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Inteligencia artificialGetty Images / BlackJack3D

Ciencia

¿Podrá la IA llegar a reemplazar al ser humano? Esto dice una nueva investigación del MIT

El estudio propone un marco basado en capacidades intensivas en humanos, así como una batería de métricas para analizar tareas laborales y entender el impacto de la IA en el empleo

Aunque el debate público sobre la inteligencia artificial suele centrarse en la posible sustitución de trabajadores humanos, una reciente investigación del MIT Sloan School of Management ofrece una visión distinta: subraya cómo las habilidades humanas seguirán siendo esenciales y complementarias al avance tecnológico.

El artículo propone un marco basado en capacidades intensivas en humanos, así como una batería de métricas para analizar tareas laborales y entender el impacto de la IA en el empleo. Sus autores son Roberto Rigobón, profesor del MIT Sloan, e Isabella Loaiza, investigadora postdoctoral.

«Existe la idea generalizada de que los robots están viniendo a por empleos», señaló Rigobón. «Creemos que es importante plantear preguntas diferentes: prestar más atención a las capacidades humanas que a las de la IA y centrarnos en lo que la tecnología puede aportarnos en lugar de en lo que podría arrebatarnos».

El estudio se enfoca en los límites de la IA: su rendimiento baja si los datos son escasos o sesgados, si se requiere extrapolación fuera del conjunto de entrenamiento o si aparecen dilemas éticos. A partir de esas limitaciones, los investigadores identifican capacidades humanas que las complementan.

Para evaluar estas capacidades, el artículo introduce tres métricas: el índice EPOCH, una puntuación de riesgo de sustitución y otra de potencial de mejora. EPOCH es un acrónimo de cinco habilidades humanas fundamentales:

–Empatía e inteligencia emocional

–Presencia, redes y conectividad

–Opinión, juicio y ética

–Creatividad e imaginación

–Esperanza, visión y liderazgo

Estas categorías engloban cualidades exclusivamente humanas que permiten desempeñar tareas donde las máquinas tienen serias restricciones.

Las métricas permiten discernir si una tarea puede ser automatizada o si, por el contrario, puede beneficiarse de la tecnología para mejorar el rendimiento humano. A diferencia de la automatización, que sustituye al trabajador, la mejora tecnológica incrementa su productividad al permitirle realizar tareas imposibles antes. Ejemplos de ello son herramientas microscópicas que abren el acceso al mundo nano y micro.

Loaiza explicó que «gran parte de la investigación en este ámbito tiende a centrarse de forma más general en las actividades laborales detalladas… nosotros nos centramos específicamente en las tareas y, sobre todo, en la estructura de las tareas dentro de un puesto u ocupación para medir el aumento».

El análisis detectó un incremento en las tareas intensivas en capacidades humanas entre 2016 y 2024, con nuevas tareas incorporadas en 2024 al conjunto O*NET que muestran niveles más altos de EPOCH que las anteriores. Estas incluyen actividades como la contratación y evaluación de personal en ingeniería o arquitectura, o la formulación de objetivos técnicos.

Puestos que requieren altos niveles de EPOCH son los de cuidadores, psicólogos, directores de cine o especialistas en emergencias. Para los autores, la clave está en formar a los trabajadores en estas capacidades, esenciales para que puedan complementar la IA en vez de ser desplazados por ella.

«Deliberadamente no llamamos a estas [habilidades humanas] habilidades 'blandas'», puntualizó Rigobón. «Es mucho más difícil enseñar a una persona estas habilidades y capacidades humanas cruciales, como la esperanza, la empatía y la creatividad».

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