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El presidente, durante su comparecencia de este martes

El presidente, durante su comparecencia de este martesBorja Puig de la Bellacasa/ Moncloa

Despedida de curso

Sánchez se va de vacaciones con un Gobierno paralizado por la corrupción y la falta de mayorías

«Queda mucha tarea por hacer», afirmó en su comparecencia, frente a quienes hablan, también en su lado del muro, de una legislatura agotada. Queda mucho por hacer porque no puede hacer

En su comparecencia de este martes para hacer balance del curso político, el presidente afirmó: «Nuestra intención y voluntad es que las legislaturas, como siempre que he gobernado, duren lo que constitucionalmente se establece». No fue la única falsedad en la que incurrió, pero sí la más fácilmente contrastable. En 2019, Pedro Sánchez adelantó las elecciones a abril de ese año porque el independentismo catalán tumbó sus primeros Presupuestos. En 2023 volvió a adelantarlas, a julio. La convocatoria se produjo un día después de que el PSOE se despeñara en las elecciones municipales y autonómicas de mayo.

El presidente despachará este miércoles con el Rey en Marivent y se irá de vacaciones, dejando un Gobierno paralizado por la corrupción y la falta de mayorías. Ya no tiene agenda hasta el Consejo de Ministros del 25 de agosto. No obstante, en su equipo afirman que descansará lo que «le dejen» los incendios y que estará al pie del cañón.

Sánchez insistió ayer en que a esta legislatura le queda «un año», poniendo la meta en julio de 2027. Sin querer responder cuándo va a aprobar el Consejo de Ministros las cuentas públicas y a enviarlas al Congreso para su negociación. Ni por qué esta vez los españoles deben creerlo, puesto que lleva toda la legislatura prometiendo cumplir con el mandato constitucional y sin hacerlo. Ni si disolverá las Cortes en el caso de que esos hipotéticos Presupuestos lleguen al Parlamento y caigan en el debate de totalidad. Preguntas, todas ellas, que los periodistas le hicieron.

Cuando esto último pasó en 2019, Sánchez llamó a los ciudadanos a las urnas con este mensaje: «España no tiene un minuto que perder. España necesita avanzar. No dar pasos hacia atrás (…). Entre las dos opciones, no hacer nada y continuar sin Presupuestos o convocar y dar la palabra a los españoles, elijo la segunda».

Es precisamente la parálisis en la que se encuentra sumido el Gobierno, lastrado por los casos de corrupción y por el distanciamiento de sus socios -ya no digamos de Junts-, lo que trató de refutar el presidente en su comparecencia. «Somos el Gobierno de la gente, por la gente y para la gente. Un Gobierno que funciona, que hace avanzar nuestro país», señaló. «Queda mucha tarea por hacer», añadió, frente a quienes hablan, también en su lado del muro, de una legislatura agotada.

Los tres vicepresidentes, escuchando a Sánchez

Los tres vicepresidentes, escuchando a SánchezEFE

Todo para septiembre

Pero la realidad es que, si al Gobierno le queda «mucho por hacer», es porque no puede hacer. Solo en los últimos días, el Ejecutivo se ha visto obligado a aplazar, al menos hasta septiembre, el real decreto de vivienda pactado entre el PSOE y Sumar, que será el cuarto sobre la materia que el Consejo de Ministros apruebe este año porque los tres anteriores fueron derogados en la Cámara Baja (en total lleva seis reales decretos leyes derogados este año). También, el decreto que reformará el registro horario laboral, en este caso por el desacuerdo entre los vicepresidentes Carlos Cuerpo y Yolanda Díaz, que ya dura meses.

Además, este martes el Ministerio de Hacienda decidió posponer hasta el 4 de septiembre el Consejo de Política Fiscal y Financiera inicialmente previsto para este miércoles, para presentar a las comunidades el nuevo modelo de financiación autonómica -pactado de forma bilateral con ERC- antes de elevarlo al Consejo de Ministros. Las 13 autonomías gobernadas por el PP pidieron retrasarlo por falta de información y el ministro Arcadi España accedió para evitar un plante.

Asimismo, el Gobierno se ha ido de vacaciones con una doble derrota de la senda de estabilidad en el Congreso, lo que obligará a Hacienda a retorcer la legalidad para elaborar los Presupuestos con el techo de déficit que presentó a Bruselas. Y el pacto de Estado contra la emergencia climática ha muerto antes de nacer por segundo año, puesto que ya pasó en el verano de 2025. En la misma rueda de prensa, el presidente exigió al PP que se una a ese pacto porque «qué más tiene que pasar», se preguntó. Después lo atacó por sus acuerdos con Vox, porque «el negacionismo que se está abriendo paso es el peor de los combustibles», señaló. Y por último, reconoció que no tiene intención de llamar a Alberto Núñez Feijóo ni, de momento, de convocar una Conferencia de Presidentes sobre la prevención de incendios.

Ni siquiera la aprobación ayer, en segunda vuelta, del proyecto de la Ley Orgánica de Integridad Pública dio sensación de movimiento a este final de curso, por más que lo intentó Sánchez. La norma pasará a engrosar la larga lista de leyes que el Gobierno y el grupo parlamentario socialista (tanto monta, monta tanto) tienen bloqueadas en el Congreso por falta de votos. Junto con la Ley de Información Clasificada, la reforma de la carrera judicial y de la carrera fiscal, la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, la Ley de Industria y Autonomía Estratégica, la ley de lobbies, la Ley de universalidad del Sistema Nacional de Salud, la Ley orgánica para la protección de los menores en los entornos digitales…

Con el agravante de que esta Ley de Integridad Pública es una de las 46 medidas que el Gobierno comprometió en los dos planes contra la corrupción que lleva aprobados en los veranos de 2024 y 2025. Y ninguna de ellas está en vigor. De corrupción fue, precisamente, de lo que menos le interesó hablar a Sánchez. Defendió a su mujer y a su hermano con vehemencia, a José Luis Rodríguez Zapatero con menos, y también el rescate de Plus Ultra.

Otra falsedad: sostuvo que eso de que los directivos de la aerolínea conocían el rescate antes de que el Consejo de Ministros lo aprobara es «su versión». «Si me tengo que poner a opinar de las versiones y de las estrategias de defensa…», añadió. Sin embargo, uno de los informes de la UDEF, conocido en mayo, recoge fotografías de los accionistas de Plus Ultra celebrando el rescate con champán y ostras el 2 de marzo de 2021. Es decir, una semana antes del Consejo de Ministros que lo aprobó. En el banquete participaron el presidente de la aerolínea, Julio Martínez Sola, y el consejero delegado, Roberto Roselli. Las fotografías fueron compartidas en un grupo de WhatsApp.

Los socialistas quieren que el verano haga su magia y les permita coger aire para el curso que viene. Dure lo que dure.

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