Fundado en 1910
Escena de La viuda negra

Escena de La viuda negra

Serie

El crimen real de Patraix que recrea 'La viuda negra', la película de Netflix de la que todos hablan

La nueva apuesta de Netflix reconstruye uno de los casos más perturbadores de la crónica negra reciente

Netflix vuelve a hacerlo. Y esta vez con una historia tan perturbadora como real. La viuda negra, lo nuevo de Bambú Producciones —responsables de El caso Asunta o El cuerpo en llamas—, ha irrumpido en el catálogo como uno de los estrenos más comentados del momento. Aunque se presenta como película, su formato en cuatro capítulos cortos intensifica la tensión narrativa y multiplica el impacto. Lo que ofrece no es solo crimen: es manipulación emocional, psicología retorcida y una verdad que resulta más inquietante que cualquier guion de ficción.

El 16 de agosto de 2017, el cuerpo sin vida de Antonio Navarro Cerdán, ingeniero de 36 años, fue hallado en el garaje de su vivienda en el barrio valenciano de Patraix. Había recibido seis puñaladas mortales: cuatro en el hemitórax izquierdo, que le seccionaron el corazón, el pulmón izquierdo y los grandes vasos; y dos más en el lado derecho, alcanzando también el otro pulmón. La brutalidad del crimen conmocionó al vecindario. Nadie comprendía cómo alguien tan querido podía haber sido asesinado con semejante violencia. A su lado quedaba su joven esposa, María Jesús Moreno —más conocida como Maje—, aparentemente devastada. Pero tras la imagen de viuda desconsolada se escondía otra historia. La investigación policial no tardó en revelar un perfil inesperado: el de una mujer con una intensa y caótica vida sentimental. Llegó a mantener hasta cuatro relaciones al mismo tiempo, sin que ninguno de sus amantes conociera la existencia de los otros. Uno de ellos, incluso, ignoraba que estaba casada.

Uno de esos amantes, sin embargo, captó especialmente la atención de los agentes: Salvador Rodrigo, celador del mismo hospital donde trabajaba Maje, casado y padre de una hija. «Me preguntó si podía hacerlo por ella, y le dije que sí», declaró entonces. «Me comentó que tenían un viaje en septiembre y que no quería irse con Antonio; debía ser antes», agregó a preguntas de su abogado. «Me dijo que mientras estuviera Antonio, ella y yo no podíamos estar juntos», aseguró el celador. Con él mantuvo una relación absorbente y emocionalmente enredada. Le habló de infidelidades inexistentes, de un matrimonio insostenible, de maltrato psicológico. Su relato lo convenció de que debía «liberarla». Juntos urdieron el plan. Rodrigo fue quien ejecutó el crimen, esperando a su víctima en el garaje para apuñalarlo con violencia calculada.

Tras el asesinato, ella mantuvo las apariencias: se mostró conmocionada, asistió al funeral, continuó su rutina y siguió viendo a varios de sus amantes, incluido el autor material. No fue hasta enero de 2018 cuando él, en un giro inesperado, confesó ser el responsable. Al principio la exculpó, pero tras meses en prisión y al enterarse de que mantenía una nueva relación con otro recluso, cambió su versión y la implicó directamente como instigadora. El juicio confirmó esa sospecha. El tribunal consideró que ella había manipulado a su amante para que ejecutara el asesinato. Su falta de empatía, las contradicciones en sus declaraciones y el hecho de haber mantenido otras relaciones durante la planificación pesaron en su contra. Fue condenada a 22 años como autora intelectual. Él, a 17, por la ejecución del crimen.

En 2023, cuando parecía que la historia ya no podía dar más giros, surgió uno nuevo. La conocida como «viuda negra de Patraix» quedó embarazada de otro interno —también acusado de asesinato— en la prisión de Picassent. Fue entonces trasladada al centro penitenciario de Fontcalent, en Alicante, que cuenta con módulos adaptados para madres con hijos. Dio a luz ese mismo año. Por ley, podrá criar a su bebé hasta que cumpla tres años. Después, deberá regresar a la cárcel, mientras el niño quedará al cuidado de un tutor legal, previsiblemente sus abuelos.

Un crimen contado en tres voces

La fuerza narrativa de La viuda negra reside en su estructura. Aunque se presenta como una película, su formato de cuatro episodios breves —de apenas treinta minutos cada uno— la convierte en una miniserie compacta, precisa y envolvente. Cada capítulo ofrece una perspectiva distinta, enriqueciendo el relato con matices psicológicos y dramáticos.

Carmen Machi en la película La viuda negra

Carmen Machi en La viuda negra

El primer episodio se centra en la investigación policial. Carmen Machi da vida a una inspectora metódica y perspicaz, cuyo silencio revela tanto como sus palabras. Desde el inicio, percibe que el caso encierra más de lo que aparenta, y su trabajo, discreto pero incisivo, marca el tono de la serie. El segundo capítulo explora el mundo interior de Maje, interpretada con perturbadora sutileza por Ivana Baquero. La tercera entrega adopta la mirada de Salvador, en una interpretación destacada de Tristán Ulloa. Lo suyo no fue amor romántico, sino una dependencia ciega. Su personaje, vulnerable y arrastrado por una obsesión, se precipita hacia el abismo con cada decisión errónea. El episodio final, sin desvelar demasiado, cierra la historia con un enfoque más amplio y contemplativo. No se limita al desenlace judicial, sino que ofrece una reflexión sobre las secuelas emocionales y humanas de un crimen donde las verdaderas armas fueron las palabras, la manipulación y la necesidad.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas