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El escritor y periodista Arturo Pérez-Reverte

El escritor Arturo Pérez-ReverteGtres Online

Pérez-Reverte afirma que las personas con valores como «patria, religión o bandera» le dan «repelús»

Así se ha manifestado en una entrevista para Esquire donde, en contraposición, asegura que le gustan las personas «que no tienen tan claros sus valores»

Quizá muchos piensen que era al revés. Pero es que los personajes de Arturo Pérez-Reverte se mueven en una ambigüedad que es la que el propio escritor ha confesado de sí mismo. No en realidad una ambigüedad, sino exactamente que él no piensa «en lugares en blanco y negro, rojo, azul, sino en gamas de grises...», le dijo a El Debate.

«Se puede ser un padre de familia maravilloso y al mismo tiempo traficante de cocaína o cliente de prostíbulos. Y eso no quita que usted sea capaz de sacrificarse por un perro, por un amigo, de tirarse a un barranco, por lo que sea. Es humano, es muy complejo. Yo he visto gente buena y mala. Y a menudo eran buenos y malos al mismo tiempo. Es el saludable escepticismo respecto a la grandes diálogos de la humanidad...», afirmó.

Por eso no extraña que diga que las personas «con valores convencionales como patria, religión o bandera» le den repelús. «Cuando era joven tenía más certezas que ahora. Y me encanta. Estoy orgulloso de ser un hombre con incertidumbres. En mi novela (La isla de la mujer dormida) todo se mueve en ese terreno. Es ahí donde estoy a gusto...», aseguró.

En Esquire confirma sus opciones: «Yo fui un niño bien educado en un mundo de caballeros: los curas eran buenos, los guardias eran honrados, los políticos eran intelectuales de altura. Pero cuando la vida me llevó a la realidad, vi que no era así, que era un joven caballero en un mundo de canallas. ¿Qué me pasó? Que todas esas ideas se me fueron al diablo. Y pensé: «¿Qué me queda?», pues los valores con los que no te equivocas: la lealtad, la palabra dada, los amigos, la dignidad, el amor, la compañía, el respeto, la decencia, la solidaridad… Con estos principios no te equivocas nunca, con la religión y las ideologías sí».

En definitiva, Pérez-Reverte es el hombre que se define no definiéndose, como expresó a El Debate: «Yo tengo ya una edad y voy cambiando. Y el corazón cambia y la cabeza cambia. Los intereses cambian. Me piden que me defina, pero ¡si ya me estoy definiendo! Estoy diciendo que eso es indefinible».

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