El pago con el móvil es cada vez más común entre los consumidores
¿Cómo es más seguro pagar? Tarjeta o móvil
El pago con el móvil aporta más capas de seguridad que con la tarjeta física
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Hace unos días os hablamos del peligro recurrente de realizar nuestros pagos con datáfono mediante el contactless de nuestro móvil. Y es que el abandono de las transacciones en efectivo es cada vez mayor, siendo así que muchos salimos de casa sin echarle mano a la cartera, confiando en que con nuestro dispositivo podremos afrontar cualquier pago que nos pueda surgir. Pero esto trae consigo varios problemas, estando entre ellos el de las estafas a las que nos exponemos.
El Banco de España ha revelado que el 80 % de los fraudes se producen de forma online, ya que la red es el lugar más cómodo para los estafadores. La duda que nos surge es la de cómo es más seguro pagar, con la tarjeta tradicional o con el móvil. El peligro de pagar con la tarjeta física, ya sea de crédito o de débito, es realmente bajo. Y es que el sistema detrás de estos pagos lleva años perfeccionándose y resulta muy robusto.
Siempre existe el riesgo de que clonen nuestra tarjeta o nos la roben, pero no es un riesgo muy preocupante. El móvil añade una capa extra de complejidad, que también refuerza la seguridad. Servicios como Apple Pay o Google Pay no comparten directamente con el comercio los datos reales de la tarjeta. En su lugar, emplean un sistema de 'tokenización' que sustituye el número de la tarjeta por un código único válido solo para esa transacción.
De este modo, aunque esa información fuera interceptada, no podría utilizarse de nuevo. Además, el pago con el móvil suele llevar aparejado un desbloqueo con huella, escaneo facial o contraseña. Aunque el teléfono también puede ser hackeado o robado. En definitiva, podemos deducir que el pago con el móvil es algo más seguro, pero lo que realmente nos puede aportar auténtica seguridad es el mantenernos cautelosos: no perder nuestra tarjeta y no revelar nuestra contraseña del móvil pueden ahorrarnos más de un disgusto.