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Eugenio Mallol

La migración de inversores que atormenta al Gobierno

Obsesiona recuperar el dinero privado que se está yendo a gestoras norteamericanas que exigen a nuestras compañías tecnológicas llevar la sede a su país, pero al menos cuatro grandes fondos corporativos se están construyendo en España sin intención de colaborar

El famoso informe de Mario Draghi para la Comisión Europea incluyó una serie de medidas orientadas a recuperar el ahorro europeo que se está fugando a Estados Unidos. La realidad, en boca del director de desarrollo de negocio de la SETT, la conocida como la Sepi Digital, José María García Orois, es la siguiente: nuestra Administración ofrece a empresas de base tecnológica en etapas iniciales la posibilidad de entrar en su capital con la condición de que mantengan la sede en España.

Esas empresas consiguen de ese modo despegar y los socios se apalancan en el dinero público para captar financiación, pero llega un momento en el que requieren de una inyección de capital mayor para seguir creciendo. Si su tecnología es buena, consiguen contactar con un fondo norteamericano que les plantea en la negociación un cambio para tener el control de la compañía: «me da igual que tu actividad siga realizándose en España, pero tienes que mover la sede social a Delaware [un pequeño Estado con enormes ventajas onshore, baja tributación y muchas facilidades, en el que hay más de un millón de sociedades censadas]».

¿Con qué dinero invierte ese fondo norteamericano? Aquí está la clave de la cuestión que inquieta a Bruselas y, desde hace un tiempo, también a las instituciones españolas de apoyo a la innovación. Resulta que el origen del capital que mueve ese fondo puede ser, en muchas ocasiones y en un alto porcentaje, europeo.

A la UE le escuecen las ayudas de Estado. El sector público en España ha solventado este escollo los últimos años actuando como un inversor privado. En la práctica, esto le ha forzado a diseñar operaciones en las que participen como acompañantes inversores privados. Movilizar a fondos privados, para activar el dinero público. Esa ha sido la metodología, y seguirá vigente a través de España Crece.

Movilizar a fondos privados, para activar el dinero público. Esa ha sido la metodología, y seguirá vigente a través de España Crece

«Me he encontrado con varias empresas en las que se me ha complicado invertir por no estar constituidas formalmente en España, y hemos tratado de hacer el movimiento inverso», confiesa García Orois. Y, ¡qué sorpresa!, los fondos norteamericanos no tienen ningún problema en trasladar de nuevo la sede a España para conseguir inversión pública. Cuando sale bien, esa dinámica convierte al dinero público en «capital ancla».

Bruselas trata obsesivamente de entender por qué el ahorro europeo se fuga a manos de las gestoras de inversión norteamericanas. Obviamente, existe un componente cultural de falta de confianza en nuestras propias posibilidades. Como he comentado en otra ocasión, los fondos de pensiones europeos gestionan más de tres billones de euros en activos, pero solo alrededor del 0,12 % se invierte en capital riesgo y crecimiento. En Estados Unidos, la asignación ronda el 10 %.

Bruselas trata obsesivamente de entender por qué el ahorro europeo se fuga a manos de las gestoras de inversión norteamericanas

Un asunto poco conocido es que se están forjando al menos cuatro grandes fondos de inversión corporativa en nuestro país. Las grandes empresas que los impulsan quieren utilizarlos para ampliar su presencia en sectores estratégicos, como defensa y energía. Varios cientos de millones de euros en cada caso. El Gobierno les está pidiendo que abran el espectro de inversión a un rango mayor de actividades, para dar cabida a más inversores y facilitar así el apoyo del Estado. Pero la resistencia está siendo verdaderamente difícil de vencer.

No olvidemos que el auténtico juez en cuestiones de innovación tecnológica es la demanda. Ni el marketing, ni la bolsa, de ahí que resulte inquietante todavía no disponer de un modelo económico para la IA generativa. Y la demanda que debemos vigilar es la de nuestras empresas, grandes y medianas, en sectores como la industria, la energía, la distribución y las finanzas. Todas ellas necesitan a las startups y a compañías de servicios tecnológicos para hacer la transformación digital e innovar, aunque muchas veces no sepan cómo hacerlo.

No olvidemos que el auténtico juez en cuestiones de innovación tecnológica es la demanda

Recuperar el ahorro europeo comenzará por creer en que podemos ser proveedores de servicios para las grandes y medianas corporaciones y de la Administración. El Gobierno quiere ayudar a crear un marco de relación entre ambos colectivos. Ese sí sería un argumento de peso para convencer a los fondos de inversión de que invertir en España trae los mismos rendimientos que un paquete de medidas fiscales en Delaware.

Pero no lo estamos haciendo demasiado bien, la verdad. Sin un mercado único europeo, las startups tienen que escalar en una geografía con 24 idiomas oficiales, lo cual no es un asunto menor si venden directamente directa al consumidor, y con una monstruosa dispersión normativa. La directiva de SDG Group, Muriel Moscardini, me dice que la IA ayudará a las compañías jóvenes a superar estos obstáculos. En esas estamos.

Sin un mercado único europeo, las startups tienen que escalar en una geografía con 24 idiomas oficiales

Una de las compañías tecnológicas más interesantes con sede en España celebra ya cada año al menos una o dos reuniones de su consejo de administración en San Francisco (EE.UU.) y ha fichado a un CEO suizo procedente de una tecnológica norteamericana.

En cierta ocasión, un ex alto directivo de Apple y General Motors, fundador de 11 startups, me comentó que hay pocos grupos de investigación en España que despierten interés entre los inversores globales, pero todavía escasean más los CEOs que conozcan el arte de escalar una compañía tecnológica. Un mal endémico que las escuelas de negocios no están sabiendo solucionar.

Aunque suene increíble, en el Gobierno están convencidos de que los efectos de los fondos Next Generation son evidentes

Aunque suene increíble, en el Gobierno están convencidos de que los efectos de los fondos Next Generation son evidentes. El relato es que éramos un país con una economía de baja productividad y, desde 2020, se siguen creando empleos en sectores con productividades bajas, pero se está introduciendo en ellos la digitalización y la tecnología verde, al tiempo que se crea empleo en sectores de alta productividad.

El dinero europeo que se no ha podido colocar en el Plan de Recuperación se pondrá a disposición del ICO con la misma premisa, la de potenciar sectores estratégicos, pero bajo la fórmula de préstamos. Nuestros responsables públicos están convencidos de que no podemos parar. Como dice la Reina Roja de Alicia en A través del espejo: tenemos que continuar corriendo para mantenernos en el mismo sitio, pero, si queremos avanzar, tendremos que correr más.

Banderas de Europa en Bruselas

Banderas de Europa en BruselasAFP

La demanda es la clave. La SETT espera recuperar los 2.400 millones que ya ha invertido, con sus múltiplos correspondientes, para seguir fomentando los hypes tecnológicos. Depende de cómo lo haga conseguirá reactivar el interés de los inversores europeos.

Eugenio Mallol es periodista especializado en innovación tecnológica, autor, conferenciante y columnista. En la actualidad es director de estrategia y comunicación de Atlas Tecnológico, el primer ecosistema de la industria 4.0 en España, y coordinador y analista de la Cátedra Ciencia y Sociedad de la Fundación Rafael del Pino.

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