¿Avanza Europa sin frenos hacia la implantación de una cultura no cristiana?
El profesor Joseph Weiler plantea en su libro ¿Una Europa todavía cristiana?, reedición de su clásico Una Europa Cristiana, sobre si es posible pensar en una Europa culturalmente no cristiana
El profesor de la Universidad de Harvard y ensayista Joseph Weiler, Premio Ratzinger 2022, metió el dedo en la llaga hace 20 años con en el ensayo Una Europa cristiana, en el que reflexionaba sobre las hondas raíces cristianas del viejo continente.
Aquel libro fue un absoluto éxito y ahora, 20 años después, con una Europa irreconocible, Ediciones Encuentro junto con el Real Instituto Universitario de Estudios Europeos de la Universidad CEU San Pablo reedita el texto actualizado con el título ¿Una Europa todavía cristiana? Y otros ensayos sobre Estado e Iglesia.
Joseph Weiler recuerda cómo ha cambiado Europa en estos 20 años y lo plantea con una gráfica imagen que ilustra el modo en que se ha replanteado el discurso de la Iglesia y el Estado: «¿Quién recuerda el acalorado debate sobre si incluir o no una referencia a las raíces cristianas de Europa en el proyecto de Constitución Europea? ¿Quién se acuerda siquiera del proyecto de Constitución Europea?».
Divisiones políticas, el auge del euroescepticismo y su conversión en la corriente política dominante y, en todo ese contexto, «lo religioso es una de las cuestiones que marcan la polarización actual» en Europa.
La irrupción de Donald Trump, la invasión rusa de Ucrania, los crecientes tentáculos de la China de Xi Jinping, la guerra de Gaza…, «pero ¿qué pasa con Europa y el cristianismo?», plantea Weiler.
La cristianofobia sigue, ayer como hoy, marcando la relación de muchos europeos con la Iglesia y el cristianismo o, más que cristianofobia, se corrige Weiler, «la ignorancia e indiferencia» de una importante masa de europeos al respecto.
Pero eso no es ningún consuelo: «No tengo claro qué es peor, si la fobia o la ignorancia y la incomprensión. En la Europa postconstantiniana no se arroja a los cristianos a los leones. Esto es así, no simplemente porque hayamos progresado respecto a esa forma de brutalidad. Es que nadie parece preocuparse por ellos. ¿Los cristianos? En el mejor de los casos, una molestia que hay que espantar como a una mosca molesta».
En ese sentido, en esta reedición de su clásico, Weiler plantea una nueva pregunta: «¿Puede existir una Europa no cristiana?». «¿Cómo deben adaptarse los fieles que quedan a vivir en sociedades mayoritariamente laicas y secularistas?». «Una Europa no cristiana, ¿es posible?».
Y la respuesta que ofrece es muy clara: «Si nos fijamos en el impacto cultural del cristianismo en Europa, es inimaginable una Europa no cristiana».
«Ya sea en la literatura, el arte, la arquitectura, la música y no hace mucho también en la cultura política, la presencia del cristianismo es indeleble y lo será mientras Europa siga existiendo», explica.
Por lo tanto, la estrategia de la secularización, de la descristianización de Europa, tiene como principales damnificados a los propios europeos que se han secularizado, que han decidido cortar sus raíces cristianas.
«Pensemos en la visita de unos escolares a algunos de los grandes museos europeos: el Prado, los Uffizi, el Louvre. ¿Saben lo que están viendo cuando se enfrentan, por ejemplo, a las grandes pinturas renacentistas tan ricas en imágenes cristianas de los Evangelios?».