unidos y de Israel, López se unía a las causas perdidas y anunciaba esta postura tan extraña.

El ministro sigue la línea dura de Pedro Sánchez contra Elon Musk, dueño de X y, por tanto de Grok (que es su IA). Mientras, el resto de Europa deja que la Comisión haga su trabajo y evita poner en el escaparate decisiones con más forma que fondo.

El ministro para la Transformación Digital español, Óscar López (i), y su homólogo alemán, Karsten Wildberger

El ministro para la Transformación Digital español, Óscar López (i), y su homólogo alemán, Karsten WildbergerEFE

Óscar López es el mismo que aseguró hace meses que el Gobierno «ha inundado España de conectividad» y presumía de un 5G que «los alemanes ni sueñan». No estaba describiendo un milagro tecnológico, sino un truco de prestidigitador político en el que agitó la bandera del progreso mientras la factura la pagarán otros. El despliegue de 5G en España arrancó en 2018 con el Plan Nacional 5G y, desde entonces, las auténticas responsables de que hoy haya cobertura avanzada en miles de municipios son compañías como Telefónica, Vodafone, Orange o MásMóvil, que han invertido miles de millones de euros de su bolsillo.

Las auténticas responsables de que hoy haya cobertura avanzada en miles de municipios son compañías como Telefónica, Vodafone, Orange o MásMóvil

Los datos son tozudos, aunque el ministro prefiera la épica: solo Telefónica ha invertido 8.376 millones en cinco años, Vodafone más de 2.300 millones, Orange 5.207 y MásMóvil 3.121, según la CNMC. Con permiso del Gobierno, sí; con dinero del Gobierno, no. Pese a ello, López se atribuye en sus discursos el mérito de haber «traído el 5G» y presenta la expansión de la red como si fuese una obra de ingeniería socialista, no el resultado de la competencia entre operadores y del esfuerzo inversor de empresas privadas sujetas a una regulación cada vez más asfixiante.

El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, visita la plataforma logística de Lookiero ubicada en el parque industrial Panattoni Park de Miranda de Ebro (Burgos), este jueves. EFE/David Pérez-Cejuela

El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar LópeEFE | David Pérez-Cejuela

La paradoja es que, incluso en el terreno donde más presume, el relato se le queda grande. En el caso del 5G, la cobertura efectiva y la implantación de «5G auténtico» no son tan brillantes como sugiere el ministro porque España cuenta con muchas antenas, pero la calidad y el uso real de la red están lejos del triunfalismo oficial. Es lo que algunos expertos definen como un «espejismo estadístico» en el que se infla la cifra de nodos y municipios, se maquillan los datos y se convierte en épica gubernamental algo que, en términos de productividad y competitividad, sigue siendo una asignatura pendiente.

Sobreventa del 5G

A esa sobreventa del 5G se suma la improvisación en uno de los asuntos más sensibles como es la relación con Huawei y la seguridad de las infraestructuras críticas. El ministerio de Óscar López decidió cancelar a última hora un contrato de unos 10 millones de euros adjudicado a Telefónica para reforzar RedIRIS, la red académica y científica que conecta universidades, centros de investigación y organismos estratégicos, incluido el Ministerio de Defensa, porque incluía equipos de Huawei. El proyecto buscaba multiplicar por cuatro la capacidad de la red (de 100 a 400 Gbps), pero la operación quedó en suspenso en nombre de una vaga «estrategia digital» y de la «autonomía estratégica».

Oficialmente, López defendió que la decisión respondía a «criterios de soberanía estratégica» y no a presiones externas, justo después de que Bruselas recordara a los Estados miembros la necesidad de restringir o excluir a Huawei de las redes 5G por riesgo de seguridad y en plena tensión con Estados Unidos por otros contratos con el gigante chino. El resultado es menos épico porque una infraestructura clave para la ciencia y la defensa se queda a la espera de una nueva licitación, sin plazos ni garantías de que la capacidad se refuerce a tiempo, mientras el Gobierno intentaba vender como un gesto de firmeza lo que parece más bien una rectificación sobre la marcha.

La CE y Estados Unidos llevan años advirtiendo de que Huawei actúa como caballo de Troya digital de Pekín,

La Comisión Europea y Estados Unidos llevan años advirtiendo de que Huawei actúa como caballo de Troya digital de Pekín, amparada en una legislación china que obliga a las empresas a colaborar con los servicios de inteligencia, con el consiguiente riesgo de puertas traseras y fuga de datos sensibles. En España, además, el uso de tecnología Huawei en contratos vinculados a comunicaciones delicadas ha provocado toques de atención desde Bruselas y la denuncia de expertos en seguridad nacional sobre la posibilidad de que se ponga en riesgo el intercambio de información con aliados como Estados Unidos.

Fontanero del PSOE

Frente a este escenario, cabría esperar un ministro respaldado por una experiencia técnica y una hoja de ruta con sentido común. No es el caso. Óscar López es un veterano de la fontanería del PSOE, licenciado en Ciencias Políticas, curtido en despachos, gabinetes y campañas, pero sin trayectoria previa en empresas tecnológicas, en gestión de redes de telecomunicaciones ni en proyectos de digitalización. Su discurso, en cambio, se mueve cómodo en la autopista del eslogan del PSOE con frases como que España estará «en la locomotora de la digitalización», al contrario de otras «revoluciones perdidas», y ahora además liderará la «soberanía digital» europea, con una nube propia y campeones tecnológicos Made in Moncloa.

MADRID, 26/10/2025.- El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López (2i), toma toma una foto durante el partido de la décima jornada de LaLiga EA Sports, que Real Madrid y FC Barcelona disputan este domingo en el estadio Santiago Bernabéu. Le acomañan,el ministro de Asuntos Exteriores José Manuel Albares, el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín Aguirre, y el presidente del CSD, Jose Manuel Rodríguez Uribes (de izda a dcha)

El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López (2i), durante el partido de la décima jornada de LaLiga EA Sports, que Real Madrid y FC BarcelonaEFE

El problema es que mientras se habla de soberanía, la dependencia tecnológica no se reduce; cambia de acento. Las grandes infraestructuras digitales descansan sobre equipos y software de multinacionales extranjeras, la industria española de semiconductores es todavía incipiente y los proyectos estrella se concentran en anuncios, PERTE y «gigafactorías de IA» que acumulan titulares, pero muy pocos resultados tangibles. Además, el ministerio ha tenido que apagar fuegos como el de las pulseras antimaltrato adjudicadas a Vodafone, donde altos cargos dependientes de López habrían mediado con la operadora para «apagar el fuego como sea» tras fallos en un servicio extremadamente susceptible.

El relato del ministro

Todo ello dibuja a un ministro más pendiente de construir un relato que de consolidar una estrategia tecnológica de país. En lugar de explicar con transparencia qué supone para España trabajar con proveedores de alto riesgo, cuál es el calendario real para modernizar redes críticas como RedIRIS o cómo se va a garantizar que los fondos europeos no se pierdan en proyectos decorativos, López se esfuerza en repartir medallas a un Gobierno que confunde la inversión privada con milagros socialistas del 5G.

López se esfuerza en repartir medallas a un Gobierno que confunde la inversión privada con milagros socialistas del 5G

España, que perdió muchas revoluciones industriales en el pasado, puede convertir la transformación digital en otra promesa incumplida envuelta en el habitual marketing socialista. Para no quedarse atrás frente al resto de Europa hacen falta menos proclamas sobre «inundar» el país de 5G y más rigor, previsibilidad y solvencia técnica; justo lo contrario de un ministerio que cancela contratos críticos a última hora, flirtea con Huawei mientras nuestros socios levantan muros y sigue vendiendo como épica gubernamental lo que no pasa de ser una factura colosal de las telecos.

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