Anuncio de Bette Davis publicado en Variety
Cine
El famoso anuncio que publicó Bette Davis buscando trabajo
Fue en 1962 en la revista Variety, poco antes del estreno de ¿Qué fue de Baby Jane?
Es bien sabido que la carrera de Bette Davis estaba de capa caída en los años anteriores a su resurrección hollywoodiense en 1950 cuando protagonizó Eva al desnudo, su película definitiva. Actriz estrella de la Warner, entre 1935 y 1945 había protagonizado más de treinta películas como Peligrosa y Jezabel (por las que ganó sendos Oscar a la mejor actriz), La vida privada de Elizabeth y Essex, La solterona, La carta o La extraña pasajera. Sin embargo, durante el último lustro de la década de los 40 se la había relegado a papeles menos importantes y de mujeres maduras que la alejaban cruelmente de la gloria pasada.
Pero Eva al desnudo, a la que llegó de rebote a los 49 años, después de que Claudette Colbert tuviera que dejar precipitadamente el proyecto, cambió su vida para siempre.
La película, de la que la actriz dijo que la «resucitó de entre los muertos», le devolvió su estatus de estrella incandescente y durante la década de los 50 no paró de trabajar en papeles maduros y magníficos como el de La egoísta, Llama un desconocido o Banquete de bodas. Pero Davis iba haciéndose mayor y eso pesaba en el tipo de papeles que le ofrecían. Tanto es así, que empezó la década de los 60 coprotagonizando Un gánster para un milagro donde hacía, literalmente, de anciana.
Pero en 1962, a sus 54 años, Bette Davis, vaca sagrada del viejo Hollywood, con diez nominaciones al Oscar a sus espaldas, volvía a perder fuste. Metida en la categoría de actress graveyard (actriz muerta), muchas de sus últimas películas habían fracasado en la taquilla, la Warner no la quería de vuelta en el estudio, el resto no la consideraban rentable y crecían los rumores de que la habían echado de un montón de proyectos por su fuerte carácter. En este contexto en que, además, había recibido frías críticas por su papel teatral en La noche de la iguana y estaba a punto de empezar una película en la que no tenía muchas esperanzas, ¿Qué fue de Baby Jane?, junto a su archienemiga Joan Crowford, Davis realizó una jugada maestra. Haciendo alarde de una ironía evidente, un realismo brutal y el orgullo profesional que siempre la definió, el 12 de septiembre de 1962, en la revista Variety, dedicada a las novedades del mundo del espectáculo, publicaba el siguiente anuncio:
«Se busca empelo. Mujeres artistas. Madre de tres hijos, de 10, 11 y 15 años. Divorciada. Americana. Treinta años de experiencia como actriz de en el cine. Aún ágil y más afable de lo que se dice, desea empleo estable en Hollywood (también experiencia en Broadway). Bette Davis»
La sonrisa pícara de la actriz en la foto del anuncio apuntaba, además, que éste era no sólo una búsqueda lícita de empleo, sino también, una protesta pública hacia el edadismo de Hollywood que ya entonces ninguneaba sin piedad a sus actrices. Con esta especia de broma, Davis logró una maniobra publicitaria sin precedentes porque escandalizó a la industria de manera absolutamente controlada dentro de su propia narrativa («esto era algo que sólo podía hacer la Davis») e indignó a ejecutivos y agentes que lo consideraron no solo una ruptura del decoro profesional («las estrellas no piden trabajo») sino un ataque fuera de lugar a la industria a lo que ella contestaría, con el tiempo: «No tenía intención de desaparecer educadamente».
Pero la actriz no desapareció. Esta jugada maestra fue determinante para el éxito que logró ¿Qué fue Baby Jane?, y tras ella llegarían un montón de películas de género, lugar en el que habitó durante los siguientes quince años con títulos como La noche de la iguana, Su propia víctima, A merced del odio, El aniversario, Pesadilla diabólica, Los pequeños extraterrestres y, por supuesto, la inolvidable Muerte en el Nilo donde hace su último gran papel en el cine.
Y es que, aquel gesto audaz de Bette Davis que sonaba a una súplica, pero en realidad fue una de las jugadas de autopromoción más astutas jamás hechas por una gran estrella, aquella broma y aquella denuncia temprana al trato que Hollywood daba -y da- las mujeres maduras, fue un verdadero punto de inflexión en su carrera, tan drástico e inolvidable como el de Eva al desnudo. No en vano, aquel anuncio… Sí, perfectamente, podría haberlo publicado Margo Channing.