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Marc Giró, el invitado del pasado jueves en El Hormiguero

Marc Giró, el invitado del pasado jueves en El HormigueroAntena 3

La semana de la tele

Marc Giró hizo campaña por Sánchez en El Hormiguero

Los invitados de El Hormiguero de Pablo Motos en Antena 3 o son actores famosos que estrenan películas, obras de teatro, amiguetes del programa o presentadores del grupo Atresmedia que la empresa envía a El Hormiguero para promocionarlos, como ha ocurrido con Vicente Vallés, Sandra Golpe, Sonsoles Ónega, Susanna Griso o los 'comodines externos': Miguel Ángel Revilla, Los Morancos o Isabel Preysler.

Cuando se invita a personajes de La Sexta, cadena del grupo que procura parecer de izquierdas, chirrían las estructuras del plató. No encajan con la línea de El Hormiguero, pero hay que hacer un esfuerzo por la empresa y así ocurrió esta semana: el jueves, el invitado fue Marc Giró, nuevo fichaje de La Sexta procedente de TVE, para intentar subir la audiencia de la cadena. Decepcionó al no cantar la «Internacional» cuando apareció en el plató como hizo al despedirse de la televisión pública, pero mostró, sin cortarse un pelo, y sin que Pablo Motos pudiera controlarlo y seguir un guion, destrozado por las «gracias» del nuevo fichaje. Marc Giró, después de presentar su programa Cara al show, comenzó su crítica a Motos: «¿Cuándo puedo hablar de Pedro Sánchez? Oye, hiláis muy fino con Pedro Sánchez y muy poco fino con la ultraderecha en este programa». Motos reaccionó con templanza y mucha calma y elegancia, sabiendo que era un encargo de la casa y que tenía que pasar por ese trance.

El personaje excéntrico, histriónico, soez y chabacano dejó una serie de exabruptos impropios de un grupo de televisión que pregona «hacer una televisión para toda la familia». Su repertorio: «Pero cómo te vas a Atresmedia —le preguntan a Giró— si todos son fachas». Volvió a la carga con Pedro Sánchez: «Me parece un gran político, creo que lo está haciendo muy bien» y aprovechó, según él, «el desequilibrio en el tratamiento mediático del presidente frente a la ultraderecha».

Y para finalizar el esperpento, el mal gusto y la textura del personaje, Marc Giró le dijo a Motos: «Me quieres preguntar alguna anécdota divertida, si me he tirado un pedo, ese tipo de cosas que se hacen a veces». Pablo Motos entendió que el personaje invitado iba en el sueldo y dio por finalizada la ¿entrevista?, no, el monólogo repugnante de un sujeto que distorsionó la noche de El Hormiguero. Y se despidió con un: «Viva Pedro Sánchez». 1.899.000 espectadores «sufrieron» los exabruptos del nuevo fichaje de Atresmedia.

La semana de exaltación nacional de Pedro Sánchez vino precedida de las secuelas de los premios Goya. Acto programado por los actores, la mayoría aspirantes a las subvenciones públicas para hacer películas y que, bien adoctrinados, llevaban la pegatina «Palestina libre» y, por escasos días, no la cambiaron por «No a la guerra», que ya pasearon por la alfombra roja de la gala de los Goya del año 2003. Todo iba sobre ruedas progubernamentales cuando el artista Aldo Comas y su mujer, la actriz Macarena Gómez, mostrando una personalidad casi desconocida en ese mundillo, se convirtieron en la excepción del cine español que defiende no politizar la cultura. El pintor reivindicó y reflexionó sobre la carencia de ciertas reivindicaciones por parte de los artistas, por ejemplo el apoyo al pueblo de Irán. Aldo, al salir del acto, se despidió con un «Viva España» y «un espontáneo —explica Aldo— vitoreó a Hitler y a él nadie le dijo nada, eran cuatro chicos que querían una foto».

«El problema —explicó Aldo Comas en el programa de Antonio Naranjo en Telemadrid— reside en que la izquierda se ha apropiado de discursos demasiado universales durante demasiado tiempo y no ha dado cabida a la disidencia más mínima y ahora poco a poco va a ir cambiando». La declaración de Aldo Comas en los Goya perforó la fiesta sanchista que se habían montado los cineastas de las subvenciones oficiales.

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