Ramón Tamames recibe el Premio de Historia de la acción de España en América
Ramón Tamames: «El Imperio español sigue siendo un proyecto integrador sin los prejuicios indigenistas»
El economista, político e historiador ha recibido el Premio de Historia de la acción de España en América concedido por la Real Academia de Doctores de España
El Paraninfo de la Universidad Complutense de Madrid acogió el miércoles la entrega del Premio de Historia de la acción de España en América a Ramón Tamames. San Agustín o san Isidoro de Sevilla contemplaban desde las alturas, iluminados por la vidriera académica, como el doctor Tamames recogía su honor, en forma física de diploma, de manos del presidente del jurado, Fernando Finat, marqués de las Almenas.
Emilio de Diego pronuncia la «laudatio» a Ramón Tamames
Emilio de Diego pronunció la «laudatio» del ganador. Un honor que De Diego consideró especialmente por la personalidad y también por el motivo. El elogio que tuvo un especial significado para el pronunciador, quien habló de la formación primigenia de Tamames y del Quijote como su instrumento primero. Luego habló de la facultad de Medicina, herencia paterna, que pronto cambió el protagonista por la de Derecho.
«Inquieto y vivo, vitalista, en lucha consigo mismo, con el afán de interesarse por todo», también en el mundo literario, dijo De Diego. Tamames conoció a Baroja, a Zubiri y a Severo Ochoa. Se interesó por Madame Curie o por Einstein. A todas estas palabras asistían el cardenal Rouco Varela, Esperanza Aguirre o el presidente de la ACdP, Alfonso Bullón de Mendoza.
Ramón Tamames cree tanto en España que con 90 años presenta una moción de censura porque piensa que España merece una lectura mejor
Dijo De Diego que en tiempos todo el mundo conocía a «Ramón». Si se decía «Ramón» ya se sabía que era Tamames. Se mencionó la prisión de Carabanchel, donde fue encarcelado junto a, por ejemplo, Marcelino Camacho y otros comunistas. "Ramón era política y economía e historia porque nada de lo que es humano le es ajeno», dijo de Diego, citando algunos de sus innumerables récords de publicaciones.
Álfonso Bullón de Mendoza, presidente de la ACdP
Que no son los únicos, aunque serían más que suficientes. «Es la fe», citó De Diego, lo que le hace especial. Tamames cree en Dios y cree en España. Cree en Dios y lo busca a través de sus saberes y de la trascendencia «porque Ramón se niega a ser intrascendente». Y cree en España, que cuesta casi tanto como creer en Dios. «Cree tanto que con 90 años le lleva a presentar una moción de censura porque cree que España merece una lectura mejor y avanzar en un camino mejor».
Ese hombre mayor, que no viejo, inquieto y sorprendente
«Hay que creer en la historia y Ramón es historiador desde el principio de su formación como economista», dice De Diego. Cita a Toynbee y a la Historia como algo que contemplar como algo contante, como hace la Historia de la acción de España en América. Aparece Camoes en la «laudatio»: «La obra más importante de la Humanidad en los tiempos modernos es la proyección de la cultura occidental hecha por los pueblos peninsulares». «Tamames busca en esa hazaña, en la huella del lenguaje y en la de generar una cosmovisión común donde cientos de millones de seres humanos rezan a Dios».
Esperanza Aguirre durante el acto
Habló De Diego de los artículos y los libros historiográficos importantes de Ramón, quien siempre se asomó a la Historia con los ojos abiertos. Ese «hombre mayor, que no viejo, inquieto y sorprendente» que se siente orgulloso de saber quién es, eso que decía Cervantes que era lo más importante en el ser humano. Y ese ser humano, Ramón Tamames, recordó al fin de la «laudatio» y al principio de sus palabras el lugar del honor donde estuvo por primera vez en 1954 con Laín Entralgo y un profesor, don Joaquín, de quien no recordó el apellido, pero sí que le llamaban «Sor Intrépida».
El «DNI histórico» del Tratado de Tordesillas
En sus agradecimientos principiantes nombró a Juan Abelló, a Cristina Careaga, a Esperanza Aguirre, a Juan Lladró, a la marquesa de las Almenas, a Jesús Palacios, a José Manuel Revuelta y a Benigno Pendás. Y entonces empezó a hablar del imperio español, «que duró cuatro siglos en las islas y tres en el continente». Habló Tamames de los virreinatos y de los subvirreinatos que creó Carlos III, estructuras que han permanecido en el tiempo como «ejemplo de buenos gobiernos» que no se han encontrado nunca en ningún otro lugar, bajo el auspicio del «DNI histórico» del Tratado de Tordesillas, el imperio oceánico contra el que tantos se estrellaron.
Juan Abelló y el cardenal Rouco Varela
Hasta que apareció la conciencia de la emancipación en una clase dominante, que no eran criollos, sino peninsulares. Aquellos se sintieron postergados y entonces vino la guerra civil. La emancipación que cambió tantas cosas, de donde también llegó el inicio de la leyenda negra. Sucre, San Martín y Bolívar, el triunvirato de «libertadores» del que surgieron 18 países: el fin del imperio, de la idea. Los 18 países que hoy, dijo Tamames, tendrían que presentar el tema de Gibraltar junto a España porque eran parte de la monarquía cuando el peñón ganado por los holandeses se entregó a los británicos. La devolución a España que pidió el mismísimo Adam Smith en La riqueza de la naciones.
Estamos en proa de muchas cosas que se pueden hacer con el tiempo, dedicando más modestia y desechando prejuicios, mentiras, tergiversaciones y leyendas
Habló del hito del comercio del Pacífico, el «Spanish Lake» de Vasco Núñez de Balboa y sus aventuras y conquistas en el istmo de Panamá, que propiciaron las relaciones comerciales únicas entre China, Nueva España o Sevilla. El hecho histórico que no se volverá a repetir nunca y que a él, a «Ramón», le enseñó una profesora francesa en el Liceo francés en una asignatura, El Imperio español, que se quitó por franquista y que ya no se estudia: «la mayor proeza de navegaciones y comercio y organizaciones políticas de toda la Historia».
Ramón Tamames antes de iniciar su discurso
Quiso dejar el premiado un mensaje de optimismo a pesar de todo, citando a historiadores de hoy que hablan y escriben de cómo fue en realidad, a pesar de cómo se ha querido a lo largo del tiempo que sea: Elvira Roca Barea, Pablo Victoria, Marcelo Gullo y Manuel Lucena. Dijo Tamames que el Imperio sigue siendo un proyecto integrador «sin los prejuicios indigenistas y la ignorancia» que puede iniciar un nuevo mestizaje porque no hay «tronco cultural» similar en la historia de las migraciones:
«Estamos en proa de muchas cosas que se pueden hacer con el tiempo, dedicando más modestia y desechando prejuicios, mentiras, tergiversaciones y leyendas. Es todo un reto que ese proceso de avance y conocimiento tenga nuevas fuerzas y seamos mejores. Saludos cordiales y muchas gracias», concluyó.