Balance de la Feria de Sevilla: de Morante a David de Miranda pasando por el «No hay billetes»
La gran afluencia de público ha sido, sin duda, la mejor noticia. No recuerdo otra Feria sevillana con tanta gente
Imagen de La Maestranza de Sevilla durante el paseíllo del pasado 9 de mayo
En la Plaza de los Toros de la Maestranza, hemos visto este año muchas cosas importantes, que ya he comentado en las crónicas de El Debate. Intento ahora hacer un balance, lo más conciso posible, de lo que ha sido esta Feria.
1. La asistencia del público
Ésta ha sido, sin duda, la mejor noticia: muchísimo público, todas las tardes. No tengo todavía los datos pero no recuerdo otra Feria sevillana con tanta gente: bastantes tardes de «No hay billetes» y lleno o casi lleno, en casi todas las demás. Lo mismo está sucediendo ya en las primeras corridas de San Isidro.
Está claro que, ahora mismo, muchísima gente tiene ganas de ir a los toros, para disfrutar con este gran espectáculo. La guerra contra los toros del ministro Urtasun está teniendo unos efectos muy benéficos para la Fiesta. En Sevilla, además, se ha vivido este año de modo especial el ambiente taurino: quizá el éxito de Morante ha provocado que se hablara tanto de toros, en la ciudad.
2. Los toros
Como siempre, éste ha sido el punto más discutible. No es algo exclusivo de Sevilla, refleja el estado actual de la Fiesta. La mayoría de las tardes, la suerte de varas es un simulacro y el público aplaude por no picar. Abundan los toros que «se dejan», los «buenos colaboradores». El riesgo de manierismo que ya advirtió Ortega y Gasset me parece evidente.
Han triunfado en Sevilla dos corridas muy encastadas, Alcurrucén y Santiago Domecq; también, otra, de toros bondadosísimos, Juan Pedro Domecq. Han lidiado toros sueltos bravos Victorino Martín, Victoriano del Río, El Parralejo y Miura. No han dado buen juego varias de las ganaderías preferidas por las figuras: Núñez del Cuvillo, Domingo Hernández, Jandilla, Hermanos García Jiménez, Garcigrande.
David de Miranda cruza la Puerta del Príncipe de La Maestranza
Tampoco es esto nada nuevo: buscando la nobleza y la comodidad del torero, se suele caer en la falta de casta, fuerza y emoción. Es lo que vamos a ver –me temo– muchas tardes, en casi todas las Ferias.
3. Los toreros
Únicamente se ha abierto la Puerta del Príncipe una vez. No lo han logrado las primeras figuras sino el onubense David de Miranda, gracias a su entrega total.
Se quedaron cerca, cortaron dos orejas Morante, Roca Rey, Borja Jiménez, Escribano y Pepe Moral. En estos dos últimos casos, con el mérito añadido de hacerlo con reses duras: Escribano, con los Victorinos; Pepe Moral, con los Miuras.
David de Miranda y Pepe Moral protagonizaron las dos mayores sorpresas. Sus éxitos deben servirles para que los empresarios les ofrezcan más oportunidades.
Se recordará esta Feria como la del gran triunfo de Morante de la Puebla. Despejó las dudas que había sobre su recuperación, después de la parada por su enfermedad. Sevilla le ha consagrado definitivamente como el sucesor de Curro Romero, dentro del toreo sevillano. Ha confirmado que hoy es, sin duda, el número uno.
Morante de la Puebla, en una de las largas que dio en serie y pusieron en pie a La Maestranza
Ha sido ésta la Feria de Abril en la que Morante ha mostrado mayor regularidad. Sorprendió primero con la serie de largas a una mano, algo que el público actual desconocía por completo. Todas las tardes, además, ha demostrado una actitud que muchos ponían en duda. Ha deslumbrado con lances y muletazos añejos, muy estéticos, en la línea de lo que hacía Rafael el Gallo (pero con más valor que el que solía mostrar Rafael).
Esto no debe tapar la realidad de que la base de las faenas de Morante es la verónica y el natural: es decir, el repertorio más clásico. No cabe duda de que estamos ante una gran figura del toreo; si le respetan los toros (y la salud), va a dar todavía muchas tardes de gloria.
Los diestros que han mostrado más poder, más capacidad, han sido Daniel Luque y Miguel Ángel Perera. Los dos son grandes lidiadores: pueden con el toro bravo y con el manso. Necesitan, eso sí, un toro fuerte, encastado; si no, su poderío resulta inútil.
Para las corridas duras, se ha confirmado como gran especialista Manuel Escribano.
La única cornada grave la recibió Javier Ambel, en un par de banderillas de gran exposición.
4. El comportamiento del público
Ha sido, para mí, la nota más negativa. Casi todas las tardes, he observado, en una parte del público, un comportamiento que no respeta como se debe el rito que supone una corrida de toros ni está al nivel que tradicionalmente ha tenido la Maestranza: poco silencio, mucho griterío, con voces extemporáneas; demasiado trasiego de alcohol; demasiadas salidas y entradas, incluso durante la lidia; escasa exigencia; en el fondo, unas exageraciones que chocan frontalmente con lo que ha sido siempre el sentido de la medida sevillano. Supongo que ése es el signo de los tiempos pero lo lamento.
Es muy bueno, para la Tauromaquia, que acudan a las Plazas nuevos espectadores pero deben saber que una corrida de toros tiene unas reglas y pide unos comportamientos muy diferentes de los que son habituales, por ejemplo, en un concierto de rock.
Me incorporo ahora a la Feria de San Isidro y lo contaré en El Debate. Veremos si la tradicional exigencia de algunos sectores del público madrileño pone freno a los excesos populistas que he advertido, con pena, en Sevilla.