Acumulación de satélites alrededor de la Tierra
Ciencia
Qué es el CRASH Clock, la amenaza espacial que podría ocurrir «cada tres días»: «Da un poco miedo»
Según señala esta hipótesis, si los satélites dejaran de funcionar y no pudieran enviar comandos para maniobras de evasión, se produciría una colisión catastrófica en pocos días
Actualmente, se estima que hay miles de satélites en órbita. En concreto, según los últimos datos, hay unos 13.000 satélites operacionales, de los que más del 61 % –unos 8.000– pertenecen a Elon Musk. Junto a todos estos satélites, las principales agencias estiman que hay más de 129 millones de objetos –si contamos los fragmentos pequeños– de basura espacial, la cuál cada vez necesita de mayor gestión con el objetivo de prevenir las catastróficas hipótesis que podrían tener lugar contra nuestro planeta a corto y largo plazo.
Una de las que mayor protagonismo ha adquirido es el 'síndrome de Kessler'. Esta teoría, también conocida como 'cascada de ablación', es un escenario propuesto en 1978 por los científicos de la NASA Donald Kessler y Burton Cour-Palais. Esta hipótesis establece un efecto cascada de colisiones catastróficas en el espacio. En concreto, dado el gran volumen de satélites que habitan actualmente la órbita baja terrestre, estos tendrían más posibilidades de ser impactados por la basura espacial que existe actualmente, generándose así más basura. Tal como establece la teoría, debido al gran crecimiento del número de satélites en nuestra órbita, esto aumentaría el riesgo de un escenario de colisiones en cascada.
En este contexto, un reciente estudio –publicado en arXiv– elaborado por científicos de la Universidad de Columbia Británica y Princeton habrían dado un paso clave para explicar esta teoría. En concreto, con el objetivo de demostrar la seriedad de este problema, los autores idearon una nueva métrica: el 'CRASH Clock' (Reloj de Realización de Colisiones y Daños Significativos).
Un escenario improbable, según los expertos
Según señala la investigación, si los satélites dejaran de funcionar y no pudieran enviar comandos para maniobras de evasión, se produciría una colisión catastrófica en unos 2,8 días.
«El número de satélites está creciendo de manera exponencial. Cada vez exportamos más servicios desde el espacio y, obviamente, también hay un riesgo mayor. Cada vez hay más objetos y más satélites en el espacio, con lo cual aumenta el riesgo de que se produzca una colisión catastrófica», señala a El Debate Alberto Águeda, director de vigilancia y gestión de tráfico espacial de GMV.
A pesar de que este escenario «da un poco de miedo», el experto en tráfico espacial destaca que este escenario solo sucedería «si no se hiciera ningún tipo de operación de mitigación».
«Si no hiciéramos nada, si los satélites estuvieran simplemente orbitando sin vigilar lo que hay a su alrededor, efectivamente se podría producir una colisión catastrófica entre dos objetos de gran tamaño cada tres días», destaca.
Afortunadamente, la mayor acumulación de satélites en la órbita baja terrestre ha venido acompañado de un mayor número de misiones destinadas a mitigar una posible reacción en cadena.
«Vigilamos tanto los satélites operacionales como la basura espacial, monitorizando dónde están para identificar cuándo se puede producir una colisión. Y cuando existe ese riesgo, se maniobran los satélites. Se hace una gestión del tráfico espacial, coordinando a los operadores para que no choquen unos con otros. Todo ese proceso se está automatizando y es en lo que estamos trabajando», señala Águeda.
Asimismo, el experto revela que uno de los grandes objetivos de GMV se centra en la remediación, con el objetivo de eliminar la basura espacial en el futuro «mediante brazos robóticos y traerlos de vuelta a la Tierra»: «De esta forma no solo evitamos nuevas colisiones, sino que reducimos el número de objetos descontrolados en órbita».
En resumidas cuentas, a pesar de la acumulación de basura espacial e intensos fenómenos naturales como las erupciones solares, la realidad es que escenarios apocalípticos como el 'síndrome de Kessler' son, a día de hoy, un escenario más propio de la ciencia ficción.