TVE advierte del ‘peligro’ de Alfredo Landa y López Vázquez en Cine de barrio pero da barra libre a su Sálvame
El recordado Alfredo Landa, uno de los mejores actores de la historia del cine español
RTVE ha decidido incluir una frase, a modo de advertencia sobre la época y las circunstancias del contexto social, acerca de los personajes que verán los espectadores de las tardes de La 1. Solo que esos personajes no son los que aterrizan en unos días, procedentes del universo Sálvame, con el estreno de La familia de la tele. Y que esas tardes no son las que transcurren entre semana, de lunes a viernes. El aviso en cuestión lo lanzará TVE en la tarde de los sábados. Por tanto, no con La familia de la tele y sus protagonistas, que camparán a sus anchas –en realidad ya lo hacen sin esperar al estreno del programa el 23 de abril ni al desfile en carroza de la víspera–, sino con Cine de barrio.
Esto es, con las películas de Alfredo Landa. De José Luis López Vázquez. De Paco Martínez Soria. De Tony Leblanc. De ellos y de tantos otros enormes actores del cine español que tanto nos han hecho reír y disfrutar –a nosotros, a nuestros padres, a nuestros abuelos– y de los que debemos sentirnos orgullosos, no avergonzados como parece que lo está la actual RTVE entregada a la causa del Gobierno de Sánchez ya no solo en sus informativos y programas de actualidad, sino también en sus formatos de entretenimiento y ya, también, hasta en Cine de barrio.
Las películas españolas de Cine de barrio «cuyo contenido así lo precise», como recoge el comunicado de RTVE que informa de la nueva medida, incluirán al inicio la siguiente frase: «Las circunstancias contenidas en esta película se enmarcan en una época determinada y deben ser entendidas en el contexto social de dicha época». RTVE justifica esta decisión para atender una recomendación de la Defensora de la Audiencia de RTVE, Rosa María Molló, «en respuesta a diferentes requerimientos de la audiencia sobre algunos títulos emitidos en Cine de barrio relacionados con actitudes machistas y sexistas».
Las críticas a la innecesaria medida de RTVE no se hicieron esperar en las redes sociales. Entre ellas, la del periodista y presentador Manuel Marlasca. «El plan de idiotizar a la sociedad sigue adelante sin fisuras», escribió en la red social X, antes Twitter. El presidente de RTVE respondió por la misma vía y culpó a «los valores del franquismo que llenan estas películas españolas de los años 60».
«Querido Manuel, lo que tú llamas «idiotizar» otros lo vemos como no banalizar la violencia física contra las mujeres, la homofobia o el perpetuamiento de roles machistas. Todo bajo una capa de humor paternalista inspirada en los valores del franquismo que llenan estas películas españolas de los años 60. Queda mucho por hacer aunque tú lo veas todo conquistado. Hace poco un alto cargo de RTVE me preguntó qué me parecía que ya no se pudieran hacer chistes de «mariquitas». Un abrazo.
Manuel Marlasca contestó a su vez al presidente de RTVE: «José Pablo: creo que nuestra sociedad está suficientemente madura como para no necesitar que le expliquen cuándo se rodaron Cómo está el servicio o La ciudad no es para mí. Ni siquiera creo que haga falta decir que John Wayne es un racista en Centauros del desierto. Saludos».
Resulta que, a ojos de la actual RTVE, es un peligro que los personajes de Alfredo Landa y José Luis López Vázquez, dos de los mejores actores de la historia del cine español, fueran detrás de las suecas en algunas de sus películas (los dos hicieron muchísimo más que eso a lo largo de sus extraordinarias carreras). De ninguna manera me avergüenzo de ellos, de sus películas ni del cine español de siempre. Al revés, estoy orgulloso y agradecido, como lo estaban quienes por desgracia ya no están. Sí lo hago, avergonzarme, de esta TVE y de su falta de valores, que viene a agravar La familia de la tele en las tardes de la televisión pública. Las tardes de lunes a viernes, no las de los sábados. El peligro no está en Cine de barrio ni en las películas de Alfredo Landa, José Luis López Vázquez o José Sacristán. El peligro, el de verdad, es hacerse el sueco con la televisión pública que ya tenemos y con la que nos llega.