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El Dr. Álex Escolà-Gascón, investigador en la Universidad Pontificia Comillas y experto en estadística aplicada y estados alterados de conciencia

El Dr. Álex Escolà-Gascón, investigador en la Universidad Pontificia Comillas y experto en estadística aplicada y estados alterados de concienciaPenguin Random House Grupo Editorial

Entrevista | Autor de Las fronteras de lo posible

Álex Escolà, el científico que investiga exorcismos: «El objetivo no es buscar el diablo, es ayudar a la persona»

El investigador español ha destacado por aplicar el rigor científico y modelos matemáticos avanzados al estudio de fenómenos anómalos, como los exorcismos y la parapsicología

El Dr. Álex Escolà-Gascón destaca por ser psicólogo, estadístico, investigador y profesor titular en el Departamento de Estadística de la Universidad Pontificia de Comillas, conocido por aplicar el rigor científico y modelos matemáticos avanzados al estudio de fenómenos anómalos, como los exorcismos y la parapsicología.

En su último libro, Las fronteras de lo posible –publicado en marzo de este 2026–, Escolà-Gascón utiliza un enfoque científico y estadístico para explorar temas que suelen considerarse fuera del alcance de la razón convencional, como la consciencia humana, la inteligencia artificial y los fenómenos inexplicados, como las experiencias cercanas a la muerte (ECM) o incluso las apariciones demoniacas.

Ahora, en una entrevista concedida a El Debate, el científico español reta a sus lectores a mostrar un pensamiento crítico, a atreverse ante aquello que denominamos desconocido y, en resumidas cuentas, a romper esquemas.

–Si tuviera que hacer un breve resumen o decirlo en una frase un poco para aquellos lectores que no conozcan su obra, cómo definiría su su último libro?

–Bueno, estamos habituados a que nos hablen en base a titulares. Estamos habituados al sensacionalismo, al clickbait. Mi libro es un acto de resistencia y así empieza el prefacio. Es un acto de resistencia en contra de esa banalización de lo que viene siendo la desinformación y la información barata. Entonces, el libro no busca entretener para que la gente no piense. Sino justamente al revés.

–¿Contra qué considerarías que es más urgente resistirse?

–Antes el pensamiento crítico era esencial y necesario para poder combatir la desinformación, la superficialidad, para poder construir una sociedad con independencia y con capacidad para construirse en pro del bien común. Actualmente el pensamiento crítico también es necesario, pero es insuficiente. Tenemos que enseñar a que las nuevas generaciones desarrollen pensamiento autónomo, es decir, que sean capaces de elaborar su propia línea de información y conocimiento.

El Dr. Álex Escolà-Gascón, investigador en la Universidad Pontificia Comillas y experto en estadística aplicada y estados alterados de conciencia

El Dr. Álex Escolà-Gascón, investigador en la Universidad Pontificia Comillas y experto en estadística aplicada y estados alterados de concienciaMediaset

Yo no puedo elegir lo que me pasa, pero al menos sí puedo negociar conmigo mismo cuál debe ser mi respuesta. Y eso se logra con pensamiento autónomo. Entonces, la resistencia no es solamente en contra de la superficialidad cultural o en contra de la desinformación, sino en contra de los vendedores de falsas esperanzas.

–Su libro propone estudiar fenómenos como las experiencias cercanas a la muerte o la parapsicología con el método científico. ¿Por qué consideras que este enfoque ha sido históricamente rechazado?

–Todo ser humano tiene alguna manera de representar la realidad. Algunos pensarán que somos producto de lo aleatorio. Otros pensarán que venimos de vidas anteriores, otros dirán que ha habido un Dios creador. Cuando te confrontas con los hechos y los hechos te revelan algo que pone en juicio tu sistema de creencias, ahí se produce lo que se llama el shock ontológico. Ese shock propone una oportunidad de aprender, pero también es un desafío, es motivo de miedo.

Cuando una persona está convencida de que algo se ha apoderado de su cuerpo, hay que descartar patologíasÁlex Escolà-GascónInvestigador en la Universidad Pontificia Comillas y autor de Las fronteras de lo posible

Además, la parapsicología no nació dentro del mundo académico, sino de inquietudes basadas en el espiritismo. Eso hace más difícil incorporarlo dentro del sistema formal educativo. Hay que establecer una separación entre lo que pertenece al sistema de creencias y lo que se puede llevar al laboratorio y contrastar.

Hubo intentos de crear esta separación. Por ejemplo, con el término parapsicología, para diferenciar lo que es medible y contrastable frente a lo que es creencia. Esto tuvo cierto éxito durante unas décadas, pero después surgieron debates sobre qué es la ciencia: si es solo método o también discurso. Y ahí se generaron dos posturas: los que dicen que la parapsicología es ciencia, y los que dicen que es pseudociencia. Yo no estoy ni en uno ni en el otro. Yo de creer creo en Dios, pero lo que más me gusta es comprobarlo si puedo.

–En el ámbito de la consciencia, ¿es suficiente el enfoque materialista para explicar lo que somos?

–Aquí hay mucha desinformación. El materialismo científico no consiste en asumir que todo es materia. Por ejemplo, ningún físico te negará la existencia de los fotones, que no tienen masa. Se reconocen como energía. En la realidad hay varios niveles: materia, energía e información. El materialismo científico consiste en asumir que todo está determinado, que conociendo las causas podemos hacer predicciones. Si nos quedamos con la idea de que todo es materia, eso es un reduccionismo basado en la ignorancia. Por ejemplo, el dolor o el apetito. Hay correlatos biológicos, pero también hay experiencia subjetiva. Y esa experiencia es información susceptible de ser investigada científicamente.

Portada de Las fronteras de lo posible, escrito por el Dr. Álex Escolá-Gascón

Portada de Las fronteras de lo posible, escrito por el Dr. Álex Escolá-GascónPenguin Random House Grupo Editorial

–¿Es posible aplicar realmente el método científico a fenómenos que por naturaleza son difíciles de controlar?

–La respuesta es sí, y debemos hacerlo. El científico que se dedica a la investigación debe aplicar el método científico también a estos objetos de estudio, aunque tengan tabú. La ciencia y su método están para corresponder con inquietudes humanas, y en las inquietudes humanas también están las creencias relativas a, por ejemplo, lo que has mencionado: posesiones demoníacas. Entonces, eso de «no, eso es una cuestión religiosa»... no. Eso es tirar balones fuera. Si la ciencia está para aproximarse a lo que se supone que es la verdad entonces también tiene que investigar este tipo de experiencias.

En cuanto al tema de las posesiones. ¿Qué criterios objetivos propone usted en su libro para distinguir este fenómeno de un fenómeno psicológico o natural?

–Las posesiones demoníacas representan un desafío para la medicina en dos planos. Por un lado, en el plano de lo médicamente inexplicado, porque hay fenómenos médicos que no sabemos por qué ocurren en el paciente, pero sabemos que sí ocurren. Y luego también en el plano de cómo las creencias del paciente influyen en su comportamiento y en la somatización.

El libro no busca entretener para que la gente no piense, pretende hacer pensar para que la gente se entretengaÁlex Escolà-GascónInvestigador en la Universidad Pontificia Comillas y autor de Las fronteras de lo posible

Por ejemplo, cuando una persona está convencida de que algo se ha apoderado de su cuerpo y aparecen sarpullidos con formas geométricas curiosas, hay que descartar patologías, infecciones, síndromes. Hay que descartar esa causalidad médica. Si estas creencias tienen algo que ver con este tipo de somatizaciones, no podemos prescindir de ellas en el tratamiento. El médico no solo debe tratar la parte material del cuerpo. También hay información, creencias.

¿Qué proponemos en el libro? Mostramos y validamos un protocolo médico para cuantificar la sintomatología en episodios de posesión y valorar la relación entre síntomas como la glosolalia (hablar en lenguas desconocidas), la fuerza sobrehumana, la capacidad de contorsionarse de formas imposibles, el rechazo a lo sagrado, episodios de violencia, supuestas adivinaciones...

Entonces, la cuestión no es si el demonio existe o no, eso es para los teólogos. La cuestión es: ¿cómo ayudamos a estas personas? El objetivo es ayudarlas. Proponemos considerar la posesión como un síndrome, como una categoría que permita intervenir médicamente. No para etiquetar, sino para poder tratar mejor. Porque el paciente tiene una convicción de que algo se apodera de su cuerpo, pierde el control, pierde su identidad, y aparece una nueva forma estructurada de ser. Y ese «nuevo ser» no dice incoherencias. Entonces, ¿tenemos que decir que todo esto es imposible? No. Tenemos que investigarlo.

–¿Cuál es el mayor error que cometen tanto creyentes como escépticos al abordar estos fenómenos? Y ¿qué papel deberían jugar instituciones como la Iglesia?

–Bueno, una separación radical no creo que sea buena. Tiene que haber diálogo, romper tabúes, abrir murallas. Y esa colaboración tiene que ser multidisciplinar: científicos, teólogos, antropólogos. El error es caer en la venta de ideologías. El problema es cuando alguien dice: «esto es así y punto». El mensaje es: no os quedéis con lo que dicen figuras mediáticas o gurús. Haced preguntas. Construid pensamiento autónomo.

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