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24 de abril de 2024

La nave espacial Starship, de SpaceX, durante su ascenso

La nave espacial Starship, de SpaceX, durante su ascensoAFP

La nave interplanetaria de Elon Musk explota en el aire a los pocos minutos de su primer lanzamiento

El accidente ha ocurrido en el marco de su prueba orbital

Malas noticias –o no tan buenas como podría haberse esperado– para Elon Musk. El cohete Starship, la nave interplanetaria de su empresa SpaceX, ha explotado en el aire a los pocos minutos de ser lanzado por primera vez este jueves desde la base espacial de la compañía en Boca Chica (Texas).
La nave, que no estaba tripulada, afrontaba su prueba más importante –y por extensión, también la de la compañía en años– en un viaje orbital cuya duración estaba prevista en 90 minutos. Las razones del estallido, que se ha producido poco después de que la nave comenzara a dar vueltas sobre sí misma, serán investigados a fondo por SpaceX. No obstante, el personal del centro de operaciones ha ovacionado el incidente ante un Musk, por el contrario, cariacontecido por la explosión.
Minutos después del incidente, la compañía ha calificado lo ocurrido como una «desintegración no programada», y ha considerado el lanzamiento un éxito. «Con una prueba como esta, el éxito se cifra en todo lo que podamos aprender, y el lanzamiento de hoy mejorará la fiabilidad de Starship a medida que perseguimos el objetivo de llevar la vida a otros planetas», ha señalado la compañía en Twitter, antes de admitir que la prueba «no ha sido lo suficientemente emocionante». De la misma forma, Musk ha felicitado al equipo y ha asegurado que «hemos aprendido mucho para una siguiente prueba en unos meses».
El lanzamiento de la Starship, que aspira a contar con una tecnología sin precedentes, fue cancelado este lunes, fecha inicial prevista para el despegue, por un problema de presurización en una de las válvulas. Este jueves, tras ser reagendado, el equipo de SpaceX detuvo la cuenta atrás a 40 segundos del lanzamiento para realizar comprobaciones con la presurización del propulsor y la segunda etapa del cohete.
Ante la expectación mundial que generaba el lanzamiento, Musk había avisado en los últimos días que había «mil cosas que podían salir mal» y que «consideraría la misión un éxito» con el simple hecho de que la nave «no explotara en la plataforma de lanzamiento».
Desde 2020, las pruebas con prototipos de la Starship, con la que Musk aspira a llegar a la Luna, Marte «y más allá» algún día, habían sufrido desenlaces parecidos al conseguir aterrizar de nuevo en su base –la nave está ideada para ser completamente reutilizable–, pero explotando minutos después. Tanto la Starship como el propulsor que tiene la labor de lanzarla al espacio, el cohete Super Heavy, son los más potentes jamás creados. En total, ambos juntos suman una altura de más de 140 metros, el equivalente a un edificio de 40 plantas.
Tras semanas de espera, SpaceX recibió el pasado viernes el permiso de la Administración Federal de Aviación (FAA) para llevar a cabo la prueba orbital de la nave.
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