Jonathan Roumie, a la izquierda, interpreta a Jesús en la serie The Chosen
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La historia menos conocida de 'The Chosen': la caída que alumbró el milagro
De un fracaso en taquilla a un fenómeno global financiado por los fieles. The Chosen, la serie que humaniza a Jesús sin solemnidad impostada, nació de la derrota personal de su creador
Dallas Jenkins es, hoy por hoy, uno de los nombres más influyentes del audiovisual contemporáneo. Y no por haber contado con estudios de Hollywood, estrellas en nómina o alfombras rojas, sino por haber hecho lo impensable: levantar una serie sobre la vida de Jesús —The Chosen— sin dinero, sin avales y sin manuales de éxito. Hijo del novelista Jerry B. Jenkins (autor del best seller evangélico Left Behind), creció entre biblias, guiones y culpas narrativas. Sin embargo, el camino que lo llevó a crear una de las producciones independientes más vistas del mundo pasó por una humillación profesional de las que no se olvidan. Tras el batacazo comercial de La Resurrección de Gavin Stone (2017), comedia cristiana estrenada por Universal, el productor pensó seriamente en dejar el oficio. «¿Tengo que aprender a conducir un autobús para mantener a mi familia?», llegó a preguntarse —con más desesperación que ironía— en una entrevista con el psicólogo canadiense Jordan Peterson.
Jenkins, mientras trabajaba en una iglesia de las afueras de Chicago, rodó un cortometraje titulado El Pastor, una mirada íntima al nacimiento de Jesús desde los márgenes: los pastores, los invisibles. El corto fue grabado en la granja de un amigo, con un presupuesto reducido y una intención muy clara: volver a contar lo sagrado desde lo humano. Se viralizó en redes. Fue entonces cuando surgió la pregunta que cambiaría su vida: '¿y si contamos toda la historia, pero desde cada uno de los que rodearon a Jesús?'. Así nació The Chosen.
Financiada mediante micromecenazgo, The Chosen logró recaudar más de 10 millones de dólares solo con su primera temporada, lo que la convirtió en el mayor proyecto audiovisual financiado por micromecenazgo de la historia. Hoy está traducida a más de 50 idiomas, es vista por millones de personas y está disponible en plataformas como Prime Video, Acontra+, Movistar+, y de forma gratuita en su app oficial. Todo ello sin el respaldo de grandes estudios, pero sí con una comunidad global detrás.
Durante su conversación con Jenkins, Jordan Peterson reconoció que se acercó a la serie «sin expectativas» y que terminó experimentando un insólito «alivio» al descubrir una ficción «alejada del tono propagandístico que suele impregnar el cine religioso». En ese diálogo, que osciló entre lo teológico y lo cinematográfico, Peterson señaló sin rodeos: «El surgimiento de The Chosen como un éxito espectacular se produjo tras un fracaso relativamente catastrófico». Y no se equivocaba.
Pero el germen de la idea se remonta aún más atrás: a un primer cortometraje titulado Dos ladrones, inspirado por un sermón sobre la crucifixión y los criminales que compartieron el suplicio con Jesús. Ahí comenzó todo. Con una frase bíblica que lo marcó: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Jenkins decidió que quería contar las historias que rodean la historia. Las dudas, las caídas, las búsquedas. Como la suya. Porque, a veces, para contar lo sagrado, uno tiene que haber caminado antes por el desierto.