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Alberto Garzón en su casa con una sudadera de la República Democrática Alemana

Alberto Garzón en su casa con una sudadera de la República Democrática AlemanaX/Alberto Garzón

La Ley de Memoria «Democrática» comparte apellido con la Alemania comunista que celebró el ministro Garzón

No debe de ser casualidad que un Estado totalitario comunista reciba el mismo calificativo, «democrática», que la Ley de Memoria de Sánchez

La fotografía se hizo «viral». No es para menos. El entonces ínclito ministro de Consumo Alberto Garzón la publicó en su cuenta de X (entonces Twitter) en 2021. Fue una gran representación de lo que en realidad es el comunismo del XXI y, por qué no, de todos los tiempos.

En ella aparecía el protagonista cocinando en su perfecta casa burguesa, mientras disfrutaba de una visible cerveza, vistiendo una sudadera de la DDR, las siglas en alemán de la antigua República Democrática de Alemania (RDA), la que levantó el Muro de Berlín, uno de los peores regímenes liberticidas y asesinos de la Historia moderna.

LA RDA y el Muro de Berlín

No debe de ser casualidad que un Estado totalitario comunista reciba el mismo calificativo, «democrática», que la Ley de Memoria española que sigue los pasos dictatoriales de aquel país satélite de la URSS donde se dividió Europa y se encerró y asesinó a millones de personas.

El comunismo de la RDA es el comunismo de la URSS, la que creó Lenin y extendió Stalin, el mayor genocida de la Historia después de Mao, otro comunista. Pero la RDA tiene sus propias, muchas, historias de vergüenza y horror, como cuando en los años 50, poco después de su creación como Estado en 1949, guillotinó a más de sesenta presos políticos.

No se sabe si la guillotina de la RDA en el XX le gusta al exministro Garzón, pero por el «orgullo» con el que lució la sudadera podría decirse que sí. Lo que sí le gusta a Garzón con total seguridad de su DDR fue la implantación del aborto gratuito, financiado por aquel Estado en los 70.

En la Alemania de hoy hacer apología del comunismo (como del nacionalsocialismo) es un delito. Pero en España no. La España de hoy «avanza» bajo el marco de la Ley de Memoria Democrática que ataca al nacionalsocialismo reflejado en el franquismo, pero no ataca al comunismo, la primera ideología asesina. En realidad la ley de Memoria bebe de la RDA y su telón de acero, que surgió bajo la propaganda de una «barrera antifascista».

Inventarse un enemigo

Al otro lado del Muro no había ningún fascista, pero se los inventaron hasta que la mentira se desmoronó, después de años de imparable aluminosis cuatro décadas después. A los fascistas en España también se los inventan ahora. Fascista, ya se sabe, es todo aquel que va en contra de la izquierda actual. Para permanecer había que inventarse un enemigo, que es exactamente lo que hace ahora (y siempre) el Gobierno de Sánchez, en su peor momento, con los fastos de Franco.

Revivir a Franco es como construir un muro. La Ley de Memoria Democrática es la forma del XXI de levantarlo sin que se vea (la manera de la tiranía moderna) y llamarla «democrática» es la forma de homologarla como la totalitaria RDA (la de la temible Stasi) o el totalitario exministro Garzón, al que en aquella foto sí se le vio el enorme plumero en forma de sudadera sin que nadie de su izquierda diese siquiera acuse de recibo en contra de la alegre bajeza.

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