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Michael B. Jordan da vida a los gemelos Smoke y Stack

Michael B. Jordan da vida a los gemelos Smoke y Stack

Crítica de cine

'Los pecadores': ¿están justificadas sus 16 nominaciones a los Premios Oscar?

Supera en candidaturas a clásicos como Eva al desnudo, Titanic y La la land

Tras recaudar alrededor 370 millones de dólares en la taquilla mundial, Los pecadores ha logrado lo impensable para una historia de vampiros: batir el récord de nominaciones a los Premios Oscar. Sus 16 candidaturas superan el anterior, impuesto en 14 categorías por películas como Eva al desnudo, Titanic y La la land. Tres películas si bien distintas, aunadas por una misma calidad técnica y artística, lo que nos hace preguntarnos: ¿merece tanto la pena Los pecadores como para ostentar un récord como este en la historia del cine?

La lista incluye mejor película, mejor director, mejor guion original, mejor actor, mejor actriz y actor de reparto, así como nominaciones a mejor casting, cinematografía, banda sonora original, canción original, montaje, maquillaje, sonido, efectos visuales, diseño de producción y diseño de vestuario.

Los éxitos no terminan ahí. La cinta es la primera desde Dune, estrenada en 2021, en ser nominada en todas las categorías técnicas. Su diseñadora de vestuario, Ruth E. Carter (Malcolm X, Black Panther, Amistad) es la mujer de raza negra con más nominaciones en la historia de los Premios de la Academia. Coogler es el 7º director negro en ser nominado en su categoría y podría convertirse en el primero en llevarse la estatuilla. Michael B. Jordan también haría historia al ganar a mejor actor por dar vida a dos personajes distintos en una misma película.

Podríamos seguir con más datos y estadísticas que parecen probar la vigencia de Los Pecadores en los Oscar, pero ¿qué esconde en realidad la película? En ella, Michael B. Jordan da la sorpresa al interpretar a dos gemelos, Smoke y Stack, dos exsoldados de la Primera Guerra Mundial convertidos en contrabandistas en el Chicago de Al Capone que regresan a su pueblo natal a orillas del Mississippi para hacer de un antiguo aserradero un bar de blues para la población negra.

La fotografía y la estética sureña son excelentes, al igual que la atención al detalle del vestuario y la escenografía. A diferencia de muchas producciones modernas, Los pecadores consigue transportarte a la época con especial deleite en la música. El personaje principal a menudo se desdibuja entre los gemelos de Jordan y su primo Sammie Moore (Miles Caton), el hijo del predicador cuyo verdadero sueño es dedicarse a la música.

Miles Caton interpreta al joven músico de blues e hijo del predicador, Sammie Moore

Miles Caton interpreta al joven músico de blues e hijo del predicador, Sammie Moore

Gracias a él, Los pecadores comienza hablando música, de cómo ciertas canciones pueden atravesar el velo entre el pasado y el presente, entre los vivos y los muertos, uniendo generaciones en un solo instante. Preacher Boy visualiza la idea en una brillante pieza –también nominada– con acordes típicos del delta del Mississippi. Pero no es el único género que oímos. Tintes de pop, rock hasta hip-hop y la tradición ancestral irlandesa resuenan cada cierto tiempo, captando una esencia única que hipnotiza.

Sin embargo, esa sugestión no dura para siempre. Muchos se preguntan cómo se puede criticar una película que nunca llega a empezar. Y, en parte, en eso adolece Los Pecadores. Dedica más del 80 % de su metraje a presentar personajes, establecer la época, situarnos un contexto claro, y tan solo 20 % a desarrollarlo.

Tráiler de Los pecadores

Tráiler de Los pecadores

Para entonces, ya estamos perfectamente ubicados en las leyes de Jimy Crow, la magia negra sureña, las plantaciones de algodón y el eco de la Ley Seca, pero aún no sabemos si nos encontramos ante un thriller de gánsteres, un drama de época o un musical de blues. Coogler no se apega a las reglas de un género en particular e intenta desarrollar todos ellos más uno en esos últimos minutos: el terror.

Algo perverso llega –de forma tardía, todo sea dicho– , en la forma de Remmick, un chupasangre nómada atraído por la música de Sammie. Jack O’ Connell interpreta al demonio en forma vampírica como un líder de culto demoniaco que busca darse un festín en el aserradero.

Fotograma de Los pecadores

La música está presente desde acordes de blues hasta el folclore irlandés

¿Resulta aterrador por el derramamiento de sangre? Sí. Pero, en este sentido, hay poca novedad y mucho folclore vampírico: multitud de ajos, invitación explícita para entrar en un hogar como símbolo de la aceptación voluntaria de la tentación o pérdida de la inocencia. Pero, ¿qué representan exactamente? ¿El atractivo de la transgresión? ¿Al Ku Klux Klan? ¿La lucha contra la segregación racial? ¿Todos a la vez? Coogler no se compromete del todo y quizás lo más interesante es la pregunta que plantea: ¿por qué sus presas afroamericanas lucharían por permanecer en ese mundo cruel e injusto para ellos?

Para los que no supieran que la historia era de vampiros antes de empezar la película, la sorpresa puede resultar algo desconcertante. Y los que sí lo sabían, quizás esperan durante más de hora y media a que estos realmente aparezcan.

Sus personajes y relaciones, además, no evolucionan mucho más allá de lo arquetípico. El conflicto de Smoke y Stack se reduce a su infancia traumática compartida. Sammie, por su parte, se perfila más como un trovador. El resto del reparto nace como un intento coral de lucha contra el mal. Tan solo Wunmi Mosaku en el papel de Annie destaca sobre los demás.

Pese a todo, Los pecadores consigue llegar a su final bastante airosa. Al acabarla uno se queda con la brillantez del ritmo sincopado del blues y ese asedio inquebrantable contra las comunidades negras en Estados Unidos a lo largo de la historia. Es una poderosa alegoría que llega más allá a través de la rica mitología gótica de la que se nutre la película, así como de la ingeniosa incorporación de detalles de época y anacronismos intencionales.

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