Paloma del Río desprecia olímpicamente la Semana Santa pero pasa por el aro con la manipulación de TVE
Paloma del Río
Para una cosa que hace bien la TVE más manipulada de la historia, como es mantener los contenidos propios de la Semana Santa, va una de sus voces míticas del deporte, Paloma del Río, y lo critica. «Sábanas santas, Santos oficios, los diez mandamientos, Barrabás, Ben-Hur, Fabiola y alguna más caerá... que todavía queda «semana santa». Y eso que estamos en un estado aconfesional», publicó estos días en la red social X la exlocutora de TVE, ya retirada.
Paloma podría haberse quejado de la ausencia de independencia de TVE, que cada día dedica unas 16 horas de programación de La 1 a proteger los intereses de Pedro Sánchez y a atacar a la oposición; del incumplimiento de su función como televisión pública; de sus fichajes (de izquierdas, claro); del abuso de la producción externa y la infrautilización de los recursos propios, con la consiguiente falta de respeto a los profesionales de la casa… Pero no, Paloma del Río se quejó de que TVE emitiese una programación propia de Semana Santa… en Semana Santa. Qué cosas.
Como los gimnastas que tan bien conoce, la narradora de tantos Juegos Olímpicos clavó, de forma gratuita e innecesaria, su ejercicio anticatólico. David Álvarez, presentador de Real Madrid TV, encontró rápidamente una solución al 'problema': «Sencillo, Paloma: respeta o cambia de canal y ve otra cosa. Vives en España». El consejo se lo dio un compañero de profesión que, como admitió en otro tuit, no es creyente. «Ben Hur es LA película. Yo soy ateo, no creo, pero me llega para apreciar, respetar e incluso disfrutar todo lo relacionado con la Semana Santa y lo que significa para millones de personas en España. Y, si no quiero procesión en tv, me pongo Netflix. Como con tantas cosas de RTVE».
La modelo y empresaria Inés Sainz, al igual que muchos usuarios de la red social, también tiró de ironía para replicar a Paloma del Río: «Felicitaciones al ramadán, prohibir cerdo en el menú del colegio para no ofender, apoyar a terroristas… Sí. Claramente es aconfesional. Ahora a tragar Semana Santa hasta el lunes».
TVE ha ofrecido estos días la Misa de Domingo de Ramos desde la basílica de San Pedro; el traslado y la entronización del Cristo de Mena por parte de la Legión en Málaga; la Madrugá de Sevilla; las procesiones de Granada; el tradicional Vía Crucis desde Roma (a partir de la segunda de las 14 estaciones con el Papa León XIV portando la cruz de Cristo) y ha acercado a los espectadores otras procesiones de España. En RTVE Play ha abierto incluso un canal temático para seguir los actos religiosos de la Semana Santa. Y ha ofrecido películas como Ben-Hur (la vieron más de un millón de personas en La 1 en la tarde de Viernes Santo), Los Diez Mandamientos o La túnica sagrada.
Telemadrid, con los especiales de Semana Santa magníficamente conducidos por Yolanda Maniega (más allá de la anécdota de uno de los reporteros, que en lugar de ‘Cholo’ entendió por error que la presentadora le preguntaba si Simeone había acudido a una de las procesiones 'solo'), y otras televisiones autonómicas como Canal Sur han completado excelentes, cercanas y profundas coberturas de los actos y procesiones de la Semana Santa.
Quizá a Paloma del Río también le moleste que Tendido Cero, el programa taurino de TVE, haya cumplido esta semana 40 años de emisiones, pero los toros, como las procesiones de Semana Santa, también forman parte importante de nuestra cultura. Mientras, Javier Ruiz (Mañaneros 360) decía esta semana que la gasolina en Estados Unidos estaba a 4 dólares (en realidad, ese es el precio no del litro, sino del galón, que equivale a cerca de 4 litros) tanto para atacar a Trump como para justificar que el precio en España no es tan alto (menos de 2 euros el litro). Así que allí la gasolina, lejos de costar el doble que aquí, cuesta en Estados Unidos más o menos la mitad que en España. Pero a Paloma del Río, excelente en su labor como narradora de deportes, no parece que le incordie la manipulación en TVE tanto como la Semana Santa. En eso, como las gimnastas, pasa (olímpicamente) por el aro.