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Cary Grant consideraba esta película la peor actuación de su carrera

Cary Grant consideraba esta película la peor actuación de su carrera

Historias de película

La comedia de la que Cary Grant siempre se arrepintió: «La peor interpretación de mi carrera»

Aunque es una de las mejor valoradas de toda su carrera, lamentó siempre la sobreactuación que le pidió el director

Hoy no hay duda de que Cary Grant es el mejor actor de comedia de todos los tiempos. Y, aunque hizo algunos thrillers o melodramas inolvidables como Encadenados y Tú y yo, en la comedia es donde más y mejor brilló.

En el género tiene varias obras maestras como Luna nueva, La fiera de mi niña o Me siento rejuvenecer, pero una de ellas, una de las mejores que jamás realizó, sin embargo, nunca fue del gusto del actor.

Arsénico por compasión llegó a los cines en 1944. La película fue la apuesta personal de su director, Frank Capra, que era un habitual de la comedia romántica, por adaptar la obra de teatro de Broadway que le había entusiasmado. Escrita por Joseph Kesselring bajo el nombre Arsenic and old lace (Arsénico y encaje antiguo), la Warner había comprado los derechos al poco de su estreno y Capra empezó la adaptación para el cine en 1941 concibiéndola como una comedia rápida de filmar y mucho más ligera que algunas de sus últimas películas como Caballero sin espada o Juan Nadie, que habían sido más severas.

Los productores teatrales impusieron una serie de condiciones. La primera y más dura, que la película no podría estrenarse mientras la obra siguiera en cartel, razón por la cual no llegó a los cines hasta 1944. Segunda, que las actrices Josephine Hull y Jean Adir, que también iban a hacer de Tía Abby y Tía Martha en la película, tenían que rodar sus escenas en cuatro semanas, el tiempo de descanso de la compañía teatral. Y, tercero, que no podrían disponer de Boris Karloff para el papel de Jonathan Brewster, pues el actor era el gran reclamo de la obra teatral y no querían quemarlo en la pantalla.

Fotograma de Arsénico por compasión

Fotograma de Arsénico por compasión

Warner y Capra aceptaron todas sus condiciones y se pusieron a buscar protagonista. Y, aunque hoy parece imposible pensar en otro actor en la piel de Mortimer Brewster, Cary Grant no fue la primera ni la segunda opción. De entrada, le ofrecieron el papel a Bob Hope, que se mostró entusiasmado con la idea, pero Paramount Pictures, el estudio que le tenía contratado en exclusiva, se negó en redondo a prestárselo a la Warner.

Llamaron entonces a Jack Benny, pero este había firmado con Ernst Lubitsch el protagonista de Ser o no ser, y lo rechazó a su pesar. Se pensó en Frank Sinatra, aunque no se le llegó a ofrecer porque resultaba demasiado «inexperto» para un papel así y se lo plantearon también a Ronald Reagan que, habitual de comedias y wésterns ligeros, pensaba que una comedia negra malograría su reputación. Así que, ante tanta negativa, un Capra desesperado se lo ofreció sin mucho convencimiento a Cary Grant.

El actor venía de hacer Historias de Filadelfia de George Cukor y Serenata nostálgica de George Stevens con lo que la comedia negra de Capra se salía totalmente de los lugares que venía explorando en los últimos años. El actor, sin embargo, tenía ganas de volver a la comedia y aceptó, sobre todo, movido por el profundo respeto que sentía por Capra a condición de que le pagaran 100.000 dólares que inmediatamente donó al Fondo de Auxilio del Ejército de Estados Unidos, tal y como hizo con el sueldo de varias de sus películas en aquellos años.

Cary Grant y Priscilla Lane durante la película

Cary Grant y Priscilla Lane durante la película

Arsénico por compasión se estrenó en 1944 nada más retirarse la obra de Broadway y fue un éxito inmediato de crítica y público. Y es que nadie se pudo resistir a la idea de que unas adorables ancianitas asesinasen, movidas por la pena, a otros ancianos solitarios que pasaban por su casa de Brooklyn ante la atónita mirada de su sobrino Mortimer, que trata de tapar los crímenes.

Pero, si todo en ella funcionó bien, Cary Grant brilló por encima de todos los demás. El New York Times destacó su «interpretación desatada» y su «despliegue de muecas, saltos y miradas desorbitadas»; Variety, por su parte, elogió su «trabajo físico y facial constante»; y Time Magazine destacó que Peter Lorre y Raymond Massey formaron «una pareja de villanos deliciosamente siniestra» en su manera de aportar «el contrapunto sombrío ideal para la histeria de Cary Grant».

Sin embargo, él nunca estuvo contento del trabajo realizado. A pesar del éxito de la película, el actor acabaría declarando en numerosas ocasiones a lo largo de su vida que consideraba esta interpretación la peor y más sobreactuada de toda su carrera y que se ponía enfermo cada vez que alguien la sacaba a colación: «Frank Capra me hizo actuar de una manera ridículamente exagerada. Yo quería hacer un trabajo más sutil, pero él me empujaba a sobreactuar en cada toma», diría en una entrevista.

Con todo y con eso, Arsénico por compasión es una rara avis dentro de la comedia negra porque nunca da miedo del todo y es siempre tronchante y descacharrante pese a su truculento argumento… Y es que hay veinte cadáveres enterrados en el sótano.

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