Fundado en 1910
Carlos III retratado hacia 1765 por Anton Raphael Mengs (1728-1779)

Carlos III retratado hacia 1765 por Anton Raphael Mengs (1728-1779)Museo del Prado

El Debate de las Ideas

La misteriosa carta profética de Jorge Juan a Carlos III

Una misiva probablemente falsa escrita en nombre del marino, trata de advertir al Rey sobre las graves consecuencias que tendrá la implantación del nuevo «sistema francés»

En los últimos días de su vida, después de haber experimentado tantas aventuras, el ilustrado marino Jorge Juan (1713 – 1773) yacía enfermo sobre una cama en su casa de Madrid. Desde allí, pocos meses después de aceptar su último cargo como director del Seminario de Nobles (antiguo Colegio Imperial y entonces Reales Estudios de San Isidro), supuestamente redactaría una de sus últimas voluntades: una carta escrita directamente al Rey Carlos III (1716 – 1789) en la que le advierte del catastrófico desastre que acontecerá a la marina española.

«La actual constitución de navíos, y demás buques destinados al uso de la Armada de S.M., que debiera ser temida, no solo es inútil en todas sus partes, sino que preveo el honor de las armas, vasallos, y Estados de S.M. en peligro inevitable de perecer en un solo día», declaraba Jorge Juan.

No obstante, esta misiva resulta altamente sospechosa para los historiadores, tanto por la falta de datación como por la pérdida del manuscrito original y por el modo incorrecto con el que el marino se dirige al Rey. Actualmente, varios expertos sostienen que fue escrita a posteriori, para tener cierta justificación de la derrota en la batalla de Trafalgar, lo que por otra parte evidenciaría la alta consideración que tuvo Jorge Juan en su tiempo si se le utilizó para semejante fin.

Todo el manuscrito tiene un aire demasiado osado y sobre todo, directo, para dirigirse al Rey

De entrada, el título que se le ha dado al documento es lo único que indica la fecha aproximada: «Carta de Jorge Juan a Carlos III, en los últimos días de su vida». Además, cabe destacar que de esta misiva existen seis ejemplares, pero todos son copia de un supuesto original que hasta hoy no se ha podido encontrar, a pesar de que se ha intentado.

Otro rasgo anómalo sería la propia redacción de la carta: todo el manuscrito tiene un aire demasiado osado y sobre todo, directo, para dirigirse al Rey. Por ejemplo, un detalle que revela cierto anacronismo sería el empleo que Jorge Juan hace de su propio nombre para referirse a sí mismo, en vez de utilizar maneras más protocolarias y usuales, como «vasallo», «servidor» o «siervo». Este dato podría parecer insignificante pero es muy revelador, ya que siempre se redactaba en tercera persona para dirigirse al Monarca.

La carta daría cierta justificación a las derrotas de finales del XVIII o principios del XIX, haciendo ver que fueron consecuencia de decisiones contrarias a las ideas de construcción naval propuestas por Jorge Juan.

Es muy posible que la carta fuera escrita varios años después de su muerte por alguien próximo a la Corona, cuando el renombre de Jorge Juan era todavía importante. Si este documento verdaderamente debía llegar al Rey, ya fuera a Carlos III o su sucesor Carlos IV, lógicamente debería ser a través de sus colaboradores más cercanos, como gentiles hombres de Cámara o el Secretario de Estado, lo que hoy en día entenderíamos como Primer Ministro.

Siempre me han procurado apartar de la apreciable gracia de V.M. […] suponiendo que yo tengo el corazón inglésJorge Juan, a Carlos III

Años antes de morir el marino, Carlos III había comenzado a implantar en España un sistema de construcción de navíos siguiendo las instrucciones de Jean-François Gautier (1733 – 1800), un ingeniero que había sido llamado especialmente para ese menester, como forma de agradecimiento tras haber firmado el III Pacto de Familia (1761). En el escrito, este «sistema francés» es denigrado en comparación con el «sistema inglés» que Jorge Juan había logrado establecer anteriormente, después de hacer venir desde Inglaterra a varios constructores navales tras una misión de espionaje.

Esta rivalidad entre inglés y francés queda patente en la carta cuando el supuesto Jorge Juan escribe que le tachan de arbitrario en el artificioso ambiente de la corte debido a ciertas preferencias personales: «Siempre me han procurado apartar de la apreciable gracia de V.M. […] suponiendo que yo tengo el corazón inglés y odio mortal a todo lo que hace relación con la Francia». No obstante, Jorge Juan no tuvo tales inclinaciones, incluso llegó a ser miembro tanto de la Royal Society como de la Academia de Ciencias de Francia.

Otro aspecto destacable respecto a la descalificación del sistema naval francés y que favorecería la noción de que el documento fue escrito décadas más tarde, es que pudo ser una consecuencia de la imagen negativa que tuvo la Revolución Francesa en España, al menos entre algunos miembros de la Corte, pues viendo las muertes y las ideas anticristianas y antimonárquicas que se habían propagado a raíz de la Revolución, muchos se replantearon las ideas que anteriormente habían sostenido.

Este nuevo sistema francés, que el Rey Carlos III y sus ministros consideraban como el más moderno y adecuado, no solo creía el supuesto Jorge Juan que destrozaría la Real Armada sino todo el erario, a base de costear «lo que nada sirve». Todos estos errores darían lugar a una inminente derrota «cuyas ruinas no se repararán en muchos siglos».

comentarios

Más de Cultura

tracking

Compartir

Herramientas