El escritor Luis Alberto de Cuenca
Cinco poemas de Luis Alberto de Cuenca que muestran sus méritos para entrar en la RAE
La maestría de Luis Alberto de Cuenca se evidencia en una obra poética (disponible toda en la editorial Reino de Cordelia) que no solo es sobresaliente, sino que lo sitúa como uno de los mejores poetas españoles vivos
Tal vez Luis Alberto de Cuenca es el poeta español vivo más relevante. O al menos el más prestigioso. Su trayectoria, su obra, su aportación a la cultura y a las letras españolas es intachable.
Y, por supuesto, habría merecido ingresar como académico en la Real Academia Española en la votación del pasado 29 de mayo.
El escritor achacó, durante una intervención pública en la Feria del Libro de Valladolid, «razones políticas» al hecho de que se rechazara su candidatura.
El poeta y filólogo desempeñó el cargo de secretario de Estado de la Cultura durante la legislatura 2000-2004 con José María Aznar como presidente del Gobierno.
«La gente tiene mucha memoria para el rencor», valoró el poeta, y también miembro de la Real Academia de la Historia, al respecto. «Me he dado cuento de que no lo voy a ser, así que (…) yo ya no quiero saber nada».
Sin embargo, Luis Alberto de Cuenca tiene méritos de sobra para entrar en la RAE, seguramente muchos más méritos que algunos de los académicos.
Reeditado hace poco por la editorial Reino de Cordelia, su poemario Cuaderno de vacaciones (Premio Nacional de Poesía del año 2015) es una buena muestra de la calidad literaria y el dominio de la lengua española de Luis Alberto de Cuenca.
Un dominio que se ve también en otros de sus libros, como El reino blanco, La vida en llamas o Sin miedo ni esperanza (editados también por Reino de Cordelia).
Seleccionamos cinco poemas:
1. Sin condiciones (Cuaderno de vacaciones)
tus proyectiles a mi fortaleza.
Siempre dan en el blanco. Se diría
que es un arquero zen quien los dispara.
Me indigna ver mis muros abatidos
por tus bombas, y ver mis baluartes
convertidos en ruinas, y a mis hombres
negándose a luchar. Tendré que hacerlo.
El amor y la muerte siempre ganan.
2. Vuelve Guillermo de Aquitania (Cuaderno de vacaciones)
Tú y yo seremos los protagonistas.
Nuestro vacío, nuestras soledades
ni un solo instante compartidas, nuestro
mortal aburrimiento, la derrota
diaria, serán cosas que se encuentren
en el poema, que no será largo,
porque todo eso cabe en unos pocos
versos, tal vez en nueve nada más,
o en diez, si cuento este que lo cierra
3. Sol poniente (El Reino Blanco)
Hostigado por la tristeza,
dirijo mi automóvil fuera de la ciudad,
buscando carreteras comarcales,
flanqueadas por árboles con los troncos pintados
de blanco. El Sol poniente
se derrama en las hojas,
bañándolas de oro.
Todo es tan bello que el spleen,
avergonzado, pide excusas.
¡Lástima grande que el crepúsculo
desaparezca en un instante!
Tomo una curva y ya es de noche.
4. El sueño de Coleridge (La vida en llamas)
y ha soñado con él. De la llegada
de los Polo ante Kublai, en Shangdu
(donde estaba el palacio de verano
del Gran Khan), se han quedado en su memoria
alguna frase aislada, algún detalle,
algunos nombres propios y una atmósfera
que luego el sueño irá desdibujando.
Cuando escribe el poema, no sospecha
que esa hábil mezcla de lectura y sueño
iba a dar mucho juego en poesía
y que él había sido su inventor.
5. Irlanda (Sin miedo ni esperanza)
las gestas de un caballo de madera
en un cuento muy bello; por el libro
de Kells, iluminado por los ángeles;
por nuestra fe católica, basada
en la benevolencia de María
y no en la crueldad del dios hebreo;
por San Patricio, que te dio las cruces
de piedra que jalonan tus caminos;
por el héroe Cuchulainn y por Molly
Bloom, que lo atrajo hacia sus senos
y le dijo que sí, que lo quería,
en la última frase del Ulysses,
yo te saludo, Irlanda, esta mañana
de septiembre en que todo está borroso
menos la geografía de tu isla,
desde donde me envías a la cárcel
un mensaje cargado de futuro.