Caquis dañados por el pedrisco en la Comunidad Valenciana

Caquis dañados por el pedrisco en la Comunidad ValencianaEuropa Press

Las precipitaciones que el campo no quería: en riesgo cosechas de 2026

El pedrisco ha dañado por completo la madera de los frutales en zonas donde se teme que los efectos puedan condicionar la próxima campaña

La habitual mirada al cielo de los agricultores a la espera de unas lluvias que rieguen de bonanza sus cultivos no han tenido lugar ni en el tramo final del invierno ni en el inicio de la primavera.

La costumbre de querer atraer el agua a las producciones se ha transformado en esta primera mitad de 2025, ya que las feroces tormentas de los últimos días han tambaleado los planes de los agrarios.

El informe de daños de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) cifra en 120.00 las hectáreas destrozadas por las adversidades climáticas en el inicio de mayo. El cálculo es considerablemente superior al comunicado por Agroseguro, que ha limitado a 80.000 las hectáreas afectadas.

Frutos secos, cereza y uva de vinificación destacan como los tres grandes damnificados por las abundantes precipitaciones al contar con un menor porcentaje protegido por las aseguradoras. Pólizas cada vez más elevadas y coberturas con muy específicas explican estos casos. «Estamos pasando de años con las peores sequías de la historia a una primavera con fenómenos extremos terribles para la agricultura», señalan desde UPA, donde insisten la necesidad de adaptar los seguros a la realidad del campo y posibilitar la contratación de más pólizas.

La organización agraria ha elaborado un documento que expone los daños localizados en 11 comunidades autónomas, con la Región de Murcia y Cataluña como principales víctimas.

Un intenso pedrisco ha castigado los frutales murcianos: se da por perdida la cosecha de este año y además, al existir graves daños en madera, peligra la cosecha del año que viene. En algunas zonas del trayecto de la tormenta se llegaron a alcanzar los 15 centímetros de espesor de pedrisco. «El pasado 10 de mayo se produjo un tren de tormentas con una zona afectada aproximada de 40.000 hectáreas (...) la zona frutícola afectada comprende entre las 6.500 y 7.000 hectáreas de cultivos variados de hueso y pepita, con una intensidad también del 100 % de las cosechas del año», indica UPA en su análisis.

Murcia sufre otras 23.000 hectáreas de cultivos de secano afectados, sobre todo almendro y viñedo, con grado de afección del 100 % para esta cosecha en la mayoría de la superficie y con implicaciones en madera para la próxima campaña.

«En cuanto al grado de aseguramiento decir que en frutales está alrededor del 80 % para pedrisco, pero nos preocupa cómo se van a cuantificar los daños en madera y la posible pérdida de cosecha del año que viene, y en cuanto a los cultivos de almendro y viñedo el aseguramiento es muy bajo, por causas de las condiciones del seguro y la falta de cobertura de estas líneas, a lo que hay que sumar la caída de renta de estos cultivos en los últimos tres años debidos a la sequía», precisan en la organización.

Cataluña presenta daños por granizo en al menos 30.000 hectáreas. «Recordar, que más allá de las reducciones de cosecha debidas a fenómenos meteorológicos, el sector está asistiendo a la sustitución de sus plantaciones por olivar y almendro en intensivo», precisan en UPA.

Agroseguro eleva a 34.000 hectáreas el agujero en Castilla-La Mancha tras los fuertes aguaceros registrados.: «Los daños más destacables se concentran en cultivos herbáceos, uva de vino, frutales, almendro y hortalizas de Albacete, Toledo y Ciudad Real. Además, entre los días 7 y 10 de mayo repitieron las tormentas en Albacete, concretamente en los términos de Agramón (comarca de Hellín), Fuente-Álamo, Ontur y otros colindantes, afectando a 6.000 hectáreas de frutales, uva de vino, almendro, pistacho, cereales y hortalizas».

Aragón y Comunidad Valenciana, con 27.000 y 7.000 hectáreas siniestradas según el peritaje de Agroseguro, aparecen como dos de las regiones más perjudicadas por el pedrisco del inicio de mayo.

«Estamos pasando de años con las peores sequías de la historia a una primavera con fenómenos extremos terribles para la agricultura», aseveran en UPA, donde consideran imprescindible que el sistema de seguros agrarios se adapte a esta nueva situación, «considerando estos daños achacables al cambio climático de los siniestros que podríamos considerar normales».

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