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Ilustración de la basura que se acumula en órbitaUniversidad de Tohoku

Ciencia

Crean una tecnología clave para rastrear uno de los mayores retos espaciales: «Seguirá empeorando»

Los resultados se han publicado en la revista Science

La basura espacial representa un riesgo para los humanos cuando caen al suelo, por lo que para localizar posibles lugares de impacto, científicos de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos), entre otros expertos internacionales, han ayudado a idear un método para rastrear la caída de escombros utilizando redes existentes de sismómetros detectores de terremotos. Los resultados se han publicado en la revista Science.

El nuevo método de rastreo genera información más detallada casi en tiempo real que la que tienen las autoridades hoy en día, información que ayudará a localizar y recuperar rápidamente los restos carbonizados y a veces tóxicos.

«Las reentradas son cada vez más frecuentes. El año pasado, varios satélites entraban en nuestra atmósfera cada día, y no contamos con verificación independiente de dónde entraron, si se fragmentaron, si se quemaron en la atmósfera o si llegaron a la Tierra. Este es un problema creciente y seguirá empeorando», declara el autor principal, Benjamin Fernando, investigador postdoctoral que estudia los terremotos en la Tierra, Marte y otros planetas del Sistema Solar en la Universidad Johns Hopkins.

El equipo utilizó datos del sismómetro para reconstruir la trayectoria de los escombros de la nave espacial china Shenzhou-15 después de que el módulo orbital ingresara a la atmósfera de la Tierra el 2 de abril de 2024. Con aproximadamente 3,5 pies de ancho y más de 1,5 toneladas, el módulo era lo suficientemente grande como para representar potencialmente una amenaza para las personas, dijeron los investigadores.

Mediante el análisis de datos de 127 sismómetros en el sur de California, los investigadores calcularon la trayectoria y la velocidad del módulo. A una velocidad de crucero de Mach 25-30, el módulo atravesó la atmósfera rápidamente, viajando hacia el noreste sobre Santa Bárbara y Las Vegas, a una velocidad aproximadamente diez veces superior a la del avión a reacción más rápido del mundo.

Los investigadores utilizaron la intensidad de las lecturas sísmicas para calcular la altitud del módulo e identificar con precisión cómo se fragmentó. Posteriormente, calcularon la trayectoria, la velocidad y la altitud para estimar que el módulo se desplazaba aproximadamente 40 kilómetros al norte de la trayectoria prevista por el Comando Espacial de Estados Unidos con base en mediciones de su órbita.

El rastreo casi en tiempo real también ayudará a las autoridades a recuperar rápidamente los objetos que lleguen al suelo, según los investigadores. Estas recuperaciones rápidas son especialmente importantes porque los escombros pueden contener sustancias nocivas.

«Si quieres ayudar, es importante que averigües dónde ha caído rápidamente, en 100 segundos en lugar de 100 días, por ejemplo», cuenta Fernando. «Es fundamental que desarrollemos tantas metodologías como sea posible para rastrear y caracterizar los desechos espaciales».