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21 de junio de 2024

El historiador Guillermo Gortázar

El historiador Guillermo Gortázar

Entrevista

Guillermo Gortázar: «La Ley de Memoria Democrática es una injusticia y un error que rompe la convivencia»

Un veraneo de muerte. San Sebastián 1936 (Espuela de Plata, 2024) es el último libro del historiador vitoriano. La historia perdida de apenas dos meses de horror que apuntan a matar a la llamada Ley de Memoria Democrática

Guillermo Gortázar es doctor en Historia cum laude por la Universidad Complutense. También catedrático de Instituto y profesor de Historia Contemporánea por la UNED. De por medio y sin menoscabo, sino todo lo contrario, también (otra vez) es abogado. Fue diputado en Cortes en la V, VI y VII legislaturas. Posee la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil y ha escrito excelentes y especialísimos libros de Historia como el último: Un veraneo de muerte. San Sebastián 1936. La terrible casi desconocida historia de los 57 días que San Sebastián estuvo en manos de los salvajes milicianos revolucionarios en el verano de 1936. El paso terrible de la ciudad elegante y estival, convertida por dos meses en un invierno repentino de terror narrado por los propios protagonistas en un ejercicio de rescate histórico casi milagroso.

–Permítame que le cuente antes de su primera pregunta el origen de este libro.

–No faltaba más.

–Frente a la antigua Comandancia Militar de Guipúzcoa, junto al Club Naútico de San Sebastián, el alcalde de Bildu-HB Sr. Izaguirre, erigió en 2014 un monumento con los nombres de represaliados del franquismo omitiendo todos los fusilados «derechistas» sin juicio previo entre el 18 de julio y el 13 de septiembre. Me pareció una burda parcialidad histórica propia de la mal llamada memoria histórica. Y decidí contestarle con este libro. Pero a diferencia de los historiadores parciales de la historia, Un veraneo de muerte recoge testimonios de protagonistas de todas las ideologías. Dejo al lector que saque sus propias conclusiones.

Cubierta de Un veraneo de muerte (Espuela de Plata, 2024)

Cubierta de Un veraneo de muerte (Espuela de Plata, 2024)

–¿Por qué San Sebastián, como escribió Agustín de Foxá de Madrid, también pasó de corte a checa?

–San Sebastián ejercía en la práctica como la capital política veraniega de España, desde hacía décadas, durante cuatro meses al año. Era la segunda capital de España, de amplio y profundo espíritu monárquico y liberal. Todos los embajadores de las potencias europeas y americanas acreditados en Madrid residían en verano en San Sebastián o en su área de influencia (Fuenterrabía, Zarauz, etc.).

Para una ciudad de apenas cien mil habitantes, el Frente Popular creó diez checas en San Sebastián, proporcionalmente tantas o más que en Madrid. Parecía que el partido integrante del Frente Popular que no dispusiera de una checa carecía de poder y de espíritu de victoria. Pero a diferencia de Agustín de Foxá, que escribió una novela de ficción, aquí recojo decenas de relatos de vivencias en primera persona, documentados y con el apoyo de documentos inéditos de memorias e investigación de varios archivos de Segovia, Ávila, Pamplona y el Histórico Nacional de Madrid.

La memoria histórica es un instrumento de polarización desde Zapatero para sumar votos de separatistas y de votantes de izquierdas

–Al primero que mataron los milicianos republicanos fue a un abogado de Murcia, veraneante en San Sebastián, que estaba pescando y le acusaron de espía porque alguien dijo que estaba haciendo señales de los barcos… un clima terrorífico… la ciudad noble tomada por forajidos…

–Se produjo un radicalismo histérico. Decenas de veraneantes que no tenían nada que ver con el golpe de Estado militar del 18 de julio fueron fusilados por motivos verdaderamente absurdos. Relato el caso del primer muerto, el 18 de julio: un abogado de Murcia que estaba pescando con una caña en el Paseo Nuevo y alguien tuvo la ocurrencia de decir que era un espía haciendo señales a los buques de guerra sublevados contra la República. Lo fusilaron de inmediato.

–¿El olvido de este período breve, pero fundamental, en la Ley de Memoria Democrática es un buen ejemplo del sectarismo de la misma?

–La memoria histórica es un instrumento de polarización desde Zapatero para sumar votos de separatistas y de votantes de izquierdas a los que se les asusta con la «derecha» de modo que en lugar de un debate sobre balance de gobierno y propuestas los comicios se convierten en un enfrentamiento que amenaza con destruir la comunidad política nacional ejemplarmente reconstruida con la Transición democrática de 1975-1978. De ahí que pretendan destruir el concepto de Transición y deslegitimar a la derecha política constitucional por franquista. Un delirio peligroso. Demuestra que el actual PSOE y acólitos separatistas destructores no han aprendido nada.

He intentado que fueran los protagonistas los que cuenten las vicisitudes que padecieron ante una represión mortal desatada solo por el hecho de ser de derecha

–La labor compiladora del libro es encomiable, leer los diálogos de los protagonistas le ponen a uno en una situación que pocas veces, o ninguna, se ha vivido en un libro histórico…

–En efecto. Creo que es un libro singular de historia rigurosa que se lee como una novela. Tiene inicio, desarrollo y desenlace. En cincuenta y siete días ocurrió todo lo que pasó después durante casi tres años de guerra civil: represión, avance militar de las fuerzas nacionales, división de los componentes del Frente Popular, derrota y huida masiva hacia Bilbao, como ocurrió en Barcelona y Gerona en marzo de 1939 en la huida hacia la frontera francesa.

–El capítulo del marqués de Alhucemas y su familia, quienes decidieron permanecer todos esos meses en el piso que les ofrecieron de refugio, sin salir a la calle, como la familia de Ana Frank…

–El marqués de Alhucemas salvó milagrosamente la vida por la ocultación en un piso prestado sin salir de casa. Lo cuenta su nieto, el tercer marqués de Alhucemas, en unas memorias inéditas que me ha facilitado el actual marqués de Alhucemas. Se trata de un testimonio vivido en aquellos días. He intentado que fueran los protagonistas los que cuenten las vicisitudes que padecieron ante una represión mortal desatada solo por el hecho de ser de derecha o no muy claros partidarios del Frente Popular.

El libro recoge el espíritu de resistencia de los frente populistas en los que hubo de todo: crueldad, codicia, pero también, a veces, creer que cumplían con su deber como el caso del comandante Pérez Garmendia

–«Hordas de asesinos y bandidos rojos», así menciona en su portada el Diario Vasco a los milicianos tras la liberación de la ciudad por los nacionales. Recuerda este momento, este episodio, a la liberación de París… ¿la Guerra Civil española en todo momento como preámbulo de los grandes conflictos que la seguirían?

–Aquellos trágicos días de San Sebastián, más que un preámbulo fue un trasunto de lo que iba a pasar en toda España en los meses y años siguientes. El Frente Popular al perder Irún y San Sebastián cedió una baza estratégica de primer orden. Por eso este libro es mucho más que un relato de historia local: es un capítulo fundamental de la guerra civil.

–También hay lugar para el relato de los milicianos, como el del cenetista Chiapuso, que antes de marcharse cometió varios atentados y habla con romanticismo de la resistencia en Madrid y Barcelona...

–Cuando menos la mitad de los vecinos y veraneantes de San Sebastián percibieron la entrada de las tropas del general Mola como una liberación. De ahí el titular a seis columnas del Diario Vasco del 14 de septiembre. El libro recoge la resolución de victoria de los frente populistas en los que hubo de todo: crueldad, codicia, pero también, a veces, creer que cumplían con su deber como el caso del comandante Pérez Garmendia. Por lo menos es lo que se deduce en los hechos exponiendo y perdiendo la propia vida.

Adolfo Suárez no conocía la historia de aquellos años y se notó en las negociaciones con los nacionalistas

–Señala usted que fue en 1923, con el golpe de Estado de Primo de Rivera, cuando se inauguró la inestabilidad que acabaría en Guerra Civil 13 años después…

–He desarrollado ampliamente esta tesis en mi biografía de Romanones. El golpe de 1923 inició un largo periodo de inestabilidad constitucional hasta 1936. De hecho don Alfonso perdió el trono por aceptar la derogación de la constitución de 1876 y sometiéndose al general Primo de Rivera creyendo que era un mal menor. El rey se equivocó.

–También concluye que fue el PSOE quién arrastró a los republicanos de izquierdas a la deriva social-revolucionaria y, entre otras cosas, concedieron al PNV un estatuto de autonomía votado por un Congreso disminuido…

–El partido decisivo de la resistencia republicana fue el PSOE, que previamente había derivado hacia la revolución. Para ellos la república parlamentaria y garante de derechos y libertades de todos los españoles era un estorbo. Ya la quisieron derrocar en 1934. El PNV, que participó en la preparación del alzamiento militar y social del 18 de julio se plegó a las promesas del Estatuto vasco, que en realidad sólo estuvo vigente en la provincia de Vizcaya durante siete meses. Gracias al mito del «gobierno vasco» el PNV obtuvo una sobre representación en 1976-1977. Adolfo Suárez no conocía la historia de aquellos años y se notó en las negociaciones con los nacionalistas que al final se abstuvieron en el referéndum de la Constitución.

La reconciliación y el reconocimiento de todas las opciones políticas democráticas se produjo en 1978 en el referéndum de la Constitución

–Después de leer Un veraneo de muerte, ese «episodio» de horror tan revelador, quedan pocas dudas del revanchismo y la parcialidad de la Ley de Memoria Democrática…

–La ley de memoria como instrumento de polarización y deslegitimación del adversario es una injusticia y un error que rompe la convivencia de la comunidad política nacional y por ello se debe derogar. La reconciliación y el reconocimiento de todas las opciones políticas democráticas se produjo en 1978 en el referéndum de la Constitución.

–¿Quién es su protagonista o su capítulo favorito?

–Mi editor echó de menos un protagonista conductor de todo el relato. Creo que el valor del libro es que cada capítulo vive por sí sólo y, aunque hay un eje cronológico dominante, los capítulos se pueden hasta leer salteados. El libro es una lección de lo que llega a ocurrir cuando la elite política en lugar de proyectos de concordia e inclusión se dedica a la división y a elevar muros.

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