Entrevista a Alfonso Vázquez
Entrevista
Alfonso Vázquez, socio del Ateneo de Madrid: «Al Ateneo siempre ha venido gente a dar, no a tener»
Quien fue el último secretario de la institución madrileña antes de la llegada de Luis Arroyo a la presidencia habla con El Debate tras la entrevista de aquel a este mismo medio
El Debate entrevistó a Luis Arroyo, presidente del Ateneo de Madrid desde junio de 2021. Alfonso J. Vázquez Vaamonde, secretario de la institución hasta la llegada de la Junta de Gobierno encabezada por Arroyo, forma parte del grupo de socios críticos con la gestión del presidente. Su reclamación principal, en la que se fundamentan todas las demás, grandes y pequeñas, es el incumplimiento del reglamento del Ateneo, algo que reconoció sin ambages a este mismo medio su actual máximo representante.
–¿Cómo empezó la guerra, si es que se puede decir así, en el Ateneo de Madrid?
–Aquí no hay una guerra. Aquí lo que hay es una violación del reglamento. Todas las elecciones que ha habido desde que es presidente han sido ilegales, salvo la primera. Una persona que se atreve a reconocer públicamente ante ustedes que viola el reglamento es porque lo lleva en el cuerpo. Este señor se cree lo que no es y la Junta de Gobierno se ha convertido en una especie de inquisición privada que preside este señor. Llevamos cuatro años diciéndole que está violando el reglamento, que está cometiendo un acto nulo de pleno derecho sobre el otro.
–Dicen ustedes que no les deja hablar, que no les respeta.
–No, no. No es que lo digamos, es que no nos deja hablar. Son dos cosas distintas. Una es decir que no te dejan hablar y a lo mejor te dejan hablar, en cuyo caso tú eres el que está mintiendo y otra cosa es que no te dejen hablar y en ese caso no te dejan hablar. Eso es un hecho objetivo.
Lo que estamos viendo ahora son los lodos del polvo de haber revocado el reglamento
–En el asunto de la cantina el juez ha dictado el sobreseimiento provisional por «debilidad indiciaria». ¿Cuál es su postura personal ante esto?
–Pues la postura personal es que es muy grave porque la autorización con la que el Presidente estableció este contrato con estos señores es nula de pleno derecho. La Junta General jamás aprobó eso válidamente, que es lo que exige el reglamento. Primero, para que una cosa se pueda aprobar ha de hacerse cuatro días antes. Todos los socios tenemos derecho al acceso a los documentos de lo que se nos va a pedir que aprobemos. Bueno, pues esos cuatro días no existieron, los documentos no existieron y solo hubo un comentario cinco minutos o diez minutos antes. Pedimos que se aprobara y entonces los adeptos al señor presidente aprueban que el martes es jueves y se quedan tan anchos y por lo tanto esto es nulo de pleno derecho.
Lo que estamos viendo ahora son los lodos del polvo de haber revocado el reglamento. Yo no sé si estos señores que se han querellado saben todos los detalles porque son unos socios recientes y a lo mejor no lo saben, pero si lo supieran podrían demandar o incluir en la querella que este señor ha usurpado unas competencias que no tiene y por lo tanto todo es nulo de pleno derecho. Entonces, yo no sé si es el juez al final lo considerará una estafa o no. Pero en cualquier caso, lo que ocurre es que es nulo de pleno derecho.
–¿Ustedes han tomado acciones legales?
–Sí, tenemos interpuestas varias acciones legales. Lo que pasa es que la velocidad a la que va la justicia, pues no es que sea lenta, es que es muy lenta. Yo tengo un par de demandas interpuestas que llevan años esperando a ser resueltas. Cuando se resuelvan se planteará si esas nulidades de pleno derecho son tales. No sé si usted sabe que la nulidad de pleno derecho significa que no existen para el tráfico jurídico. No tienen plazo de prescripción, porque lo que no existe no puede prescribir.
–Por qué dicen algunos socios que el Ateneo está perdiendo su esencia?
–En el Ateneo hay socios de más de 90 años. Muchos se han dado de baja porque no pueden soportar la violencia que se sufre en las Juntas Generales. Eso es muy grave. Yo he hablado con alguno de ellos y les he dicho que me he pasado 40 ó 50 años en el Ateneo y en él, como es costumbre en Madrid, cuando fallece una persona se cierra la mitad de la puerta. Yo quiero que el día que yo fallezca se cierre la mitad de la puerta. Eso es el Ateneo y eso no el actual. Es gravísimo esto porque es una falta de respeto a los sentimientos de las personas que han estado protegiendo al Ateneo. Las mismas personas que además en el año 84 consiguieron que el Ateneo volviese a ser propiedad de los socios del Ateneo, porque, como usted sabe, el Ateneo fue secuestrado por Franco en el año 39.
El problema es en estos momentos que él está ilegalmente como presidente. Tiene unas normas electorales que violan el reglamento del Ateneo
–El presidente dijo que no tiene intención de permanecer mucho tiempo en el cargo, lo que está en contra de la idea de perpetuarse que algunos de ustedes, como socios críticos, tienen al respecto.
–El problema es en estos momentos que él está ilegalmente como presidente. Tiene unas normas electorales que violan directamente el Ateneo, el reglamento del Ateneo. Dice que lo que tiene que hacer es complementar lo que específicamente diga una norma, pero complementar, es decir, lo que nos dice en el mismo espíritu en el que lo dice. Pero si las normas dicen que para presentarse a la Junta Electoral hay que ser socio del Ateneo con más de cinco años y presentar la candidatura, pues este señor ha violado las normas, ha nombrado a unos señores que ni se habían presentado porque no reunían los cinco años a la candidatura. Los ha nombrado presidentes de la Junta Electoral, que tenía como obligación el verificar que las elecciones se hacían conforme al reglamento. Como usted se puede imaginar, si hay un señor que no se presenta a su candidatura porque no lee los requisitos y encima lo nombran presidente, pues lo que ha pasado con esas elecciones es que son un fraude.
¿Usted violaría la Constitución porque es muy vieja? Es más antigua que el reglamento del Ateneo. ¿Lo haría? No, evidentemente
–¿Fue irregular la famosa venta de la finca donada y propiedad del Ateneo?
–Aquella venta fue bastante irregular porque se creó un comité que no se votó por los socios. Él propuso que fuese la misma Junta de Gobierno la que hiciese las tareas de informarse y de gestionar la venta. Acababa de llegar al Ateneo y, por cortesía, la primera propuesta que se hace, pues no se rechaza. No hay ninguna razón para desconfiar de nadie. Pero el problema es que esa comisión tenía que emitir un dictamen de cuál había sido el valor de la finca que se había estimado, que empresas habían estimado ese valor de la finca, si lo habían consultado y si había personas que estaban interesados en comprarla o no, y tenía que haber informado de eso a la Junta General para que la Junta General tomara esa decisión. Pero la decisión la tomaron ellos sin ninguna competencia. La Junta de Gobierno no gobierna, pero actuaron como si lo hiciera. Y así todo.
–El presidente defiende que hay que modernizar el Ateneo cuando se le refiere el tema de que incumple el reglamento. Y que sus quejas provienen de que antes ustedes controlaban la institución.
–La único que es verdad es que antes nosotros, y digo nosotros por todos los socios, controlábamos el Ateneo porque el artículo primero dice que el Ateneo se rige por el reglamento y por los acuerdos válidamente tomados por los socios. Le hago una pregunta retórica, ¿usted violaría la Constitución porque es muy vieja? Es del 78. Han pasado casi 50 años. Es más antigua que el reglamento del Ateneo. ¿Lo haría? No, evidentemente.
Él quiere que se haga una elección cada cuatro años. Si eso no es querer amarrarse al sillón y tragar la llave....
–Las respuestas del presidente redundan en lo mismo, en la idea de la una modernización que supuestamente ustedes rechazan.
–¿Cómo que no nos estamos modernizando si el reglamento explica que se regirá por lo que dice la Ley de asociaciones y todas las demás leyes que existan? No podemos no modernizarnos porque iríamos en contra de las leyes. Él viola no solo el reglamento, sino todas esas leyes. Y hay otra cosa importante. En el reglamento se establece que la Junta de Gobierno se renueva por mitades cada dos años. Eso me parece que es una cuestión de transparencia y de democracia infinita. Creo que habrá pocas asociaciones en España que tengan esa dinámica democrática. Y lo que él quiere en su reglamento que ha sido rechazado por dos veces es que se haga una elección cada cuatro años. Si eso no es querer amarrarse al sillón y tragar la llave....
–La sensación es que la Junta del Ateneo necesita tiempo para hacer las cosas, critica las dos elecciones al año o la Junta general mensual de un reglamento «anacrónico» que somete a una tensión insoportable a la institución.
–¿Conoce usted a algún dictador que no haya dicho que lo que necesita es tiempo para hacer cosas? En Roma cuando había períodos convulsos el Senado, que es el equivalente a la Junta General ordinaria del Ateneo, decía: «Bueno, vamos a nombrar a un señor por seis meses, le vamos a dar carta blanca y a los seis meses, cuando esto se vuelva a poner en orden, pues ya seguimos con el procedimiento democrático que había en Roma. Qué pasaba cuando llegaron los seis meses? Pues ya lo sabe usted. El dictador seguía. Pues esto es lo que pasa aquí. Hay un artículo, el artículo 13, que es maravilloso, dice: »Este reglamento protege a los socios para ejercer o decir todas las ideas políticas, religiosas, sociales o de cualquier otra índole que quiera, por opuestas que sean, a las de todos los demás socios". ¿Qué se puede pedir más a un Ateneo democrático? A mí me parece imposible.
En el Ateneo no había socios indecentes o, si los había, no ejercían como socios indecentes
–¿Hay algún problema en que entren nuevos socios al Ateneo?
–En el Ateneo hay gente de una categoría personal y profesional excelsa y otros que son gente normalmente decente. No había socios indecentes o si había, no ejercían como socios indecentes. Cuando este señor nos pidió al presidente y a mí que lo recibiéramos y lo recibimos, nos parecía una persona encantadora. En aquella época parecía una persona bien educada. Nos dijo que podía traer a mucha gente joven y pensamos que estaba muy bien, pues algunos somos un poco mayores y tenemos poca relación con la gente joven. Pensamos que sería magnífico. Pero una cosa es traer gente joven y otra cosa es traer adeptos.
Necesitamos gente decente que se quiera hacer socia del Ateneo, no gente que obedezca. No se puede prohibir que se diga lo que el Ateneo exige y no se puede declarar que se rechaza lo que no se ha querido conocer. Y de eso son responsables todos los violadores del reglamento que hay en el Ateneo. Y eso, como usted puede imaginar a los socios que somos razonablemente decentes, si es que ser decente admite el adjetivo de razonable, nos tiene perplejos. Lamento no poder invitarle a una Junta General Ordinaria, pero lo invito a que se haga socio, por favor. Y entonces puede acceder a la Junta General ordinaria y pueda verificar que todo lo que estoy diciendo yo es, hasta las comas, los acentos, los puntos y los subrayados, pura objetividad.
Usted me ha preguntado cuál es el interés que tiene una persona que no cobra en ser presidente del Ateneo. Y yo le digo que caben muchos intereses
–¿Qué interés puede tener alguien que no cobra por su dedicación?
–El Quijote reñía a Sancho por usar muchos refranes. Yo creo que no tenía razón. El problema es que Sancho no había tenido oportunidad de ir a la escuela porque no existían escuelas para pobres. Y entonces, cuando uno no tiene escuela para pobres, recibe la educación de sus padres y recibe la educación consuetudinaria. Del pueblo. Su ilustración eran los refranes. Hay uno que dice: «Si quieres conocer cómo es tu amiguito, dale un cariño». Al Ateneo siempre ha venido gente a dar. No a tener. El Ateneo permite obtener muchas cosas. Permite obtener notoriedad. Permite satisfacer la vanidad personal. Permite ser llamado a muchos sitios... Si usted está sentado en frente de una persona que es el presidente del Ateneo, da por supuesto que los socios del Ateneo no van a elegir a un irresponsable o a un dictador o a un desequilibrado? Ser presidente del Ateneo tiene muchas ventajas y produce muchos intereses. No digo que esos sean los suyos. Usted me ha preguntado cuál es el interés que tiene una persona que no cobra en ser presidente del Ateneo. Y yo le digo que caben muchos intereses.
En el Ateneo usted podía decir cosas que, si las decía fuera, podía ser quemado en la Plaza Mayor
–Del presidente del Ateneo se conocen sus afinidades políticas. ¿Esto supone algún problema para ustedes?
–Ninguno. En el Ateneo hemos tenido como presidente al duque de Bailén. El duque de Bailén le pidió a Fernando VII que no cerrara el Ateneo. Parece ser, y esto no está comprobado históricamente, porque esas cosas no constan en los documentos, pero parece ser que Fernando VII le dijo: «Mire usted, a mí lo que digan en el Ateneo me trae sin cuidado. Lo que me preocupa es que quieran ponerlo en práctica». En el Ateneo usted podía decir cosas que, si las decía fuera, podía ser quemado en la Plaza Mayor.
–¿Cuáles son las principales amenazas o peligros que ven ustedes hoy para el Ateneo?
–¿Cuáles son las amenazas o peligros que ve usted para el país si se viola la Constitución? Su respuesta es la mía.
–¿Qué quieren ustedes, en definitiva, si pudiera resumirlo en una sola idea?
–Que se respete el reglamento.