La serie narraba la convivencia de cuatro mujeres mayores en una casa de Miami
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El chiste de 'Las chicas de oro' sobre Palestina y Groenlandia que hoy cobra sentido
En una escena, las protagonistas bromean con «resolver» un conflicto internacional trasladando a los palestinos a Groenlandia, un gag que hoy se comenta con otra mezcla de risa y sorpresa
Las chicas de oro fue una de las comedias más influyentes de la televisión estadounidense de los años ochenta y noventa. Emitida por la cadena NBC entre 1985 y 1992, la serie narraba la convivencia de cuatro mujeres mayores en una casa de Miami y combinaba humor con referencias sociales, políticas y culturales que iban mucho más allá de la risa fácil.
Las protagonistas eran cuatro perfiles muy distintos. Dorothy Zbornak, interpretada por Bea Arthur, era una profesora divorciada, irónica y con un fuerte sentido crítico. Blanche Devereaux, a quien daba vida Rue McClanahan, representaba el estereotipo de la mujer sureña coqueta y obsesionada con su vida sentimental. Rose Nylund, encarnada por Betty White, aportaba la ingenuidad y el optimismo, con un pasado en la ficticia localidad rural de St. Olaf. Y Sophia Petrillo, la madre de Dorothy, interpretada por Estelle Getty, era la voz directa y sarcástica que no dudaba en decir lo que pensaba sin filtros.
Uno de los episodios que más ha circulado en los últimos tiempos pertenece a la segunda temporada, emitida en 1987, y se titula Empty Nests (traducido en algunos países como Nido vacío). En una de sus escenas, las protagonistas reciben la visita de una amiga, René, que presume de haber llamado a un programa de radio para «resolver» la crisis en Oriente Medio.
Su propuesta, presentada en clave de absurdo, consiste en trasladar a los palestinos a Groenlandia, a la que describe como un territorio «inmenso y que nadie utiliza». La ocurrencia provoca la reacción inmediata de Dorothy, que responde con incredulidad: «¿Cogerías a un pueblo del desierto y lo meterías entre el hielo y la nieve?». Rose, fiel a su carácter ingenuo, sale al paso con una solución práctica: «Con la ropa adecuada, podrían estar calentitos». La risa del público remata la escena.
El cierre del gag añade un giro más personal. Blanche sugiere que a René no le preocupa tanto la geopolítica como su propia vida y le lanza un consejo directo: que, en lugar de llamar a la radio, hable con su marido. La escena deja entrever que la amiga se siente sola y evita afrontar los problemas de su relación refugiándose en debates públicos, una actitud que la serie retrata con humor, pero también con cierta empatía.
Más allá del chiste, la secuencia muestra uno de los rasgos característicos de la serie: utilizar situaciones domésticas para hablar, de forma accesible, sobre temas mucho más amplios. A lo largo de sus siete temporadas, Las chicas de oro abordó cuestiones como la Guerra Fría, la crisis del sida, el racismo, la inmigración, el sistema sanitario estadounidense o el papel de los medios de comunicación, siempre desde el punto de vista de personajes que observaban el mundo con una mezcla de curiosidad, escepticismo y sentido común.
La serie fue reconocida tanto por el público como por la crítica. Ganó 11 premios Emmy y es una de las pocas producciones en las que sus cuatro protagonistas obtuvieron el galardón a mejor actriz de comedia. Su influencia se mantiene en reposiciones, plataformas de streaming y referencias culturales que siguen circulando décadas después de su emisión original.
La escena de Groenlandia y Oriente Medio se ha recuperado en distintos espacios radiofónicos y digitales como ejemplo de cómo una comedia de los años ochenta anticipó debates actuales sobre la simplificación del discurso político y el papel de los medios y la opinión pública.