Fotograma de Los domingos
Cine
La película espiritual española que ha conquistado al obispo Munilla: «Es un milagro»
Una historia intimista que aborda la vocación religiosa desde la mirada de una joven de 17 años
En los últimos meses, el cine español ha sorprendido con una propuesta que está despertando interés y debate tanto dentro como fuera de los círculos religiosos. Se trata de Los domingos, la más reciente película de la directora Alauda Ruiz de Azúa, una historia intimista que aborda la vocación religiosa desde la mirada de una joven de 17 años que decide ingresar en un convento de clausura. Su anuncio sacude a una familia moderna, urbana y secularizada, que no sabe cómo reaccionar ante una decisión así en pleno siglo XXI.
El impacto del filme ha sido notable. A pocos días de su estreno, superó los cien mil espectadores en salas españolas. Además, su recorrido por festivales la consolidó como una de las producciones más destacadas del año, con elogios por su delicadeza visual y su profundidad emocional.
Pero más allá de su éxito de taquilla, Los domingos ha llamado la atención por el tipo de conversación que ha abierto. El obispo José Ignacio Munilla la ha descrito como «un milagro», aludiendo a la sorprendente acogida que ha tenido una película centrada en la fe, la vocación y el silencio monástico en un contexto cultural donde estos temas rara vez encuentran espacio en el gran público.
«No acostumbro a ir al cine con frecuencia, pero intento sacarle provecho cuando voy, compartiéndolo con vosotros, ¿no? Como la película había sido premiada recientemente en el Festival Internacional del Cine de San Sebastián...», explicaba en su canal de YouTube.
Para Munilla, el verdadero milagro reside en que la cinta, dirigida por una cineasta no creyente, trate el tema religioso con respeto, honestidad y belleza, sin caricaturas ni juicios. Esa mirada abierta y empática ha permitido que creyentes y no creyentes se acerquen por igual a la historia, encontrando en ella preguntas universales sobre el sentido de la vida, la libertad personal y el deseo de trascendencia.
El obispo aplaude que «no haga el ridículo en ningún momento» al retratar la vida de la Iglesia, y subraya «el gran mérito» de Ruiz de Azúa por documentarse a fondo. «Está muy bien hecha y puede ser vista tanto por creyentes como por no creyentes. Eso, a día de hoy, es un milagro», reconoce, al mismo tiempo que explica que hará «un bien a los jóvenes para ayudarles a entender que hay que ser valientes y libres para buscar cada uno su camino».
Entre la vocación y la familia
La trama gira en torno a Ainara, una adolescente bilbaína que vive en un entorno familiar liberal y aparentemente estable. Su decisión de entrar en un convento de clausura provoca desconcierto, resistencia y dolor entre los suyos. A partir de ahí, la película explora las tensiones entre fe y razón, tradición y modernidad, libertad individual y expectativas familiares.
Sin caer en moralismos ni discursos ideológicos, Los domingos retrata el proceso de búsqueda interior de su protagonista como una experiencia humana profunda y ambigua. La directora ofrece un tratamiento sobrio y contemplativo, donde el silencio, la mirada y la luz adquieren un papel protagonista, invitando al espectador a reflexionar más que a juzgar.
En su opinión, la película demuestra que el público sigue abierto a historias que hablen del alma, de la trascendencia y de la entrega, siempre que estén contadas con autenticidad. En un tiempo en que el cine comercial parece dominado por el ruido y la inmediatez, Los domingos se presenta como una obra pausada, serena y profundamente humana.