Helechos
Ciencia
La última técnica científica de China que cambiará para siempre la extracción de tierras raras
Actualmente el gigante asiático tiene cerca de 44 millones de toneladas métricas de óxido de tierras raras, lo que le da un dominio absoluto sobre este recurso estratégico
Actualmente China es, con diferencia, el país con mayores reservas de tierras raras. En concreto, el gigante asiático tiene cerca de 44 millones de toneladas métricas de óxido de tierras raras, lo que le da un dominio absoluto sobre este recurso estratégico. Junto a China, otras naciones como Vietnam –con 22 millones–, Brasil –con 21– e India –con casi siete–, son las zonas con mayor importancia en lo que respecta a este elemento.
En este contexto, si las reservas chinas ya eran exultantes, una nueva investigación publicada por la Academia de Ciencias de China habría revelado una nueva técnica para obtener este material del lugar más inverosímil.
En concreto, científicos de la academia china habrían identificado por primera vez un proceso de biomineralización de elementos de tierras raras en helechos, un hallazgo que podría transformar las actuales prácticas mineras mediante métodos más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente, según informó el diario estatal Global Times.
Este avance, liderado por Zhu Jianxi, ha empleado la técnica conocida como fitominería, que consiste en el uso de plantas hiperacumuladoras para extraer metales del suelo. Esta alternativa verde podría representar una respuesta viable a los problemas ambientales que genera la minería tradicional de estos valiosos elementos.
Los elementos de tierras raras, esenciales para industrias tecnológicas suponen un problema añadido dado que su extracción se enfrenta a importantes retos de carácter ecológico y geopolítico.
Tal como señala la investigación, publicada en la revista Environmental Science & Technology, el grupo científico descubrió que el helecho Blechnum orientale, comestible y de amplia distribución, es capaz de acumular concentraciones notables de estos elementos. De hecho, en condiciones naturales los elementos cristalizaban en los tejidos extracelulares del helecho, dando lugar a monacita dendrítica a escala nanométrica a través de un proceso combinado de mineralización y autoorganización.
De esta forma, este fenómeno constituye la primera observación de mineralización biológica de tierras raras en plantas naturales. Hasta ahora, la formación de monacita –uno de los principales minerales industriales para la obtención de tierras raras– se atribuía exclusivamente a procesos geológicos, como el vulcanismo o las alteraciones hidrotermales.
En resumidas cuentas, este estudio no solo arroja luz sobre cómo las plantas pueden «desintoxicar» y transformar estos elementos en formas minerales, sino que también abre nuevas vías para su aprovechamiento sostenible. Por ello, el equipo considera que cultivar especies hiperacumuladoras como Blechnum orientale permitiría recuperar tierras contaminadas por residuos mineros, al mismo tiempo que se extraen de forma natural elementos de gran valor.
«Hasta ahora sabíamos que microorganismos y animales podían formar minerales en sus cuerpos, como la calcita en conchas o el apatito en dientes y huesos. Sin embargo, la 'capacidad mineralizadora' de las plantas ha sido durante mucho tiempo subestimada», comentó He Liuqing, autor principal del estudio, al Global Times.
Este helecho actúa como una verdadera «aspiradora» natural de tierras raras. En primer lugar, absorbe eficientemente los elementos dispersos en el suelo y los almacena en sus hojas. Posteriormente, los iones metálicos precipitan formando nanopartículas que terminan cristalizando en minerales estables. El mecanismo tiene además un valor protector para la planta, ya que transforma iones potencialmente tóxicos en compuestos inertes, reduciendo así su impacto biológico.
Cabe destacar que la monacita natural suele estar acompañada de elementos radiactivos como el torio o el uranio, lo que complica su tratamiento. En cambio, la «monacita biológica» producida por Blechnum orientale en ambientes naturales carece de estos elementos, lo que la convierte en una fuente más limpia y segura para la industria tecnológica.