El Monasterio de El Escorial permanecerá abierto durante las fiestas
Seis palacios españoles que Patrimonio Nacional mantendrá abiertos este 15 de agosto
Aunque sea festivo, una gran cantidad de edificios de marcado interés cultural e histórico permanecerán abiertos durante el puente
Para conmemorar la Asunción de la Virgen este 15 de agosto, Patrimonio Nacional abrirá al público todos sus monumentos relevantes en cinco comunidades autónomas: Madrid, Andalucía, Castilla y León, Baleares y Extremadura.
Entre los principales puntos de interés incluidos en esta oferta se encuentran los monasterios de Yuste y San Lorenzo de El Escorial, el Museo de Falúas de Aranjuez, la Casita del Príncipe de El Escorial y la Galería de las Colecciones Reales, que podrán visitarse durante todo el día. Otros monumentos destacados, como el monasterio de Tordesillas, Las Huelgas y el Panteón de España, solo permanecerán abiertos por la mañana.
Sin embargo, de entre todos los lugares propiedad de Patrimonio Nacional destacan seis imponentes palacios situados en Madrid, Segovia y Mallorca, que abrirán entre las 10 de la mañana y las 7 de la tarde.
Palacio Real de Madrid
Se trata del palacio más grande de Europa Occidental, así como una de las pocas residencias de Jefes de Estado abiertas al público. Aunque data del siglo XVIII, su origen se halla en el Alcázar de Madrid, que sirvió como vivienda real desde 1561. Además de emplearse para los actos oficiales de la familia real, cuenta con multitud de actividades de interés, tales como el cambio de guardia. Asimismo, incluye una serie de recintos sumamente atractivos para el gran público: el cuarto de Carlos III, el Salón del Trono o la Real Armería.
Palacio Real de La Granja de San Ildefonso
Fue erigido por Felipe V cerca de Segovia con el fin de emplearlo como residencia de verano y lugar de retiro, y combina el estilo arquitectónico español con el francés. Hoy en día, las salas abiertas al público se corresponden con los antiguos aposentos reales. También cuenta con una notable decoración de frescos de inspiración mitológica, así como un Museo de Tapices y una capilla real. Destacan asimismo los jardines, que Felipe V consideraba tan importantes como el edificio en sí.
Palacio Real de Aranjuez
Es considerada la principal residencia campestre de la familia real española, y cuenta con la denominación de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Tras la Reconquista, Aranjuez fue propiedad de la Orden de Santiago, hasta que pasó a integrarse dentro de las posesiones del Patrimonio Real a finales del siglo XV, y el palacio pasó por una serie de reformas bajo el reinado de varios monarcas Borbones. Destacan los impresionantes jardines que rodean al edificio, así como la profusa decoración de los salones oficiales.
Palacio Real de Riofrío
Aunque no es tan conocido para el público general, su diseño armonioso y clásico y las más de 600 hectáreas de bosque que lo rodean lo convierten en un lugar único. Se encuentra en la dehesa de Riofrío, cerca de San Ildefonso, siendo empleado como pabellón de caza durante los siglos XVIII y XIX. En la década de 1960, se reestructuró para incluir el Museo Alfonsino y el Museo de la Caza con el fin de abrirlo oficialmente al público. Entre 2013 y 2016 se realizaron más reformas, incluyendo el traslado de más de 500 obras de arte.
Palacio Real de La Almudaina
Se trata de la residencia oficial de los Reyes en Palma de Mallorca, suponiendo uno de los principales monumentos de la isla junto con la catedral de la ciudad. Se construyó a inicios del siglo XIV bajo las órdenes de Jaime II y sirvió como sede de los gobernadores de Mallorca. Entre sus principales puntos de interés se encuentran el Salón Mayor, reformado por Felipe II; los baños árabes, destinados a los valíes del antiguo Alcázar; y el Patio de Honor, donde se celebran las recepciones de la familia real.
Palacio Real de El Pardo
Construido por el emperador Carlos I en el bosque más importante de Madrid, desde 1983 ha servido como la residencia oficial de Jefes de Estado extranjeros que visitan España. El monte de El Pardo sirvió como territorio de caza durante la Edad Media, y ya en el siglo XV existía un pequeño castillo que fue remodelado con el fin de transformarlo en el palacio actual. Posteriormente, los sucesivos monarcas añadieron más estancias y decoraciones, hasta el punto de que Carlos III ordenó crear un patio idéntico al ya existente. También sirvió como residencia real durante el primer tercio del año.