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18 de julio de 2024

El capote de

El objeto de coleccionista de la película Sangre y arena, el capote de 35 añosEFE

Cine

La historia detrás del capote de 'Sangre y arena', la película de Sharon Stone

El actor y cantante José Ricardo Truchado, que trabajó como atrecista en el filme, ha puesto a la venta el objeto de coleccionismo en internet

Unos años antes de que Sharon Stone saltara a la fama mundial gracias a Instinto básico (1992), rodó en España Sangre y arena. Uno de los atrecistas de esa película ha conservado 35 años un capote firmado por la actriz estadounidense, que le pareció «encantadora» y «muy divertida».

El actor y cantante José Ricardo Truchado, de 61 años en la actualidad, era un veinteañero cuando trabajó de atrecista en este filme dirigido por Javier Elorrieta, que narra el dilema de un torero de origen humilde (Christopher Rydell) dividido entre el amor a su esposa (Ana Torrent) y una rica ganadera (Sharon Stone) con la que mantiene una apasionada relación.

Sharon Stone ya había rodado Las minas del rey Salomón o Loca academia de policía, pero «no era tan famosa», ya que le llegó el reconocimiento con Desafío total (1990) e Instinto básico (1992), ambas dirigidas por Paul Verhoeven. Durante la grabación de Sangre y arena, íntegramente en inglés, Truchado asegura a EFE que hizo una «buena amistad» con la actriz, con la que el trato fue «muy afable y cercano».

«En el trabajo era todo muy serio» pero después afirma que la intérprete (Pensilvania, 1958) siempre le «buscaba para dar una vuelta» por la ciudad. En Jerez de la Frontera (Cádiz), ellos dos y una traductora fueron a una discoteca que había a la salida del hotel: Sharon «era simpática y bailona, muy divertida», rememora.

Objeto de coleccionista

Cuando quedaba poco tiempo para acabar el rodaje, Truchado, hoy afincado en Marbella (Málaga), pidió a Pedro Palomo, un torero semirretirado que ejercía de asesor taurino, que le vendiera un capote utilizado en la película, que le firmó Sharon Stone, Javier Elorrieta y otros compañeros del equipo técnico.

Hijo del actor, productor y guionista de cine español José Truchado, José Ricardo lleva toda su vida en el mundo del espectáculo, donde también realizó labores de producción y dirección.

Aunque dejó de trabajar detrás de las cámaras hace tres décadas, ha «guardado todos estos años» el capote. Ahora, «un poco fastidiado físicamente y económicamente», ha decidido sacarlo a subasta en el portal malagueño Todocoleccion.net.

Pese a que carece de certificado de autenticidad, tiene «alguna manchita de sangre» y está «un poco descolorido en una zona», el capote firmado por el equipo de Sangre y arena está en general en buen estado. El precio de salida de la puja en este mercado de coleccionismo es de 300 euros, aunque «lo lógico» es que alguien pague más, confiesa.

El capote puede interesar tanto a seguidores de la artista, uno de los iconos sexuales de los años 90, como a cinéfilos o aficionados al mundo del toro.

En las fotos del portal Todocolección pueden verse en la parte central del forro amarillo las palabras «Blood and sand», nombre en inglés de la película, junto a la fecha septiembre de 1988 y más de una veintena de firmas, entre ellas el autógrafo de Sharon Stone junto a dos corazones y una estrella.

El impacto de la tauromaquia

Este rodaje, en el que Truchado también coincidió con Antonio Flores (1961-1995), le permitió por primera vez ver un toro de lidia de cerca y acercarse al mundo del toreo. Parece que también impactó a Sharon Stone, quien bastantes años después se mostró a favor de la tauromaquia en una entrevista.

«A mí me encantan los toros. Son parte de la cultura histórica y también parte de los símbolos del país, así que hay un aspecto de los toros que es la poesía de España», respondió la actriz en 2012 al presentador Jorge Javier Vázquez en Telecinco.

Truchado, que recientemente ha tenido papeles protagonistas en musicales como El médico o El hombre de La Mancha, no siguió en contacto con Sharon Stone después del rodaje de Sangre y arena, pero mantiene en su memoria algunas anécdotas del rodaje en Madrid, Sevilla o Jerez.

Otro momento cómico ocurrió cuando él estaba sujetando un caballo con una mano y ella estaba sentada a unos dos metros mirando a ambos. Le dijo a la actriz: «El caballo hace lo que yo quiero», y mientras miraba por el rabillo del ojo movía la cabeza hacia un lado o daba con el pie en el suelo a la par que el animal hacia movimientos similares. «Ella se tronchaba» de risa, relata.

Resentida con el trato de parte del equipo

Un día se encontró a la artista sentada en un tocón esperando, «resentida» por el trato del equipo de producción, ya que el chófer la había dejado allí y se había ido. «Le bajé del camión una silla» porque en muchos sitios no había caravana, recuerda Truchado, quien apunta que aún no se había consagrado como actriz y «el trato no era exactamente el de estrella».

Insiste en que ella «no era nada subidita» y le pareció «muy amable y simpática», aunque él había trabajado anteriormente con artistas norteamericanos y hablaba bien inglés, algo que no hacía todo el equipo.

Como 'atrezzo' tenía «un camión lleno de cosas», muchas ligadas al toreo, como muletas, banderillas y «unas orejas de toro que querían que fueran reales y había que desinfectarlas porque se llenaban de moscas», lo cual admite que era «un engorro».

Aunque le «duele» desprenderse del capote, a este antiguo atrecista que lo mismo hace de actor que de cantante o locutor le queda el recuerdo de haber compartido vivencias con la mismísima Sharon Stone.

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