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José Pablo López, presidente de RTVE, en su comparecencia de este jueves en el Senado

José Pablo López, presidente de RTVE, en su comparecencia de este jueves en el SenadoEFE

Televisión

Guerra interna en TVE: la dirección ataca al Consejo de Informativos que probó el sesgo de Mañaneros y Malas lenguas

La dirección de RTVE ha reaccionado al informe que el Consejo de Informativos del ente público difundió hace unas semanas, en el que cuestionaba varios programas de actualidad externalizados, entre ellos Malas lenguas y Mañaneros. En ese documento, el órgano de representación de los trabajadores calificaba estos espacios de «sensacionalistas», señalaba un supuesto «sesgo» en sus presentadores y apuntaba a la presencia de «argumentos favorables al Gobierno».

La respuesta no se ha quedado en el plano interno. El Consejo de Administración de RTVE ha aprobado por mayoría un texto que busca ofrecer una «respuesta institucional» y que considera necesaria para «corregir y contextualizar» las conclusiones del Consejo de Informativos.

Según la dirección, el informe presenta «carencias relevantes», conclusiones «insuficientemente fundamentadas» y, en algunos apartados, afirmaciones «inexactas o directamente falsas». Además, cuestiona su metodología y reclama una «rectificación inmediata».

En el documento aprobado se sostiene que el análisis no cumple «condiciones mínimas de validez metodológica» para respaldar conclusiones generales, pese al tono «categórico» empleado. También se critica que el informe, más allá de valorar contenidos, proyecta —a juicio de la dirección— una descalificación implícita sobre la profesionalidad y la honestidad de los equipos que trabajan en los programas producidos por La Cometa y Big Bang Media junto a La Osa Producciones.

La corporación respalda así la petición de los equipos de Mañaneros y Malas lenguas, que exigen una rectificación «inmediata y expresa» de las conclusiones difundidas públicamente sin, según sostienen, base probatoria suficiente y con errores factuales que habrían provocado un perjuicio reputacional. La dirección insiste en que no es aceptable extraer conclusiones estructurales a partir de un análisis limitado, sin representatividad ni control de variables, y rechaza que pueda hablarse de malas prácticas habituales.

Asimismo, el texto señala la existencia de «errores relevantes» en el informe, incluyendo datos incorrectos sobre colaboradores y el uso de elementos equivocados en el análisis. «Cuando la premisa es falsa, la conclusión es inválida», afirma la dirección, que considera que estos fallos son verificables y obligan a una rectificación.

Finalmente, el Consejo de Administración sostiene que discrepar de contenidos es legítimo, pero que no resulta admisible cuestionar la integridad profesional de los trabajadores sin evidencias sólidas. A su juicio, no rectificar públicamente unas acusaciones difundidas también públicamente supondría consolidar señalamientos no demostrados y ampliar su impacto sobre la credibilidad de los programas, el prestigio de sus profesionales y la propia corporación.

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