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A customer making wireless or contactless payment using credit or debit card.

Las tarjetas llevan un PIN de seguridad de cuatro dígitosGetty Images

Tecnología

El PIN de la tarjeta está cerca de desaparecer: esta será la nueva forma de proteger tus pagos

El usuario solo tendrá que posar su dedo sobre un sensor cuadrado en la propia tarjeta para validar el pago

El pago con tarjeta es un método totalmente asimilado por los ciudadanos españoles. Su comodidad y rapidez permite a todos los usuarios efectuar una compra de manera instantánea, sin necesidad de acudir al dinero en efectivo. Y es que este último cada vez se está quedando más en segundo plano, por lo que muchos compradores, sobre todo aquellos más jóvenes, ya recurren solo al pago electrónico.

Pese a las grandes ventajas que ofrecen los pagos con tarjeta, también han surgido una serie de riesgos que han causado estragos en muchas vidas. En este sentido, los ciberdelincuentes no descansan y crean estafas para poder apoderarse de todo tipo de claves y contraseñas personales. A causa de esto, en el caso de las tarjetas, estas siempre llevan un PIN de cuatro dígitos como uno de los elementos principales de seguridad. Sin embargo, puede que esto vaya a cambiar en muy poco tiempo.

Para ser más exactos, los bancos NP Paribas, Crédit Agricole y Société Générale están trabajando en un nuevo mecanismo de seguridad basado en tarjetas con huella dactilar. La diferencia principal con el método de pago que todo el mundo conoce es que, en lugar de escribir los cuatro dígitos que forman la contraseña del PIN, el usuario solo tendrá que posar su dedo sobre un sensor cuadrado en la propia tarjeta para validar el pago.

Un mecanismo a futuro

De este modo, la seguridad pasa de depender de una contraseña descifrable a la huella dactilar propia de cada uno. Además, esta nunca se transmitiría ni al comercio en cuestión ni al banco, circunstancia que podría asegurar el éxito de esta mecánica en el futuro. Sin embargo, cabe destacar que este proyecto todavía está en sus primeros pasos, por lo que aún quedarían años para poder ponerlo en práctica de manera rutinaria. Por el momento, se está probando de forma limitada en Francia, pero su extensión a escala global podría llegar a ser una realidad.

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