Fotograma de Rafa, la serie de Netflix
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'Rafa', el documental de Netflix que pone el foco en los problemas físicos de Nadal y no en sus 92 títulos
La serie documental de cuatro episodios se centra en las dolencias físicas de la leyenda del tenis
«Si el rival es mucho mejor que tú, yo haré llover», le dijo Toni Nadal a su sobrino Rafa Nadal. «¿Tú puedes?», le respondió Rafa. «Claro que puedo hacer llover». Rafa, viendo que ganaba el partido le dijo a su tío: «Puedes parar la lluvia porque creo que le puedo ganar». Entrenador de Rafa desde los cuatro años, su tío Toni, le llevó al límite del sufrimiento, del esfuerzo, del estrés, de la ansiedad para convertirlo en el mejor deportista de la historia de España, con 92 títulos ganados, 22 Grand Slams, entre ellos 14 Roland Garros. La placa de su huella que los franceses han colocado en la pista central del torneo honra la gloria de un gran deportista que paseó su sencillez, bondad, honradez y profesionalidad por todo el mundo.
La serie Rafa, que consta de cuatro capítulos y emite Netflix, pretende dar un repaso a la triunfal vida de Rafa Nadal. Hay muchas opiniones encontradas. «He llorado mucho», «es el ejemplo para los jóvenes», «merecía cuatro capítulos más», «sobra sufrimiento». Todos tienen su razón, pero Rafa Nadal merecía una historia menos «accidentada» y más memorable. ¡Aquellos puntos mágicos que conseguía en las finales contra Federer o Djokovic no aparecen!. La serie recupera imágenes del último punto y de los trofeos. Los diálogos son en mallorquín, subtitulados en castellano, un detalle que chirría un poco, la participación de la televisión IB3 de las Islas Baleares posiblemente forzó esa licencia, pero… Nadal es un personaje universal.
A Rafa Nadal lo queremos recordar como un grande. Han sido muchos años de éxitos. A estas alturas de la película, con 40 años y retirado de la competición, la serie se centra en los «desastres físicos» que arrastró Rafa a lo largo de su carrera. Desde el escafoides roto del pie en el Masters de Madrid o un insoportable dolor que le llevó a un pronóstico terrible: enfermedad crónica de escafoides, Muller-Weir. El doctor Ernesto Maceira era el primer caso que veía en un deportista de élite. Si se operaba «quizás no podría volver a jugar al tenis nunca más». Se decidió cambiar la posición de la plantilla, «siempre tendrá dolor pero puede jugar». Rafa sólo dijo: «Estoy destruido». La madre: «lo vi destrozado». El padre: «cuando me veía llorar, venía a consolarme». Fue el momento más duro de la vida de Nadal, pero su padre, Sebastián, fue el que peleó siempre por encontrar soluciones a los problemas más graves. No era necesario, en la serie, seguir desgranando los desastres físicos de Rafa, a unos les produce ternura y a otros, algo innecesario que parece empañar los éxitos alcanzados. El catálogo es espeluznante, innecesario: rodilla izquierda destruida, cadera, anestesia en la rodilla, antiinflamatorios que se suministraba él mismo, un psiquiatra, dos perforaciones estomacales… «He luchado contra mi cuerpo durante muchos años», explica Nadal. «Soy el jugador más agujereado de la historia de este deporte».
Sufrir, hay que sufrir y se lo inculcó como una obligación. Hay que luchar, sudar, pelear, correr, sufrir… Rafa se sincera: «No es necesario sufrir el estrés que yo he sufrido para llegar a ser lo que he sido. Seguir el camino que Toni me marcó creo que fue el camino adecuado». Su tío y entrenador Toni lo llevó al límite y triunfó. La primera hora de entrenamiento sin agua, la última convencido de que hay que entrenar más. Su mujer, Mery Perelló, en la sombra, sufría en silencio: «Siempre ha vivido en la ansiedad». Supo estar en su sitio siempre. «Me dio la fuerza interior–explica Rafa–para mantener la estabilidad cuando la necesitaba» Y el nacimiento de su primer hijo, Rafelet, fue una vía de escape a sus males. Se creó una nueva obsesión: «Quería que su hijo le viera ganar, era su ilusión». Y lo vio. Una de las mejores escenas de la serie es cuando Rafa Nadal sostiene a su hijo en brazos y le explica con el pulgar el ascenso de su padre y señalando hacia abajo, la retirada.
Rafa Nadal, en una imagen de la serie documental
La llegada del tenista Carles Moyá, como sustituto de Toni Nadal, le volteó la cabeza. Necesitaba salir del personaje inolvidable y triunfal que había creado su tío y salió de la monotonía y volvieron los triunfos. La serie se detiene más en los problemas físicos que en los éxitos. Cada reunión del equipo de Rafa: entrenador, preparador físico, mánager, médico, etc. es para hablar de sus lesiones. Es excesivamente repetitivo…hasta el punto de que se le infiltra el pie completamente para poder jugar y le aparece un enorme bulto en el empeine. De las cuatro horas de duración, más de tres se centran en los problemas físicos que pasó Rafa Nadal y eso ensombrece su soberbia carrera profesional.
Rafa Nadal es eterno para los que seguimos su carrera por sus éxitos. Los sufrimientos van en el DNI. Se despidió siendo el mejor deportista de la historia de España. Las lesiones, los sufrimientos, quedaron en las pistas. «He luchado –comenta Rafa–contra mi cuerpo durante muchos años. Con una exigencia máxima siempre. Y eso es un desgaste enorme. En un momento dado hay un colapso». El «colapso» final son 92 títulos en su palmarés.