Carolina Perles
Carolina Perles y el precio del silencio: «Begoña Gómez me dejó en visto cuando dije que me daba de baja del partido»
La exmujer de José Luis Ábalos rompe su silencio en la segunda entrega de 'El precio de', donde desvela traiciones, silencios incómodos y el abandono del partido en sus momentos más oscuros
Carolina Perles regresa al plató con el aplomo de quien ya ha roto el pacto del miedo. Después de abrirse en canal en la primera entrega de El precio de, donde narró los episodios más duros de su vida junto a José Luis Ábalos, exministro de Transportes y exsecretario de Organización del PSOE, la que fuera su esposa vuelve con nuevos detalles, nombres y silencios reveladores. Porque, como ella misma desliza entre líneas, a veces duele más lo que no se dice, lo que no se contesta, lo que se deja en visto.
«No era un robo. Fue un registro». Así resume Perles el extraño allanamiento en casa de su hija, ocurrido mientras grababa la primera parte de su testimonio. «Se han llevado móviles, cámaras...», describe con desconcierto. Una llamada de la Policía interrumpía la entrevista para informarle del suceso. Ella, sin rodeos, apuntó sus sospechas: «Con las amenazas que he tenido, me da pánico cualquier cosa. Y más si ya habían estado ahí. Lo primero que pensé fue en Koldo».
Ese nombre —Koldo— aparece como un mantra inquietante en su relato. No solo en el contexto del presunto robo, sino como figura omnipresente en los círculos de Ábalos. Según Perles, era él quien decidía quién entraba y quién no en la vida del exministro: «Hasta los amigos de Valencia tenían que pasar por el filtro de Koldo. Yo le dije a Luis que le estaba dejando sin vida».
La periodista Ketty Garat, adjunta a la dirección de The Objective, lo confirma con una investigación propia: informes, hojas de servicio, registros detallados del entorno de Ábalos, fiestas, pagos a prostitutas, negocios que involucraban a su hijo y a Víctor de Aldama. Garat sostiene que ese dosier llegó a manos del propio presidente del Gobierno. Fue Iván Redondo, entonces jefe de Gabinete, quien se lo comunicó en su residencia oficial, en mayo de 2021.
Perles recuerda ese episodio con claridad amarga: «Me dijo que si yo se lo había contado a Mariche y Adriana, pues que había llegado a manos del presidente. Fue un poco echarme la culpa de que eso se supiera. ¿Me vienes tú a mí a pedirme explicaciones, cuando has sido tú quien se ha dejado ver por todas partes del Ministerio?».
Sobre el cese de Ábalos en el Gobierno, lo tiene claro: «Él pensaba que era una estrategia para acabar con él». Y vuelve a dejar caer un nombre: Margarita Robles. La ministra de Defensa fue señalada como posible responsable de esos informes, aunque el Ministerio lo ha negado tajantemente.
Pero no todo en este relato está tejido de tensiones explícitas. Hay momentos en los que el silencio pesa más que las palabras. Como su encuentro con Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez: «Salimos a caminar y llego a la conclusión de que ella era conocedora de algo. Me dio ese espacio para que yo le comentara… pero no quise ir más lejos. No solíamos quedar para tomar café. Me preguntó por mi estado de salud. Luego le mandé un mensaje en el que decía que me daba de baja del partido. Me dejó en visto».
Los silencios del PSOE también atraviesan el testimonio de Perles. «A día de hoy, no entiendo por qué no se me apoyó. Se había trascendido al partido. Lo sabían Maricha, Adriana, supuestamente Carmen Calvo… y nadie hizo nada. A Nadia Calviño sí le tengo que agradecer que se portó muy bien conmigo, incluso durante mi enfermedad».
La entrevista se adentra en un terreno todavía más delicado cuando se menciona el uso de servicios de prostitución durante el matrimonio. Carolina, firme, no elude la cuestión: «Una de las cosas que más me dolió fue que se hablara de eso cuando aún estábamos juntos. Algunos periodistas cuentan que Ábalos delegaba estos pagos en Koldo. Incluso había conversaciones con una tal Jessica…».
A esto se suma el controvertido episodio del cumpleaños del exministro, donde coincidieron Pedro Sánchez y Víctor de Aldama. El local, propiedad de este último, fue escenario de una escena clave: una llamada entre Ábalos y Delcy Rodríguez. «Yo solo vi que Aldama le acercó el teléfono para que ella le felicitara. La llamada fue fuera del local, porque dentro había mucho murmullo», aclara Perles.
Ese encuentro ocurrió un mes y medio antes del polémico episodio en el aeropuerto de Barajas. Una coincidencia que añade una capa más al espeso entramado de relaciones, favores y secretos que envuelve el caso.
Carolina Perles no busca compasión. Tampoco justicia a través del espectáculo. Lo que reclama es algo más básico: que se escuche su versión, que se comprenda su silencio, que se recuerde su voz cuando nadie más quiso alzarla. En este segundo capítulo de El precio de, la mujer detrás del ministro, la esposa detrás del cargo, se desmarca de cualquier rol decorativo: «Pese a las amenazas que he tenido, me da pánico cualquier cosa. Pero sigo hablando. Porque ya no tengo nada que perder».