Imagen de un reloj en la arena
Ciencia
Retroceder en el tiempo ya no es ciencia ficción: el histórico avance de un equipo científico
Tal como señala el estudio, el equipo habría creado un interruptor que permite devolver a una partícula subatómica a su estado previo
Hace 120 años Albert Einstein publicó la teoría de la relatividad especial. En aquel lejano 1905, el físico alemán describió el movimiento en un espacio-tiempo plano y se basa en la constancia de la velocidad de la luz. Esta teoría estableció que el tiempo y el espacio no son absolutos, capaz de predecir fenómenos como la dilatación del tiempo y la contracción de la longitud.
Tal como expone la hipótesis de Einstein, los viajes al futuro serían posible a través de la dilatación del tiempo, que ocurre cuando un objeto se mueve a velocidades cercanas a la de la luz. Sin embargo, retroceder en el tiempo es mucho más complicado y no hay evidencia de que sea posible. Se han planteado algunas teorías sobre cómo podría ser posible, como la existencia de agujeros de gusano o curvas temporales cerradas, pero son puramente especulativas.
En este contexto, científicos de la Academia Austriaca de Ciencias habrían dado el primer paso para poder hacer retroceder el tiempo. En concreto, los expertos han diseñado un protocolo capaz de hacer retroceder el tiempo a nivel subatómico.
Tal como expone el estudio –nombrado Quantum Time Control Breakthrough (Avance en el control del tiempo cuántico)–, este avance se basa en la creación de un dispositivo –nombrado «interruptor cuántico»– capaz de manipular fotones en un entorno controlado. Dicho interruptor permite devolver a una partícula subatómica a su estado previo. Para hacernos una idea de lo que supone, los científicos podrían observar a dicha partícula en dos estados distintos.
Viajes en el tiempo
Para llegar a esta conclusión, el equipo austriaco interfirió con todas las trayectorias posibles de una partícula para dirigir su evolución hacia un estado específico en el pasado. Una vez que fusionaron cada una de las líneas temporales posibles, fueron capaces de «rebobinar» la historia de la partícula.
«Lo revolucionario no es solo que podamos corregir el error, sino que podemos hacerlo sin conocer exactamente qué error ocurrió. Es como rebobinar una película justo antes de que el guion se desvíe», expone Phillip Walther, profesor de la Universidad de Viena y coautor del estudio.
Sin embargo, a pesar de las connotaciones y posibles aplicaciones de este avance en la investigación cuántica, los autores señalan que esta manipulación está lejos de acercarse a los viajes al pasado más propios de la ciencia ficción. De hecho, los investigadores destacan que esta hipótesis continúa siendo difícil de alcanzar.
A pesar de que este protocolo podría aplicarse, en teoría, a «arquitecturas cuánticas más complejas» como los seres humanos, la física de partículas masivas hace prácticamente imposible este escenario. Por ello, al menos por ahora, el avance del equipo austriaco se limitará exclusivamente al mundo subatómico.