Un robot humanoide juega la ping pong contra una persona - EFE
Los Juegos Mundiales de Robots en Pekín ponen a prueba a los trabajadores del futuro
El programa incluye 51 pruebas: 30 de carácter competitivo y 21 centradas en simular situaciones cotidianas, con el fin de poner a prueba la capacidad de respuesta y desempeño de los robots
Los Juegos Mundiales de Robots Humanoides de Pekín han vuelto este año en su segunda edición con un propósito más allá de entretener y enseñar músculo tecnológico. Además de ser un evento que atrae por sus avances tecnológicos, Pekín ha querido señalar y demostrar que estos robots con forma humanoide pueden ser también utilizados para trabajar.
El torneo amplía este año de seis a veinte los escenarios inspirados en tareas reales, en una apuesta por trasladar fuera de las pistas algunas de las capacidades que los humanoides desarrollan en la competición. Sin embargo, mientras algunos juegan al tenis de mesa de forma autónoma, otros todavía tienen dificultades para algo tan elemental como encontrar un balón. Lo que significa que aun que mucho camino para que coexistan con el ser humano.
Pero el objetivo va más allá de seguir una pelota. Todo apunta a futuras tareas de manipulación en el hogar, y la organización confía en que dominar un desafío de esta complejidad facilite después el entrenamiento de humanoides para escenarios industriales.
«Si el año pasado los robots demostraron más sus capacidades deportivas, este año veremos una gran mejora en su capacidad para trabajar», asegura Zhao Dongwei, subdirector de la oficina del comité organizador.
De las 51 pruebas programadas, 30 son competitivas y 21 recrean situaciones de la vida real. Estas últimas estarán repartidas en veinte escenarios —frente a los seis del año pasado— como fábricas, centros logísticos, supermercados, hoteles, operaciones de rescate y entornos domésticos.
Pero a pesar que todavía queda camino para verlos desenvolverse con soltura en fábricas y hogares, no quita que este tipo de eventos deportivos muestran el gran avance de los robots, siendo capaces de jugar al tenis de mesa o al fútbol e incluso recrear ciertas jugadas resultan sospechosamente familiares.