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Andrés Amorós
CrónicaAndrés AmorósMadrid

Oreja a Román por una vibrante faena a un gran toro de Fuente Ymbro

Impresiona el valor del mejicano Diego San Román, en su confirmación de alternativa

Román, volteado por el quinto de la tarde, al que cortó una oreja

Román, volteado por el quinto de la tarde, al que cortó una orejaEFE

Del sábado al domingo, ha cambiado radicalmente el escenario de la corrida: no torean las primeras figuras. La ganadería de Fuente Ymbro garantiza toros con casta. El público está en otra actitud, menos exigente. Las Ventas sigue registrando una gran entrada: veintiún mil espectadores, para desmentir al ministro Urtasun.

Los toros de Fuente Ymbro lucen impecable presentación; parejos, serios, bien armados, con el morrillo rizado; los cuatro primeros, no dan buen juego. Levanta la tarde el bravo quinto, al que corta una oreja Román, tras una vibrante faena. En el último, muy fiero, está valentísimo el mejicano Diego San Román, que confirma la alternativa. Sólo puede mostrar voluntad y detalles de su buen toreo clásico Curro Díaz. Ha sido una mala tarde de los picadores.

Confirma Diego San Román, mexicano, de Querétaro: tiene 29 años, es hijo del matador de toros Óscar. Como novillero, actuó mucho en España y Francia; en Las Ventas, tres veces: impactó por su valor. Alcanzó un gran éxito al salir en hombros en la Feria de San Fermín. Tomó la alternativa en la Plaza México a fines de 2021. Desde entonces, ha toreado 79 tardes en su país natal. Viene de triunfar en Guadalajara y Aguascalientes. Ésta es su primera tarde como matador, en España.

Reciben con aplausos al primero, que sale encampanado. Se encela en el caballo, lo pican muy trasero. Aguanta impávido Diego en el quite, capote a la espalda. Brinda al público. Cita de rodillas para el pase cambiado; el toro empuja fuerte pero protesta y quiere rajarse. El diestro se ha mostrado muy decidido, aguantando los arreones del manso, que ha acabado en tablas, a donde quería irse desde el comienzo. Ha sido inútil empeñarse en sacarlo de esa clara querencia. Allí mata con decisión. Firmeza ha sido la tónica de una faena no brillante pero sí meritoria.

El sexto se llama Judío: ¿lo condenaría Pedro Sánchez, si tuviera el buen gusto de acudir a Las Ventas? Es un toro muy encastado, violento, y no le dan el castigo necesario. Lo recibe Diego San Román con chicuelinas: en la lidia clásica, no es lo adecuado, conviene fijar primero al toro con otros lances. Acude el toro al caballo desde lejos, galopa con alegría pero no se agarra bien el picador. Brinda a un amigo. El toro acude con prontitud y violencia, no lo han ahormado en varas. El diestro mejicano no se amilana, se la juega de verdad, está varias veces al borde de la cornada. A base de tragar, logra emocionantes naturales. Mata con decisión: petición y aviso.

Diego San Román se jugó el tipo con el sexto de la tarde

Diego San Román se jugó el tipo con el sexto de la tardeEFE

Está en un buen momento profesional el valiente valenciano Román, después de haber protagonizado varias hazañas. El año pasado, en Fallas, para conmemorar su décimo aniversario, mató seis toros en solitario y vivió una tarde épica: se sobrepuso a dos percances y salió a hombros. Siempre sonríe, conecta fácilmente con el público.

Román, con la muleta ante el segundo de su lote

Román, con la muleta ante el segundo de su loteEFE

El tercero, castaño, con los pitones vueltos hacia arriba («media luna las armas de su frente», decía Góngora) acude al caballo al relance la primera vez y la puya queda baja. El toro va y viene, sin entrega. Brinda al público, como sus compañeros: lo llama desde lejos, el toro acude pronto pero queda corto y flaquea. Más en corto, le saca naturales suaves, con la mano baja, pero el toro no repite y la faena, digna, no cuaja. Mata sin confiarse, a la cuarta.

Recibe al quinto con lances técnicos, flexionando la pierna. Es bonito el brindis: a los que, por distintas razones, no pueden acudir a la Plaza y ven la corrida por televisión. Dándole mucha distancia, el toro sí acude galopando, aunque puntea al final la muleta: surgen los primeros olés rotundos de la tarde. El toro embiste con alegría, los muletazos de mano baja levantan un clamor. En un derrote, le pega una voltereta a Román, que tiene la inteligencia de agarrarse al cuerno. Las ajustadas bernadinas completan la emoción del público. Aunque no mata bien, corta la oreja y se aplaude mucho al bravo toro, que lo merecía.

Román tuvo la inteligencia de agarrarse al cuerno tras la voltereta

Román tuvo la inteligencia de agarrarse al cuerno tras la volteretaEFE

He dejado para el final a Curro Díaz, un estupendo torero clásico, muy querido en Madrid; ya sabe lo que es abrir la Puerta Grande de Las Ventas. El pasado agosto, en Linares, se cayeron del cartel Morante y Manzanares por discrepancias con los veterinarios y el presidente: tiró de orgullo Curro Díaz, mató los seis toros y cortó cinco orejas. Un verdadero gesto.

Torea muy bien Curro Díaz con el capote: en la última Feria de Abril, nos deleitó con unas verónicas magistrales; si las hubiera dado un diestro sevillano, todavía se seguiría hablando de ellas… Sus comienzos de faenas, por bajo, con mucha torería, han encantado siempre al público madrileño. Y sabe matar, con la punta del estoque apuntando hacia arriba. ¿Por qué no torea más? No lo lleva ninguna casa taurina grande y no es una novedad, ha cumplido ya los cincuenta años. Pero siempre da gusto verlo.

El segundo sale muy suelto, barbeando tablas, intenta saltar la barrera. Le baja mucho la mano Curro en los lances de recibo pero el toro, en un derrote, le arrebata el capote y lo raja. También lo pican trasero, algo muy perjudicial para su comportamiento. No ayudan a fijarlo las tafalleras de Román, dejándolo pasar. Banderillea con pulcritud Juan Carlos García, que fue buen matador. Brinda al público Curro Díaz un toro que parece estar yendo a mejor, aunque flaquea. Un muletazo por bajo, al comienzo, levanta olés. Bajándole la mano, muletea con torería pero el toro queda corto, pega tornillazos al final de cada pase. Se ha visto el conocimiento y la buena disposición del diestro pero la faena no ha cuajado y no la prolonga inútilmente. Con su peculiar estilo, deja una estocada algo desprendida.

El cuarto es descarado de pitones, Tremendo, como su nombre: no le deja estirarse en las verónicas de recibo, sale suelto y lo pican muy mal. Lo prueba Curro por abajo y por arriba, tiene más genio que bravura, pega derrotes fuertes. Cerca de chiqueros, con valor sereno, le saca algunos muletazos, aunque el toro embiste a regañadientes. Como está haciendo un esfuerzo, no tienen sentido las palmas de impaciencia: en los toros, como en la vida, hay que saber esperar… Faena de mucha voluntad y escaso fruto. Mata bajo, a la segunda.

Los cuatro primeros toros de Fuente Ymbro han tenido más fachada que bravura. El quinto ha sido un gran toro y Román lo ha lucido, en una vibrante faena. En el sexto, muy violento, Diego San Román nos ha hecho pasar miedo. Toros encastados y toreros valientes: así ha sido siempre nuestra Fiesta.

POSTDATA. Aunque a algunos les sorprenda, ha habido muchas mujeres toreras, desde la época de Goya hasta hoy (lo ha estudiado Muriel Feiner). Y dos figuras indiscutibles, frenadas por el momento que les tocó: Juanita Cruz, por la guerra civil, y Conchita Cintrón, a la que, en la posguerra, no la dejaron torear a pie en España.

Más recientemente, Cristina Sánchez ha logrado hitos únicos: es la primera mujer que abrió la Puerta Grade de Las Ventas; la primera que dio la alternativa a otra mujer. Alguna temporada, toreó más de cien corridas seguidas; en total, quinientos festejos. Acaba de publicar un libro interesantísimo, en colaboración con Paco Aguado: Mujer y torero (ed. El Paseíllo). Cuenta que ha educado a sus hijos en valores toreros: el respeto, la disciplina, el sacrificio, el esfuerzo continuo”. A pesar de todos los momentos malos –concluye– «nunca dejé de sentirme torero. Por encima de todo».

FICHA

Madrid. Plaza de Toros de Las Ventas. Feria de San Isidro. Domingo, 25 de mayo. Veintiún mil espectadores.
Toros de Fuente Ymbro, serios, parejos, bien armados; de escaso juego, los cuatro primeros; muy bravo, el quinto; violento, el último.
CURRO DÍAZ, de rosa y oro, en el segundo, estocada desprendida (silencio). En el cuarto, metisaca y estocada baja (silencio).
ROMÁN, de sangre de toro y oro, en el tercero, tres pinchazos y estocada (aviso, silencio). En el quinto, pinchazo y media estocada (oreja).
DIEGO SAN ROMÁN, que confirma la alternativa, de lila y oro, en el primero, estocada (silencio). En el sexto, estocada (aviso y petición).
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