Las normas de la UE nos devuelven a los móviles de los años 90
La revolución del móvil que llegará en verano: Europa resucita los móviles de los 90 con baterías extraíbles
La Unión Europea ha encendido la cuenta atrás para transformar el móvil como lo conocemos. Cargador único USB‑C, reparable, baterías reemplazables y etiquetas de durabilidad obligan a las grandes tecnológicas a rediseñar sus productos
Durante años, cambiar de móvil suponía también cambiar de cable, de cargador y, casi siempre, de teléfono completo cuando la batería empezaba a flaquear. Esa etapa tiene fecha de caducidad en Europa porque Bruselas ha desplegado un paquete de normas que, entre 2025 y 2027, obligará a los fabricantes a rediseñar móviles, portátiles y accesorios desde dentro hacia fuera. El objetivo oficial es reducir residuos y proteger al consumidor; el efecto práctico será que el smartphone de la próxima década se parecerá más al de los años 90 que al de los últimos años.
El primer paso ya está dado. Desde finales de 2024, el cargador USB‑C es el único permitido en una amplia gama de dispositivos que se venden en la Unión Europea como teléfonos móviles, tabletas, cámaras, auriculares, e‑readers, teclados, ratones, consolas portátiles, altavoces o navegadores. Los fabricantes han contado con dos años de margen desde la aprobación de la ley en 2022, pero ese tiempo ya se ha agotado para casi todos, excepto los ordenadores portátiles, que disponen de una prórroga hasta el 28 de abril de 2026.
Con o sin adaptador
Más allá del tipo de conector, la norma cambia la manera de vender estos productos. Las marcas pueden comercializar móviles y otros dispositivos con o sin adaptador de corriente, siempre que lo indiquen con claridad en la caja y en la información al usuario. España lo ha incorporado a su regulación y desde 2025 los nuevos móviles ya no incluyen el cargador gratis por defecto, sino que este pasa a ser un accesorio opcional, comprado aparte. Lo que empezó como una decisión polémica de Apple se ha convertido en el nuevo estándar legal europeo para reducir compras de cargadores y la montaña de cables que se acumulan en los cajones.
Por otro lado, Bruselas prepara el siguiente golpe al diseño actual del smartphone con el regreso de las baterías reemplazables. A partir de 2027, los móviles que se vendan en la UE deberán montar baterías «más persistentes», capaces de soportar muchos más ciclos de carga sin perder gran parte de su capacidad, y además deberán poder ser sustituidas por el propio usuario sin «exageradas dificultades». No será necesario acudir a un servicio técnico ni recurrir a herramientas especializadas para cambiar un componente que hoy es, en muchos casos, inaccesible.
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Diseño
Este giro se lleva por delante muchos diseños que ahora tienen que adaptarse. El reinado del móvil sellado, ultrafino y pegado por capas de adhesivo se verá limitado por la obligación de facilitar la apertura y el reemplazo de la batería. La industria admite ya que tendrá que sacrificar parte del acabado unibody en favor de tapas accesibles, tornillos visibles y sellos que permitan abrir el dispositivo sin destruirlo. Europa obliga a recuperar una cualidad que muchos teléfonos tenían hace dos décadas y que se perdió.
La industria admite ya que tendrá que sacrificar parte del acabado unibody en favor de tapas accesibles
La ofensiva regulatoria tenía otra fecha en rojo, el pasado 20 de junio de 2025 entró en vigor una nueva normativa de ecodiseño y etiquetado informativos. Por primera vez, los fabricantes deberán cumplir requisitos obligatorios de durabilidad, eficiencia energética, reparabilidad y disponibilidad de piezas de recambio para estos dispositivos. Además, los productos deben mostrar una etiqueta oficial donde se detallen aspectos como la eficiencia, la resistencia física, la facilidad de reparación o la duración de la batería, de forma comparable entre modelos.
Esto quiere obligar al usuario a que la decisión de compra ya no dependa solo de la cámara o de los gigas de memoria, sino también de cuánto se degrada la batería con el tiempo o cuántos años garantiza el fabricante reparaciones y actualizaciones. De hecho, ya existe una web oficial europea que compara qué móviles mantienen mejor la batería con el paso de los años. A medio plazo, la UE aspira a cerrar la brecha entre la vida útil teórica del dispositivo y lo que aguanta realmente en manos del usuario.
Los cambios de Apple
Las empresas han empezado a reaccionar antes incluso de que el calendario se complete. Apple se vio forzada a abandonar su conector Lightning y a lanzar sus iPhone con USB‑C, mientras que el resto del sector ha ido homogeneizando la carga en torno a este puerto para evitar sanciones y simplificar la logística. La venta del móvil sin cargador, una práctica que hace unos años se denunciaba como abuso, hoy se apoya en una directiva europea que busca ahorrar a los consumidores hasta 250 millones de euros al año en adaptadores innecesarios. Y una nueva generación de marcas de nicho ha encontrado su hueco apostando por teléfonos modulares o «fáciles de reparar» que se adelantan al espíritu de las normas que llegarán en 2027.
Todas estas medidas forman parte de una estrategia más amplia que busca forzar al sector tecnológico a diseñar productos que duren más, se reparen mejor y generen menos basura electrónica. Para el usuario, el resultado tangible será un ecosistema en el que un único cargador sirva para casi todo, cambiar una batería no condene el teléfono a taller o a la basura, y la etiqueta de la caja cuente cuántos años podrá exprimir ese dispositivo antes de que muera del todo.