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Las Juntas de vecinos ya se podrán realizar por Zoom

Las Juntas de vecinos ya se podrán realizar por Zoom

Las juntas de vecinos se digitalizan y los expertos alertan: «No todos podrán seguirlas»

La reforma legal impulsará la digitalización de las comunidades, aunque expertos alertan de riesgos jurídicos, problemas tecnológicos y una brecha digital que puede dejar fuera a muchos propietarios

Las clásicas reuniones eternas en el portal, con carpetas de papeles, discusiones y vecinos ausentes por trabajo, están a punto de reinventarse. El Congreso de los Diputados ha dado luz verde a la tramitación de una reforma de la Ley de Propiedad Horizontal que permitirá generalizar las juntas de vecinos telemáticas y avanzar hacia una gestión cada vez más digitalizada de las comunidades.

La propuesta, impulsada por el Partido Popular, abre la puerta a reuniones virtuales o mixtas, votaciones telemáticas, notificaciones electrónicas y libros de actas digitales. Un cambio que el sector inmobiliario interpreta como un salto tecnológico inevitable tras la experiencia de la pandemia, cuando miles de comunidades tuvieron que improvisar sistemas de videollamada para poder seguir funcionando.

Desde 1960

El nuevo escenario pretende modernizar una legislación prácticamente intacta desde 1960 y adaptar las comunidades de propietarios a una sociedad cada vez más conectada. La reforma contempla incluso que las convocatorias puedan enviarse por correo electrónico y que los vecinos dispongan de un domicilio digital para recibir comunicaciones oficiales.

El nuevo escenario pretende modernizar una legislación prácticamente intacta desde 1960

La transformación ya estaba ocurriendo poco a poco. Plataformas digitales de administración de fincas, aplicaciones móviles para incidencias o sistemas de votación online han ido ganando terreno en los últimos años. La pandemia aceleró ese proceso y ahora la ley busca darle respaldo jurídico.

Mercedes Blanco, CEO de Vecinos Felices, considera que el cambio responde a una necesidad real de los propietarios actuales. «Estamos ante una evolución necesaria del marco normativo», explica la directiva, que defiende que la reforma permitirá una gestión «más ágil» y adaptada a la movilidad actual de los ciudadanos.

Estamos ante una evolución necesaria del marco normativoMercedes BlancoCEO de Vecinos Felices

Uno de los principales beneficios que destacan los administradores de fincas es el aumento potencial de la participación. En muchas comunidades, las juntas apenas logran reunir a una pequeña parte de los propietarios, especialmente en edificios con viviendas alquiladas o con dueños que viven en otras ciudades o incluso en el extranjero.

La posibilidad de conectarse desde cualquier lugar elimina barreras físicas y facilita que más vecinos participen en decisiones relacionadas con derramas, obras, presupuestos o normas internas. «Permite que quien trabaja, viaja o vive en otra ciudad pueda implicarse en la gestión de su propiedad sin condicionantes físicos», sostiene Blanco.

Además, la digitalización promete reducir costes y tiempos. Menos cartas certificadas, menos papel y acceso inmediato a documentación o actas pueden traducirse en comunidades más eficientes. El libro de actas digital, por ejemplo, facilitaría el almacenamiento y la trazabilidad de acuerdos, uno de los grandes quebraderos de cabeza históricos de las fincas.

Seguridad jurídica

Sin embargo, existen importantes dudas. La principal preocupación gira en torno a la seguridad jurídica. ¿Cómo se verifica la identidad de un vecino durante una videollamada? ¿Cómo se garantiza que el voto telemático sea válido? ¿Qué ocurre si un propietario no recibe correctamente una notificación electrónica?

«La tecnología existe y es fiable, pero la clave estará en su correcta implementación», advierte Mercedes Blanco. Los expertos temen que una regulación poco precisa termine provocando impugnaciones judiciales o conflictos entre propietarios.

La tecnología existe y es fiable, pero la clave estará en su correcta implementaciónMercedes BlancoCEO de Vecinos Felices

El otro gran desafío es la brecha digital. España cuenta con millones de personas mayores que todavía encuentran dificultades para utilizar aplicaciones móviles, certificados digitales o plataformas de videoconferencia. En muchas comunidades, especialmente en barrios envejecidos, parte de los vecinos sigue dependiendo del papel y de las reuniones presenciales.

La propia reforma contempla modelos híbridos para evitar esa exclusión. Los vecinos podrán acudir físicamente mientras otros participan a distancia, una fórmula que busca equilibrar modernización e inclusión. «No se trata solo de digitalizar, sino de hacerlo sin dejar a nadie atrás», resume Blanco.

Actas digitales

La privacidad y a la ciberseguridad son otro punto delicado. La gestión digital de actas, datos personales o cuotas vecinales obliga a extremar las precauciones frente a posibles filtraciones o ataques informáticos. Los administradores de fincas tendrán que adaptarse a nuevas exigencias tecnológicas y de protección de datos, un reto añadido para un sector tradicionalmente poco digitalizado.

Los administradores de fincas tendrán que adaptarse a nuevas exigencias tecnológicas

La tendencia, en cualquier caso, parece irreversible. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), más del 95 % de los hogares españoles ya dispone de acceso a internet, y las generaciones más jóvenes reclaman sistemas más rápidos y compatibles con su día a día digital.

Las juntas telemáticas, que hace apenas cinco años parecían una excepción improvisada por la pandemia, se encaminan ahora a convertirse en parte habitual de la vida de millones de propietarios. El reto será conseguir que esa transición tecnológica no deje fuera precisamente a quienes más dificultades tienen para adaptarse a ella.

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