Ganadería Baltasar Ibán
Así es el trabajo vital de un perro de ganadería para detener las embestidas de los toros bravos
La ganadería Baltasar Ibán ha compartido en sus redes sociales un vídeo de cómo trabaja 'Laika', una perra que es una «pieza fundamental» para la cría y cuidado de los toros bravos
La tauromaquia es un negocio y una forma de vida que va mucho más allá de las plazas de toros. Detrás de cada animal que comparece en los cosos hay una inmensa red de trabajadores que dedican sus esfuerzos a la cría y manutención de los toros de lidia. Pieza clave en el proceso que permite que los aficionados puedan disfrutar en las tardes de festejos son los ganaderos, que cuentan con la colaboración inestimable de perros adiestrados para cuidar de los toros bravos.
Los perros de ganadería conviven con los animales desde el momento en el que nacen y se encargan de manejar y mover el ganado, de vigilar el recinto de las fincas en las que se encuentran, siendo muy agresivos ante posibles amenazas extrañas y dando la voz de alarme y, tal vez sea su función más espectacular, también se ocupan de intervenir cuando dos toros bravos pelean entre ellos.
Este trabajo en la sombra de los perros ganaderos lo ha compartido la ganadería Baltasar Ibán a través de sus redes sociales. Cuando estalla el conflicto entre dos novillos, que embisten mientras hacen chocar sus astas, aparece a la carrera 'Laika', una perra con un cometido que a priori parecía que le queda grande.
Las peleas entre ejemplares de novillos bravos son habituales en las ganaderías, pero siempre se tratan de evitar en la medida de lo posible, ya que cualquiera de los animales podría sufrir cornadas que lo dejen herido y a merced de infecciones, además de daños en los ojos o en las astas, lo que supondría que el ejemplar no sea válido para ser lidiado.
Para esta difícil tarea están los perros ganaderos, que como se aprecia en el vídeo, acuden prestos a separar a los animales. Con una extrema agilidad, y cierto peligro, la perra persigue a los toros tratando de morderles el rabo par buscar que los ejemplares cesen en sus embestidas. Una labor tan necesaria como visualmente espectacular.