El problema radica en la drástica pérdida de rentabilidad de las explotaciones tradicionales
Agricultura
El aviso de un agricultor sobre el futuro del campo: «Ya cualquiera no puede dedicarse a esto como antes»
Décadas atrás, una pequeña parcela de entre cinco y diez hectáreas de frutales era suficiente para el sustento de una familia
El modelo tradicional de agricultura familiar se enfrenta a una crisis estructural que amenaza su propia supervivencia. Juan Francisco Rodríguez Chamorro, un agricultor extremeño conocido como «Chamorro», ha lanzado una advertencia en el podcast Zona regable: la presión económica y la falta de relevo generacional están pavimentando el camino para que los grandes fondos de inversión se queden con el campo español.
El problema radica en la drástica pérdida de rentabilidad de las explotaciones tradicionales. Décadas atrás, una pequeña parcela de entre cinco y diez hectáreas de frutales era suficiente para el sustento de una familia, hoy en día, según detalla el productor, «eso es impensable para cualquier cultivo».
El encarecimiento sostenido de los costes de producción —maquinaria, fertilizantes, carburantes y mano de obra— ha reducido los márgenes al mínimo, obligando a los productores a adquirir terrenos vecinos: «Las acabamos absorbiendo los que intentamos tener un cachito más para sobrevivir».
Esta vulnerabilidad ha modificado la estrategia de los gigantes financieros. Aunque inicialmente buscaban latifundios de más de 300 hectáreas, actualmente están adquiriendo fincas mucho más modestas, de entre 50 y 100 hectáreas.
«Los grandes fondos de inversión están entrando en el campo», afirma Chamorro, quien vaticina un desenlace inevitable para el sector si la tendencia no cambia: «Llegará el momento en el que a nosotros nos sea más rentable darles nuestras tierras a ellos que sembrarlas nosotros mismos».
Falta de relevo en el campo
Ante la falta de relevo, las ayudas de la PAC se han transformado en un flotador de subsistencia imprescindible. El perfil del agricultor ha cambiado drásticamente y ya no responde al modelo de herencia familiar tradicional.
Como concluye el propio productor extremeño, «para ser agricultor hoy, y resultar rentable, es necesario tener una gran extensión de hectáreas y maquinaria. Ya cualquiera no puede dedicarse a esto como antes».